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Las perspectivas de Stanley Kubrick

He comentado en alguna entrada anterior la forma de trabajar  tan perfeccionista de Stanley Kubrick, pero para ahondar un poco en algún aspecto visual concreto, en este nuevo post voy a adjuntar unos vídeos con los que reflexionar sobre las perfectas perspectivas en los espacios que presenta en sus películas, en las que marca un centro de interés al final de pasillos, espacios exteriores abiertos, en los que los individuos se colocan a ambos lados de la imagen o simplemente a un lado, dejando el centro en la parte del fondo del espacio, consiguiendo grandes profundidades de campo, acompañada de esos colores estridentes que excitan la mente, provocan ese miedo, desasosiego, ante el cúmulo de ocultaciones, incluso terror psicológico en algunas escenas. Un cine, qué duda cabe, que no deja pasar desapercibido, puede gustar u odiarse, pero no provocar indiferencia ante los elementos que aparecen en sus fotogramas, totalmente abiertos a todas las interpretaciones posibles y libres del espectador.  Más abajo comparto algunos fragmentos de su película.

 

 

 

 

 

 

 

La naranja mecánica y el condicionamiento clásico

“La naranja mecánica” es una novela de Anthony Burgess, adaptada al cine en 1971 por Stanley Kubrick. 

La historia comienza en un bar lácteo denominado Korova, en el que Álex, Pete, Georgie y el Lerdo consumen leche-plus, una leche con velocet, synthemesco o drencrom, que los prepara para recurrir al uso de la ultra violencia.

Al salir de este bar, en un principio, por la calle encuentran a un señor al que golpean, le quitan la ropa y destrozan sus libros, sin ningún motivo aparente, robándole su dinero y utilizándolo para comprar alcohol.  Paseando cerca de una central eléctrica hayan a cinco muchachos intentando violar a una joven, pero no les llama la atención hasta que descubren que se trata de una pandilla rival cuyo cabecilla es Bilyboy. Ambos grupos comienzan una pelea, y la joven huye asustada.  Luego, consiguen entrar en una lujosa casa, en la que golpean al esposo, lo atan y posteriormente violan a su esposa. Tras la agitada noche, vuelven al bar lácteo, donde se produce una discusión entre los jóvenes, porque Álex golpeó al Lerdo al insultar a una chica que estaba cantando la Oda a la Alegría de Friedrich Schiller, junto a la música de Ludwig van Beethoven.

A la mañana siguiente, un asesor postcorrectivo interroga a Álex amenazándolo con que lo cogerán pronto.  Al salir de aquí, se dirige a un local donde venden material musical, y a la vez que espera, observa a dos niñas menores, de unos 10 años, comprando música pop, a quienes coge y las lleva a su casa, las emborracha y las viola.

Posteriormente, sus dragos lo atacan por el papel de líder que ha asumido, y les responde con una paliza para mostrar su liderazgo. Entre todos, lo convencen para entrar en una casa en la que vive una mujer con mucho dinero y amante de los gatos. El joven entra y se enfrenta a ella llevándola a la muerte con una estatua con forma de pene que decora la casa. Salen corriendo del lugar, dejando a Álex que será capturado por la policía.

No obstante, aunque sea de corta edad, entra a prisión. Se une a la iglesia y así tener acceso al equipo de sonido para oír música clásica.  Al estar un par de años en la cárcel, destaca por su buen comportamiento, y tras recibir una visita del ministro del interior del país, se ofrece voluntario para recibir un tratamiento psicológico llamado Ludovico.

Para experimentar con este tratamiento, es llevado a un recinto donde tiene todo tipo de comodidades. Le inyectan un medicamento que le induce a vomitar tras cada comida. Luego es llevado a una sala grande, una especie de sala de cine, en la que observa en una pantalla una serie de imágenes de ultra violencia, con música clásica de fondo.  A causa del tratamiento que le inyectan, asocia la sensación de malestar con los vídeos que le exhiben de ultra violencia y la música clásica.  Por lo que la violencia y la música de Beethoven le producen un gran malestar emociona.

Tras todo esto, es liberado de la cárcel. Vuelve a su casa, pero sus padres parecen que lo han sustituido por un inquilino, a quien aparentemente parecen querer más que a su propio hijo. Por tanto, decide irse de casa. Camina por las calles sin rumbo fijo. Se encuentra a un mendigo a quien él no conoce, pero Álex es reconocido por el mendigo, y tanto éste como quienes lo acompañan golpean a Álex hasta que llega la policía.  Pero los policías que llegan, son más que conocidos para él, sus ex amigos el Lerdo y Billyboy, quienes lo llevan a un bosque y emprenden contra él una paliza, hasta que le meten la cabeza en un estanque para cerdos donde casi se ahoga.

