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No-Do (Elio Quiroga, 2008)

Este post se comenta la película española que lleva por título No-Do, dirigida por Elio Quiroga. Una historia interesante, que nos lleva al presente de una familia que llega a una casa que alquilan unos sacerdotes. Pero, una casa que nos lleva al pasado franquista, en aquellos años en los cuales se filmaban los Noticiarios Documentales, también llamados No-Do.

En esta mansión, siguen presentes unos fantasmas del pasado, tanto adultos como niños, quienes conjuntamente rezan el Padrenuestro, mientras el sacerdote reza y graba el sonido de la situación. Pero, al mismo tiempo, se entrecruzan las vidas de tres familias: el matrimonio que se muda junto a su bebé; una anciana, que despierta después de años, cuyo marido murió en esa casa tras la filmación de aquellos noticiarios y acude a esta vivienda a ofrecer información a sus nuevos inquilinos para que se marchen de ahí; y a la que finalmente acude el sacerdote-psiquiatra como mártir, con el objetivo de “limpiar” los malos espíritus, o mejor llamado “el tercer supuesto” de los milagros. Si bien, este tercer supuesto, esa presencia a la que se refieren para manifestar con sangre en la pared, que “la señora es mala”, viene de la mano de la hija muerta del matrimonio, que falleció hace 10 años, y ahora viene a buscarla, en forma de ese “tercer supuesto”, pero solo se enfrenta a ella el religioso, los demás salen del lugar.

Esta película presenta escenas escalofriantes, claroscuros significativos y elipsis temporales a traves de los cuales el espectador puede comprender con claridad lo que está ocurriendo en esta vivienda.

Comparto el tráiler de la película, animo a verla por el poder que alberga la casa, que une un pasado, un presente y la vida de varias familias.

 

 

 

Especial Hitchcock (Sacha Gervasi 2012)

Película homenaje a Alfred Hitchcock, encarnado por Anthony Hopkins y Helen Mirren, como Alma, la que fue su asistente de dirección y esposa. Al igual que la entrada anterior, descubrí la película mientras hacía zapping en televisión, esta vez en Telecinco, parece que el cine es tomado en serio últimamente por las televisiones públicas y privadas.
En este caso tenemos la increíble mente de Hitchcock, al menos en mi opinión lo considero un grande, por esa forma de transmitirnos y contarnos las historias, por sus avances en la técnica cinematográfica. En esta película se observa lo que hay detrás de una producción cinematográfica, las pesquisas que deben hacer los directores para conseguir distribuir sus películas, junto a las normativas legales que deben seguir, ya que, en estos años, no estaba permitido la mostración explícita ante la cámara de una serie de elementos y situaciones, como la mostración por ejemplo de un plano del retrete, al no considerarlo serio ni relevante para una producción americana. Y otros planos detalle que podemos apreciar en esta escena son la cortina, la salida del agua de la bañera…
El cine es un medio para contar historias, pero además ofrece la posibilidad de reflexionar sobre cuestiones del propio fenómeno, su proceso de creación, actores, la influencia en sus espectadores… Se nos presenta el cine dentro del cine, lo que Gérard Genette denomina una forma de transtextualidad (intertextualidad, metatextualidad…), en este caso concreto, se nos presenta la metatextualidad, ya que abarca alusiones, reflexiones, guiños, citaciones de un texto pasado, como fue el desarrollo de la película Psicosis (1960), en este texto presente y finalmente, un detalle gracioso lo vemos al terminar, cuando el protagonista se dirige a nosotros para manifestarnos que próximamente presentará nuevas producciones y un pájaro negro se le coloca en el hombro, lo que nos recuerda a su otra película Los pájaros (1963) (de la que hablo en otra entrada).
Se nos presenta los cambios que sus creadores fueron llevando a cabo para transformar esta gran película como es Psicosis, en la que en un principio no se introduce música en una serie de escenas, como es la del asesinato de la bañera, pero tras la decisión de introducir música off, provoca en los espectadores lo que se considera el poder de la sugestión, es decir, realmente si vemos la escena del asesinato en la bañera no supone mayor interés, porque la chica grita, se presentan una serie de planos de la sangre corriendo por la parte inferior de la bañera, mezclándose con el agua, pero realmente el cuchillo no profundiza en su cuerpo, como se puede notar en otras producciones del tipo gore, pero al incorporar esta música en esta escena, se logra la inquietud, el nerviosismo. Se evidencian las experiencias ajenas, sentimientos y emociones de otros en los que se basa el director para desarrollar el trasfondo de la narración, como el señor que guarda a su madre muerta en la habitación. Realmente, una película interesante y reflexiva, que profundiza en muchas cuestiones de la ficción y de la forma de trabajar y de vivir de este director que marcó la historia del cine.