Álex busca un lugar en el que le presten socorro y encuentra la misma casa del principio, donde vivía el señor a quién pegó tiempo atrás que estaba en silla de ruedas.  El joven, muy bien recibido por el escritor, quien no lo reconoce en un principio, es descubierto cuando canta en la bañera la misma canción que tarareó cuando violaba a la esposa del señor, años atrás, le pone un vino con calmantes para así quedar dormido y llevarlo al desván.

Tanto el escritor, como otros sujetos relacionados con la campaña de desprestigio al gobierno, usan la música de Beethoven para que el chico se suicide tirándose desde el desván y culpar así al gobierno de los métodos de re-educación a los que Álex fue sometido durante el tiempo que estuvo en prisión, para que el actual gobernante no sea reeligido.

La película se caracteriza por extremas y perspectivas audacias de experimentación formal: acelera y ralentiza el tiempo de la historia, utiliza varias veces la cámara en mano, recurre al collage con fragmentos de películas antiguas, anticipa a veces la técnica del videoclip, engendra el género de las películas ultra violentas, el sonido es utilizado de forma importante para ser asociado a determinados estímulos en el protagonista, a la vez que produce emociones en el espectador y ponerlo nervioso.

La película causó un gran impacto desde su estreno, sobre todo porque cuenta con escenas de violencia explícita, y particularmente cruel en varios momentos. Como se explica en el documental  “Stanley Kubrick: una vida en imágenes” de la productora Warner Bros., en cuyo estreno tuvo tal repercusión, que  en Reino Unido se sucedieron una serie de asesinatos llevados a cabo por jóvenes que, según supuestos, se veían inspirados por esta película.

Kubrick tuvo una gran presión, a causa de que algunos medios lo acusaban como culpable de lo sucedido. Además, se vio realmente afectado, no sólo porque viviera en Reino Unido, sino por darse cuenta que no todos los espectadores habían interpretado correctamente los mensajes que subyacen tras las imágenes de ultra violencia que muestra en su obra. Ante toda esta situación, el director forzó a la productora a que retirase la distribución de la película del país, después de más de 60 semanas en cartelera. Esto refleja la gran libertad de la que disfrutaba el director, al tener esas agallas para imponer una decisión personal a unos grandes estudios, así como su gran valentía. Por todo ello, “La Naranja Mecánica” no pudo ser vista en Reino Unido hasta después de que Stanley Kubrick falleciese en el año 1999.

Lo más importante de esta película, es el uso de una técnica psicológica para cambiar un comportamiento de un ser humano. La técnica de Ludovico, tal como es nombrada y presentada en los medios de comunicación en la obra cinematográfica: un tratamiento basado en el condicionamiento clásico.  Tratamiento que consiste en equiparar un estímulo incondicionado: una droga que produce vómitos; con un estímulo condicionado como lo son una serie de imágenes sexuales y de ultra violencia, con el propósito de que mediante la repetición de esta equiparación: presentación simultánea de la droga con las imágenes, el individuo consiga responder a las imágenes de la misma forma como con la que responde a la droga, como lo es ese malestar físico. En definitiva, la presentación del estímulo condicionado, las imágenes, y la música asociada a ellas, le provoca esa respuesta condicionada como ese malestar físico. Álex logra curarse del tratamiento gracias a un proceso denominado Inundación (flooding): al presentarse la música clásica, sin haber tomado la droga, la respuesta de malestar físico se extingue.

La historia nos hace reflexionar sobre diferentes cuestiones:

-¿Es malo Álex de por sí, o son las circunstancias las que que lo inducen a serlo?
-¿Es más malo él o quienes intentan modificar su conducta antisocial mediante un tratamiento de experimentación psicológica polémico?

-¿Es peor él o los políticos que primero se ponen medallas por su curación y luego por su volver a la “normalidad”?

Y tal como estas, podríamos seguir lanzando todo tipo de preguntas, sin aparente respuesta, o bien reflexionar que es la sociedad en sí misma la que está enferma.

La violencia  emprendida por este personaje, un adolescente que puede ser considerado actualmente como un sociópata o un ser humano con un trastorno en su personalidad que podemos definir como antisocial, es necesario relacionarla con el terror que sus víctimas sufren.  El mensaje moral que nos deja esta película es que es mejor ser malo por voluntad, a ser bueno por obligación.

Hay diferentes tipos de violencia que se puede ejercer, como por ejemplo: persona-persona, persona-grupo, persona-Estado, Estado-persona, Estado-grupo, Estado-Estado. Aquí vemos en un principio, que Álex emprende la violencia con personas anónimas, luego con grupos, pero después el rol se cambia, y son otras personas quienes ejercer la violencia contra él. Hasta que posteriormente es el Estado quien ejerce contra él la violencia, imponiéndole la condena en prisión, y la violencia que ejercen a la hora de realizar el tratamiento conductual: ser amarrado con cables y con camisa de fuerza y forzado a mantener los ojos abiertos con un aparato para ir visionando las imágenes que se van sucediendo en la sala.

En un principio vemos que Álex es dueño de sus actos, pero posteriormente, tras pasar por el tratamiento de experimentación, su cerebro ha sido manipulado para reaccionar de forma distinta ante los diferentes estímulos de su cuerpo y de la sociedad, y no termina actuando por su propia voluntad, es decir, no es consciente realmente de sus propios actos, es “obligado” digamos a actuar de esa manera, su mente ha sido adecuada para actuar conforme al comportamiento inducido por el tratamiento conductista.

Nos encontramos ante una película que puede no ser agradable a la vista del espectador debido al recurso visual de tan excesiva violencia, palizas, violaciones, agresividad. Además de la influencia que tuvo en la sociedad inglesa, pero es una película muy interesante en cuanto a la técnica y el lenguaje cinematográfico (uso de planos, movimientos de cámara, música, dirección escénica…) y en cuanto al uso de la psicología conductual para el cambio de actitudes mediante las técnicas del condicionamiento clásico de Pavlov.

El resplandor, Stanley Kubrick, 1980

A fecha de hoy,  26/11/2015, tras unos nuevos descubrimientos después de releer los detalles de esta película, actualizo la información para incorporar nuevos datos, algunos los he descubierto en algunas webs, pero se recogen, igualmente, en este documental que lleva por título Habitación 237, dirigido por Rodney Ascher, esclaredor de muchos de los detalles importantes de la película y que no dejan pasar la oportunidad de descubrir un poco más la mente de este gran director que es (fue) Stanley Kubrick, aunque excesivamente metódico, minucioso,

 

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A partir de aquí abajo, forma parte de comentarios anteriores, de las primeras visualizaciones de la película.

Película dirigida por Stanley Kubrick,  basada en la novela homónima de Stephen King.

En un principio la familia está de acuerdo con la mudanza al hotel, para cuidarlo mientras los trabajadores no se encuentran, por lo que ante la soledad, Jack puede redactar su libro con total concentración, piensan que el lugar será muy bonito, pero todo va cambiando con el paso de las semanas y los meses debido a la actitud de Jack, su aislamiento ante la imposibilidad de salir del lugar, como consecuencia de la nieve, que bloquea el acceso, y debido a lo que unos inquietantes trastornos en su mente varían su personalidad, provocan en él el uso de la violencia extrema hacia su alrededor. Comienza a notarse insomnio provocado por sus propios fantasmas interiores que no lo dejan tranquilizarse, ni relajarse mientras trabaja escribiendo su libro. Detrás de la línea dramática principal, vemos otra serie de representaciones simbólicas, indicios subliminales, crítica socio histórica e indagaciones de índole psicológica en torno a la naturaleza del ser humano y del mal.

Wendy es una mujer vulnerable y débil ante su marido, en este sentido, Kubrick nos resalta el machismo como una de las manifestaciones de las relaciones de poder amo-criado. En algunas ocasiones, para poder verla realmente aterrada o humillada, comentan algunas fuentes que el director la humilló en público delante de los compañeros de la película. Se dice que la escena en la que la vemos retroceder las escaleras con el bate de béisbol ante el ataque de su marido, ha sido una de las secuencias que ha exigido más tomas a un director.  A Dany lo podemos ver como un niño sensible, con percepción extrasensorial, quizás un sexto sentido que le manifiesta muchas cosas que ocurrieron o van a ocurrir, llegando a sentir pánico ante la actitud de su padre, por las premoniciones que va teniendo y sucediéndose en su mente.  Jack es un hombre que sufre una serie de cambios en su personalidad debido a la incomunicación, el alcohol, el aislamiento, conversaciones que tiene con supuestas personas del hotel, que tal vez solo existan en su mente.