Adjunto el tráiler de esta pelicula y la escena real de la película de Psicosis, para esclarecer un poco los momentos de los que hablo.

 

 

 

 

 

 

Las perspectivas de Stanley Kubrick

He comentado en alguna entrada anterior la forma de trabajar  tan perfeccionista de Stanley Kubrick, pero para ahondar un poco en algún aspecto visual concreto, en este nuevo post voy a adjuntar unos vídeos con los que reflexionar sobre las perfectas perspectivas en los espacios que presenta en sus películas, en las que marca un centro de interés al final de pasillos, espacios exteriores abiertos, en los que los individuos se colocan a ambos lados de la imagen o simplemente a un lado, dejando el centro en la parte del fondo del espacio, consiguiendo grandes profundidades de campo, acompañada de esos colores estridentes que excitan la mente, provocan ese miedo, desasosiego, ante el cúmulo de ocultaciones, incluso terror psicológico en algunas escenas. Un cine, qué duda cabe, que no deja pasar desapercibido, puede gustar u odiarse, pero no provocar indiferencia ante los elementos que aparecen en sus fotogramas, totalmente abiertos a todas las interpretaciones posibles y libres del espectador.  Más abajo comparto algunos fragmentos de su película.

 

 

 

 

 

 

 

Comentario de Holy Motors (Leos Carax, 2012).

A continuación, voy a comentar una de las películas que tuve la oportunidad de ver en la Filmoteca de Córdoba mientras estudié el Máster. Una de las películas más extrañas que he visto en estos últimos tiempos en que me estoy interesando por el cine con mayor profundidad, como es el caso de Holy Motors (Leos Carax, 2012). Quizás haya otras con mayor complejidad en cuanto a lenguaje, realización…, pero con esta, concretamente, me vinieron a la mente muchos puntos de reflexión.

La historia trata de un señor que acude a diferentes citas, asumiendo la identidad de diferentes personas, haciendo uso del maquillaje, caracterización, vestuario… que se localizan en un vehículo, mediante el que se debe trasladar. Finalmente, la limusina será aparcada en un estacionamiento que lleva por nombre Holy Motors.

Entre los puntos de reflexión que nos encontramos en esta historia, tenemos las relaciones intertextuales, momento en que el protagonista pasa a una sala de cine en la que los espectadores se encuentran viendo una película (el cine dentro del cine); la motivación en el trabajo, ya que el hombre es cuestionado por un señor, quien le pregunta si realmente disfruta con su trabajo, ya que últimamente lo encuentra más cansado. Aquí, podemos apreciar el estrés al que se encuentra sometido la sociedad en la actualidad.

Además, en una de sus citas, se encuentra con una chica que desarrolla su mismo trabajo y debe interpretar a una joven que vive el último día de su vida, aquí podemos reflexionar sobre la muerte, lo que seríamos capaces de hacer si tuvieramos conocimiento de nuestro último día. Esta chica está preparada para encarnar un papel de novia, que debe cortar con su pareja, ambos caen de una azotea y nuestro protagonista, Óscar, observa la situación desde abajo. Aquí, apreciamos la situación de observador, esa persona que mira lo que pasa a su alrededor, pero no hace nada por ofrecer ayuda humanitaria, desarrollando un papel pasivo. Podemos reflexionar si realmente está ocurriendo de verdad o forma parte de una planificación idéntica a como ocurre en el universo cinematográfico, es decir, en el rodaje de las diferentes tomas de las escenas de una pelicula.

Entre algunos de los roles que encarna tenemos a un asesino, un vagabundo que se enamora de una modelo y la secuestra, un anciano que agoniza, un padre que discute con su hija tras recogerla de una fiesta…, así, tenemos la presencia de la muerte, del amor, de la violencia, de la poca o excesiva preocupación de los padres por los hijos, la situación de necesidad de algunas personas que se viven en la indigencia, sin techo y su olvido por parte de algunas administraciones públicas, que les conviene mantener el tema a un lado u ocultarlo por intereses económicos o políticos. Y, la limusina, como medio de transporte, dentro de la cual suceden una serie de hechos que son desconocidos y ocultos a la sociedad.

Por otro lado, retomando la cuestión de la interpretación, Óscar ejecuta los diferentes papeles que le son encomendados haciendo uso de la caracterización, maquillaje, vestuario…, elementos que se usan en el propio cine, en el teatro, las performances…, al igual que las personas en la vida real, para ocultar al resto de la sociedad su verdadero carácter, forma de ser, de pensar… alimentando así toda una cadena de mentiras, hipocresia, usurpación de personalidades  con diferentes objetivos lícitos o no, morales o no, no vamos a entrar en esta cuestión, que se aleja de nuestro análisis en este momento, pero esa doble cara de la gente, que se comporta de una determinada manera en un interior, mientras no es visto por la gente y en un exterior, cuando están siendo observados por la sociedad.

Sin más, con este breve comentario, espero haberos animado a ver esta película, de la que adjunto un enlace del tráiler para que os hagáis una idea de lo que os podéis encontrar:

 

La homosexualidad en el cine

Con motivo de la aprobación del matrimonio homosexual en Estados Unidos, en esta entrada comentamos un poco cómo ha sido su representación en el medio fílmico y mencionaremos algunas producciones que toman este asunto como objeto de reflexión y crítica, que se ha recreado en comedias, cine experimental, terror o de denuncia social.

La homosexualidad ha estado presente en el cine desde sus inicios, una de las primeras escenas homosexuales que se conserva, viene de la mano de un ensayo experimental de Edison de 1895, en la que se puede ver a dos hombres bailando juntos mientras otro toca el violín, aunque, a priori, no tenía precisamente esa intención.

Ademas, podemos comentar una escena de la película de Chaplin, Detrás de la pantalla (1916), donde el actor besa a una mujer vestida de hombre conociendo su verdadero sexo, mientras otro hombre que lo ve comienza a revolotear alrededor de ellos de forma manifiestamente afeminada para captar su atención, y Chaplin lo aparta de la escena con una patada en el trasero.

En el film Marruecos (Josef von Sternberg, 1930),  Marlene Dietrich se viste con un esmoquín, en un club nocturno y es aplaudida por todos los asistentes cuando da un beso en la boca a otra mujer. Otra película con guiños al lesbianismo fue La reina Cristina de Suecia (1933), donde a pesar de que se cambió la historia para no hacer alusión directa a la homosexualidad de dicha monarca, se mostraba la estrecha amistad que le unía a una de sus sirvientas.

La forma en que Hollywood y la sociedad americana de los 50 percibían a los gays quedó retratada en el largometraje Té y simpatía (1956) de Vincente Minnelli, en el que una familia bien situada socialmente, intenta corregir el afeminamiento de su hijo para acallar los rumores sobre su supuesta homosexualidad.

A finales de los años 50 comenzaron a insinuarse relaciones sexuales entre personas del mismo sexo en algunas películas, y fue entonces cuando la censura empezó a funcionar de forma más notoria. Films como Ben-Hur (William Wyler, 1959) pudieron sortearla gracias al tratamiento casi subliminal de la relación gay que sugiere la película. En Espartaco (Stanley Kubrick, 1960),  la censura eliminó una escena en la que se podía ver a Tony Curtis bañar a su amo Laurence Olivier, mientras conversan de su homosexualidad, aludiendo al gusto entre ostras o caracoles.

De principios de los años 70, tenemos películas como Los chicos de la banda (1970) de William Friedkin, el primer film gay con final no-trágico producido en Hollywood, aunque su visión estereotipada de este colectivo, no fue bien recibida entre los activistas LGBT. La película muestra a un grupo de homosexuales en el que prima la amistad y la camaradería, pese a que en momentos del metraje algunos personajes reflexionan acerca de su condición sexual con cierta autocompasión. La cinta Cabaret (1972) dirigida por (Bob Fosse) mostró a Michael York como un gay sensato y sin sentimientos de culpa hacia su condición sexual.

En los años 80, el cine dirigido al gran público de Hollywood comenzó a producir películas que trataban con respeto a los homosexuales, como pioneras podemos mencionar Su otro amor (Arthur Hiller, 1982), que retrataba una relación entre dos hombres y Personal Best  (Robert Towne), que giraba en torno al amor entre mujeres.

Hollywood produjo varias películas en las que los personajes y las relaciones homosexuales, especialmente lésbicas, se representaron de forma diversa. Si en Silkwood (Mike Nichols, 1983) el personaje interpretado por Cher vive su homosexualidad de forma abierta en otras películas como El color púrpura (Steven Spielberg, 1985), Tomates verdes fritos (John Avnet, 1991) o El silencio de los corderos (Jonathan Demme, 1991) este colectivo no se muestra como tal en comparación a las novelas en las que se basan. Otra representación del lesbianismo en este periodo se encuentra en Instinto básico (Paul Verhoeven, 1992), con la que se repitieron las manifestaciones de las asociaciones LGBT estadounidenses por presentar el personaje homosexual encarnado por Sharon Stone como una asesina. También la profunda amistad entre las protagonistas de Thelma y Louise (Ridley Scott, 1991) ha sido interpretada a menudo como una relación lésbica.

Desde mediados de 1990, la industria norteamericana presenta una línea de comedias que abordan la homosexualidad como argumento central o secundario, con personajes amables y positivos, como en El banquete de bodas (1993), dirigida por Ang Lee, que empleaba la estructura de comedia de enredo al estilo de George Cukor en la que uno de los miembros de una feliz pareja homosexual se casa con una chica, con la complicidad de su auténtica pareja, para guardar las apariencias antes sus tradicionales padres.

Una de las primeras películas sobre travestismo que se rodaron al margen de la industria de Hollywood fue la producción de serie B Glen o Glenda(1953), dirigida y protagonizada por Ed Wood, quien basó su argumento en su propia vida y en la de Christine Jorgenson, uno de los primeros transexuales que se sometió a un cambio de sexo.

Durante la segunda mitad de los 60, el director Paul Morrissey con la producción de Andy Warhol, rodó en la Factory numerosas películas experimentales que trataban la homosexualidad y la transexualidad sin reparos, entre las que destacan Lonesome Cowboys (1968), un western ambientado en un pueblo habitado únicamente por hombres, y especialmente la trilogía Flesh compuesta por Flesh (1968), Trash (1970) y Heat (1972), películas que fueron pioneras en mostrar el cuerpo masculino como objeto erótico y que convirtieron al actor Joe Dallesandro en un símbolo sexual gay.

También durante los años 70, John Waters, se convirtió en un referente básico en el cine independiente y en un cineasta de culto gracias a sus comedias groseras, satíricas e irreverentes, en las que la homosexualidad, el travestismo y lo camp están presentes en todas sus películas, muchas de las cuales fueron protagonizadas por su compañero sentimental, el drag queen Divine. Su película más emblemática fue Pink Flamingos (1972), en la que la familia de Divine compite con otra por ser la familia más repulsiva del mundo, seguida por otros trabajos notables como Polyester (1981) y Hairspray (1988).

Posteriores al New queer cinema, como Yo disparé a Andy Warhol (Mary Harron, 1995), basada en la vida de la feminista radical Valerie Solanas; Boys Don’t Cry (Kimberly Pierce, 1999), en la que se relata la historia real de Brandon Teena, una mujer joven que desea ser un hombre y que es asesinada por homofobia.

También se han filmado comedias románticas sin esa carga dramática, tratando la temática LGBT desde el punto de vista de la cotidiano: Tres formas de amar (1994), Jeffrey (1995); Persiguiendo a Amy (1997); Bésame Guido (1997); Trick (1999); El club de los corazones rotos (2000); Eating Out (2004) (y secuelas posteriores: Sloopy Seconds de 2006; All you can eat de 2009 y Drama Camp de 2011); ¡Salvados! (2004); La otra pareja (2001),Brokeback Mountain (2005), entre muchas otras. Como película inclasificable, hay que mencionar Las cadenas del deseo  (1992), en la que una serie de historias y personajes se unen entre sí por el “deseo”.

En cuanto al cine europeo, en 1967 se estrena  El baile de los vampiros de Roman Polanski, una comedia negra en la que su protagonista es perseguido por un vampiro homosexual desquiciado. La película Víctima (Basil Dearden, 1961), además de haber sido la película pionera en abordar la temática en Reino Unido, también fue la primera en emplear la palabra homosexual. También en el cine de Ken Russell se ha analizado la homosexualidad en películas como Mujeres enamoradas (1969) que contenía una escena de lucha entre dos hombres con alto contenido erótico.

Otro género típico británico en el que se ha integrado la temática homosexual ha sido el cine social heredero del Free Cinema, en el que se muestran los problemas y la vida cotidiana de la clase trabajadora. Un cineasta homosexual que se ha movido en este campo ha sido Terence Davies en sus películas de inspiración autobiográfica como Distant Voices, Still Life (1988) y The Long Day Closers (1992). También uno de los representantes más significativos del cine británico contemporáneo, Stephen Frears, ha combinado ambas temáticas en Mi hermosa lavandería (1985), largometraje con guion del escritor Hanif Kureishi en el que exponía la relación entre un joven anglo-pakistaní de clase media con un británico de clase trabajadora. Repetiría temática poco más tarde con Ábrete de orejas (1989), basada en la vida del dramaturgo Joe Orton y en su tortuosa relación con su compañero sentimental. Desde una mirada más politizada, el cineasta de origen irlandés Neil Jordan ha contado las dificultades a las que se enfrentan los transexuales utilizando como telón de fondo el conflicto norirlandés en Juego de lágrimas (1992) y Desayuno en Plutón (2005), dos de los títulos más representativos de temática transexual. Otro título clave en la cinematografía británica de los 90 fue Beautiful Thing, una película sobre adolescentes también de clase obrera que logró traspasar barreras y ayudó, junto con la salida del armario de actores como Antony Sher, Simon Callow, Stephen Fry,Rupert Everett o Ian McKellen, a que el público mayoritario británico fuera más receptivo hacia la homosexualidad y se interesara por el cine de temática LGBT.

Jean Cocteau dirigió varios largometrajes protagonizados por su amante Jean Marais, siendo uno de ellos Orphée (1949), una traslación en clave homoerótica del mito griego Orfeo al París de postgerra. Otra de las primeras películas de temática gay en el cine francés fue el mediometraje Una canción de amor (1950), la única incursión en el cine de Jean Genet, en la que mostraba las relaciones homosexuales entre los reclusos de una cárcel.

En la parte final de la década, la comedia La jaula de las locas (Edouard Molinaro, 1978), trataba temas como el travestismo a través de una pareja de homosexuales maduros, obtuvo gran repercusión internacional, llegándose a realizar dos secuelas, varias adaptaciones teatrales y posteriormente un remake en Estados Unidos.

La homosexualidad también fue determinante en el cine de Pier Paolo Pasolini, quien la utilizó de forma política y la presentó como lo opuesto a la forma de vida burguesa. En su Trilogía de la vida compuesta por El Decamerón (1971), Los cuentos de Canterbury (1972) y Las mil y una noches (1974) adaptó textos clásicos dejando de lado la política explícita para mostrar el fascismo y la dominación por medio del erotismo.

Si Visconti y Pasolini hicieron de la homosexualidad una parte importante de su discurso, otros directores gais como Franco Zeffirelli o Bernardo Bertolucci han hecho mención a ella menos frecuentemente, de toda su filmografía, su película más abiertamente homosexual fue El conformista (1970), en la que durante la dictadura de Mussolini, un hombre gay reniega de su condición sexual, contrayendo matrimonio con una mujer y afiliándose al partido fascista para intentar parecer heterosexual. También ambientada en el mismo periodo de la historia italiana, Una jornada particular (Ettore Scola, 1977) muestra la amistad entre Sofia Loren, casada con un miembro del partido fascista fanático y autoritario, y un homosexual interpretado porMarcello Mastroianni y que representa lo contrario a su marido.

Durante la dictadura franquista en España, inexplicablemente hubo un título que se escapó de la censura: Diferente (1962). Se trata de un musical de temática homosexual repleto de referencias homoeróticas. Un caso opuesto al del protagonista de Los placeres ocultos (1977), de Eloy de la Iglesia, un hombre integrado y de clase alta que asume su orientación sexual, aunque la oculta a la sociedad, pero que sufre por el desamor y la perspectiva de la soledad. Del mismo año es A un dios desconocido dirigida por Jaime Chávarri y Elías Querejeta ambientada en la postguerra.

Dentro de la cinematografía de temática LGBT española, sin duda destacan los trabajos que han venido realizando directores como  Ventura Pons y  Pedro Almodóvar. De Ventura Pons, tenemos el documental dedicado a la vida y obra del pintor José Pérez Ocaña: Ocaña, retrato intermitente(1978), Caricias (1998); Amigo/Amado (1999), donde un homosexual en la cincuentena reflexiona sobre la vejez, la muerte y su legado; y Manjar de amor (2002), en la que nos narra el despertar de la sexualidad de un joven músico. En cuanto al cine de Almodóvar, la temática homosexual está presente muchas de sus películas, aunque hay cuatro en las que son el eje central de la trama: Laberinto de pasiones; Entre tinieblas; La ley del deseo y La mala educación; todas ellas entremezclando el drama y la comedia.

En los países nórdicos abundan las películas iniciáticas, muestra de la apertura que se vivía en esos países, como la sueca Fucking Åmål (1998), la coproducción noruega Sebastian (När Alla Vet, 1995). También se han explorado temas como la integración de los gais y la salida del armario en películas como la islandesa ‘Fuera del vestuario (2005) y la aceptación social del matrimonio homosexual en la sueca Patrik 1,5 (2008). En el antiguo bloque del este se han realizado interesantes propuestas como la fábula rusa You I Love (Ja Lublju Tebja, 2003 o la durísima película checa Mandragora (1997).

En el cine de temática LGBT producido en Iberoamérica, destacan películas como la cubana Fresa y chocolate (1994) (producida con participación de España, Cuba y México);  El callejón de los milagros (1995)No se lo digas a nadie (1998); o Plata quemada (2000). Esta última está basada en una novela de Ricardo Piglia, y fue una producción que contó con una serie de actores de fuerte imagen heterosexual en su país de origen, lo que a su vez, transformó a esta película en polémica.

El cine asiático, en especial el chino, tampoco ha sido ajeno a retratar la homosexualidad. Dos películas clásicas más importantes que tratan el tema son La calle mayor (Sun Yu, 1934) y Dos hermanas sobre el escenario (Xie Ying, 1965), y en 1993, Adiós a mi concubina (Chen Kaige), que narra la historia del triángulo amoroso entre dos actores de la ópera de Pekín y una prostituta. El cine taiwanés no está sobrado de películas sobre homosexuales, aunque la coproducción entre Estados Unidos y Taiwán El banquete de bodas (Ang Lee, 1992), obtuvo una considerable repercusión en todo el mundo. Fue la primera aproximación al cine de temática homosexual de Ang Lee y obtuvo el Oso de Oro del Festival de Berlín. La película relata la boda fingida de un emigrante asiático en Nueva York con una mujer, con la que pretende esconder a su familia su relación amorosa con un joven neoyorquino. En Filipinas destaca Gil Portes, quien ha realizado películas con tintes activistas como Miguel/Michelle (1998) o Markova:Comfort gay. Otro director importante fue Mel Chionglo, muerto a causa del sida en los años 90. En su film Midnight dancers. Sibak aborda la historia de unos jóvenes go gós que se prostituyen, reflejando también importantes problemas de la sociedad filipina, como la corrupción policial. En Corea, Memento Mori (II Yeogo goedam II) de Kim Tae-yong (1999) trata sobre la relación lésbica entre dos estudiantes de secundaria que termina  con el suicidio de una de ellas. La trama de la historia plantea un triángulo amoroso entre la fallecida, la ex-pareja de esta y una chica que accidentalmente encuentra el diario amoroso de ambas. La película sintetiza brevemente el descubrimiento sexual en la adolescencia y su exploración a través de una amistad obsesiva.

En Australia el gran salto del cine de temática LGBT australiano se dio gracias al éxito de la película Las aventuras de Priscilla, reina del desierto (1994), de la que al año siguiente Hollywood haría un “remake”. También del cine australiano de temática LGBT destaca el drama De cabeza (1998). Del cine israelí destacan dos películas en las que confluyen temas como el servicio militar obligatorio: Yossi & Jagger (2002) y la persecución de nazis escapados de la justicia: Caminar sobre las aguas (2004), ambas del director Eytan Fox. En Canadá encontramos gran cantidad de películas, en lo masculino la francófona C.R.A.Z.Y. (2005), presentada a los Oscars o la polémica Prom Queen (2004), que levantó gran polvareda en la iglesia católica. En la temática lésbica Floored by love (2005) o La turbulencia de los fluidos (La Turbulence Des Fluides) (2002).

Por mencionar una película más actual que toma como base esta condición sexual, tenemos la inglesa The Weekend (Andrew Haigh, 2011), de la que vamos a presentar el tráiler y animamos a ver para reflexionar un poco en esta cuestión,

Fuentes:

https://es.wikipedia.org/wiki/Homosexualidad_en_el_cine

http://www.raco.cat/index.php/analisi/article/viewFile/248762/333008

http://www.ehu.eus/zer/es/hemeroteca/articulo/la-representacin-de-la-homosexualidad-en-el-cine-de-la-dictadura-franquista/558

http://www.cinegay.org/p/historia-cine-gay-homosexual.html

http://www.academia.edu/7289807/La_representaci%C3%B3n_de_la_homosexualidad_en_el_cine_de_la_dictadura_franquista_Homosexualitatearen_errepresentazioa_diktadura_frankistako_zineman_The_representation_of_homosexuality_in_the_cinema_of_Franco_s_dictatorship

http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/la-representacion-de-la-cuestion-gay-en-el-cine-espanol–0/html/ff9e1938-82b1-11df-acc7-002185ce6064_2.html

El Hotel eléctrico (Segundo de Chomón, 1905)

Poniéndome un poco melancólica, me resulta interesante recordar los inicios del cine. En la actualidad, observamos todo como algo de lo más normal, pero en su momento de creación causó gran expectación, como fue en Francia por ejemplo La salida del tren de la estación, mientras que aquí una de las primeras producciones vino de la mano de Segundo de Chomón, director de cine, iluminador y especialista de efectos especiales, así como trucajes de revelado.

Su película más conocida es El hotel eléctrico (1908), primer filme español en el que se utiliza el rodaje de objetos animados fotograma a fotograma y que presenta a un matrimonio que llega a un revolucionario hotel en el cual todo se realiza de forma automática, no han sonidos, no hay diálogos, pero resulta muy interesante el tema de este automatismo, con el que se llevan a cabo las acciones en este hotel, al que llega un matrimonio.

No apreciamos excelentes conversaciones, ni grandes escenarios, ni una gran psicología o conciencia de los personajes, entre otras cuestiones que en películas de la actualidad resultan obvias, sin las cuales, para una gran mayoría de la audiencia, una película es considerada “mala”. No obstante, en esta serie de fotogramas podemos apreciar la magia del cine, realizándose de forma artesanal, a diferencia de cómo se realiza actualmente, por medio de efectos especiales a través de programas de montaje, vídeo, efectos…

En estos tiempos, aún no había evolucionado el lenguaje del cine, como fue sucediendo de la mano de Georges Méliès, Charles Chaplin, Sergéi Eisenstein, Alfred Hithcock y otros muchos, de manera que apreciamos la cámara estática y los personajes que se mueven en torno a un escenario. La parte del final es casi una maravilla, ya que, como digo, que se lograra hacer todo eso de forma artesanal, sin equipos informáticos, es digno de admiración.

Finalmente, podríamos comentar también la forma en que se recrea la historia, con la cámara estática frente a los personajes, que en ocasiones la miran, nos recuerda a la forma de representación del teatro. Algo que se suele emplear también en algunas obras audiovisuales como forma de que el personaje se dirija hacia el espectador, dialogue y reflexione con él, al mismo tiempo que lo hace partícipe de los acontecimientos,  como suele hacer por ejemplo Woody Allen en algunas de sus películas como Annie Hall (1977), o bien que los mismos actores reflexionen con ellos mismos, como el caso de La rosa púrpura del Cairo (1985), donde una chica se enamora del actor protagonista de la película que está viendo, inspirada en algunas obras de Luigi Pirandello o el caso de Balada triste de trompeta (Álex de la Iglesia, 2010), cuando el padre fallecido reflexiona tras la pantalla, frente a su hijo, que entra a la sala de cine con dos metralletas, porque el rechazo de su amada y su trauma infantil le han provocado un estado de psicosis.

Hasta aquí, a continuación les voy a adjuntar el fragmento de la mencionada obra de Chomón, que dura pocos minutos y les animo a verlo:

Libertad de expresión o protección de la infancia (Una película serbia, Srdjan Spasojevic, 2010)

Para esta entrada, voy a comentar a grandes rasgos un aspecto que trato con mayor profundidad en mi tesis doctoral, como es la integración de niños en contextos de agresividad extrema y a propósito de este tema creo que merece mucha atención el caso de A Serbian Film (Srdjan Spasojevic, 2010), que recibió varios premios a nivel internacional, pero en España fue denunciada ante la Fiscalía General del Estado, durante el Festival de Cine de Sitges. El director del Festival, Ángel Silva, fue acusado de un delito de exhibición de pornografía infantil, al permitir la aparición de menores en situación agresiva que, a su juicio, traspasan la legalidad, y en los que se puede ver la violación de un bebé y un niño de cinco años por parte de su padre, que se encuentra drogado por otros para rodar una película pornográfica por motivos económicos[1]. El fiscal se ampara en el artículo 189.7 del Código Penal, que expresa que será penado con prisión desde tres meses a 1 año, o bien con multa, quien distribuya, exhiba o facilite material pornográfico, aunque no habiendo empleado a menores, se utilice su voz o imagen modificada[2]. Además de esta diligencia, la Fiscalía pensó en requerir al director de la película para tomarle declaración y denunciarle, pero la demanda no prosperó por la dificultad de imputarle el delito y proceder a su localización, porque, no olvidemos que, la legislación en este tema es muy distinta en cada Estado, y se hubiese provocado un debate legal confuso, ante la nacionalidad serbia del director[3].

Ante esta situación legal, podríamos reflexionar y colocar en un peso la importancia de la protección de los niños frente a la libertad de expresión. Introducción en estos escenarios, quizás, con el objetivo de ofrecer una perspectiva metafórica ante ciertas cuestiones sociales y de peligro en el que se encuentran sometidos en muchas ocasiones por legislaciones deleznables que aún siguen vigentes en muchos países subdesarrollados. No obstante, este objetivo simbólico puede, y como ha hecho ya en algunas ocasiones, derivar a una serie de conflictos legales tanto del director de la película como de los directores de los festivales de cine en que es proyectada, ante la severidad y extremo de las precauciones de algunos países en cuanto a la protección de los menores, en donde primaría sus derechos, ante cualquier forma de simbolismo, representación, exhibición…en situaciones violentas, agresivas, dolorosas para los espectadores, ante su incapacidad y frustración de no poder introducirse, como es obvio, en ese escenario para hacer nada y salvar a ese niño de esa situación.

Bien es cierto que en estos casos se utilizan una serie de muñecos, efectos especiales, se sabe que el cine es mentira, es magia, caracterización, es ilusión e imagen en movimiento, es unión de elementos visuales y sonoros para conformar un discurso, una narración, una historia. Sin embargo, en este caso, la intención está en manifestar ese simbolismo, reflejar esa peligrosidad, violencia, agresión… en contextos sociales en los que no se consideran importantes, se usan como objetos, monedas de cambio, de economías y tratos familiares…

Simbolismo que tendría su sentido, en cierta manera, pero en este caso provoca malestar en el espectador, dificultaría el visionado por parte del público, ya que no sería una película agradable a la vista, ni proyectada en un cine, por los delitos legales que conlleva, estas escenas provocarían rechazo visual, inconscientemente el espectador no podría mirar a los ojos a ese niño, se pone en ese papel y no se imagina qué hacer para protegerse, salvaguardar su integridad física y psicológica, es un inocente, un niño que desconoce como actuar, cómo pensar, se fía de lo que le dicen, le hacen, le transforman, le moldean, a voluntad de los adultos, movidos por preocupaciones, sensaciones, intereses personales muy lejanas a los de un inocente.  Más allá del mérito en cuanto a diálogos, guión, elementos visuales, sonoros, narrativos, montaje, movimientos de cámara, vestuario, atrezzo, decorados…, todo muy trabajado, posiblemente, pero  nada más que con leer el argumento, comentarios de algunos blogs y conocer que en esta historia se introduce una criatura de pocos meses y un niño de 5 años en un escenario tan deplorable y humillante para el ser humano, produce dolor, pena, vergüenza, miedo, pudor, compasión… y todo un cúmulo de sentimientos que se hacen manifiestos con lagrimones cayendo por los ojos.

Comprendo que, como analista, debo visualizar una película antes de comentarla, pero personalmente no tengo estómago para ser partícipe de estas imágenes, porque no voy a valorar ni examinar el contenido narrativo, técnico, sino que, teniendo esa información a priori acerca de esas situaciones de los niños, me voy a dejar llevar por los sentimientos y no voy a tener un rato agradable y la sensiblidad me va a aflorar rápidamente. Cosa diferente sería que el niño tuviese mayor edad, aunque tampoco le encontraría justificación, pero al menos una criatura que puede actuar e intentar defenderse de alguna manera, aunque le resultase imposible física o psicológicamente, pero a tan corta edad, me superaría emocionalmente la sensación de aberración humana de incesto que nos transmite esta historia.

 

[1] Agencia de noticias Europa Press. (06/11/2010). La película ‘A serbian film’, prohibida por un Juzgado, recibe el premio del público. Enlace disponible: http://www.elmundo.es/elmundo/2010/11/05/paisvasco/1288966768.html

[2] Savall, C., y Albalat, J. G. (11/11/2010) Un fiscal estudia si hubo delito por proyectar ‘A serbian film’ en Sitges. Enlace disponible: http://www.elperiodico.com/es/noticias/cultura-y-espectaculos/20101111/fiscal-estudia-hubo-delito-por-proyectar-serbian-film-sitges/586757.shtml

[3] Ríos, Pere. (01/03/2011). El fiscal denuncia al director del Festival de Sitges. Enlace disponible: http://elpais.com/diario/2011/03/05/cultura/1299279606_850215.html