En las primeras escenas, vemos el niño frente al espejo, hablando con su dedo como amigo imaginario, pensamos que él mismo se pregunta y se contesta que quiere ir al lugar pero de pronto comienza a tener una sensación extraña, unas alucinaciones, una serie de imágenes que le rondan a la cabeza, digamos que pálpitos. Posteriormente vamos descubriendo que el niño tiene como un poder mental, presiente muchas cosas que han pasado en ese lugar, unas sensaciones extrasensoriales horripilantes del hotel, como  dice al cocinero afro-americano con quien mantiene una conversación: “un amigo que vive dentro de mí me dice muchas cosas que no puedo contar a nadie”.  Dick explica a Danny que él y su abuela compartían esta habilidad telepática, a la que él denomina “el resplandor”. El niño pregunta si hay algo de lo que deba temer en el hotel, especialmente sobre la habitación 237 y el señor le confiesa que el hotel en sí tiene resplandor y guarda muchas historias, aunque no todas son buenas, pero bajo ningún concepto debe entrar en esa habitación. A lo que no hará caso, entrará y se llevará una sorpresa nada agradable, saldrá con una serie de heridas y un poco traumatizado ante lo que sus ojos observan en ese cuarto, en el que, quizás, habita unos fantasmas o los fantasmas se produzcan en su mente, pero no es nada normal, ya que si realmente fueran personas se harían notar en el resto del hotel, no solo en el interior de esa habitación. Luego, Jack acude a la habitación 237, en la que, supuestamente, una mujer ha hecho daño a su hijo y se encuentra a una joven a la que besa, que sufrirá una metamorfosis y se convierte en una anciana decrépita, aunque más tarde se lo niega a su esposa y expresa que no ha visto nada.

Podemos ir percibiendo que Jack va perdiendo los nervios durante una serie de situaciones hasta hace poco, se sucedían de forma normal, pero comienza a pronunciar palabras inquietantes, quedando su esposa anonadada y totalmente en estado de pavor, junto a su hijo. Los ojos del marido nos perturban cuando se para a mirar algo fijamente y la música nos acentúa el momento, no sabemos lo que está pensando, nos llena de miedo y angustia nuestro desconocimiento de aquéllo que se acentúa con la música y pasa por su mente. Su risa irónica y sus miradas penetrantes con esos ojos, nos atemorizan.  La esposa se encuentra incapaz de salir de ese lugar debido a las características de su emplazamiento, y a que el marido se ha encargado de romper toda comunicación con el exterior, como la radio y el teléfono.

Los diferentes paseos del niño en el triciclo por los pasillos del hotel nos van angustiando cada vez más. La imagen de las gemelas asesinadas que vemos cuando el niño se para delante de la habitación 237, nos sobresalta un poco. Imagen que se repite en más de una ocasión, pero posteriormente le hablan, quizás su mente las percibe asesinadas en el pasillo rodeadas de sangre junto a un hacha durante unos segundos, además, las palabras de las niñas nos ponen la piel de gallina. En otro momento, apreciamos al niño tumbado en la cama, que se le aparecen en la mente la palabra “murder”,  “asesinato”, y enseguida ve en su mente una riada de sangre que se introduce a lo largo del pasillo, reaccionando en forma de grito.

Vemos una secuencia, en la que el señor que habló con el niño en un principio, tiene una extraña sensación mientras ve la televisión, y en el siguiente fotograma apreciamos al niño asustado y temblando, que se puede tratar que, de forma inconsciente, esté manteniendo una conexión con el señor afroamericano, solicitando su ayuda, tal como le comentó anteriormente, en forma de “resplandor”. Este señor llama al hotel y el teléfono no se encuentra disponible y consigue llamar a la policía para que se ponga en contacto con el hotel por radio, pero al estar averiada la radio, es imposible, por lo que emprende un viaje hasta llegar al lugar donde presiente que algo malo está ocurriendo.

La espeluznante conversación del camarero con Jack en el baño pone la piel de gallina, empiezan a tener importancia en la agresividad física que comenzará a tener con su hijo y su esposa.  El camarero menciona la figura del cocinero afro-americano, denominándole despectivamente “un negro”, con quien Dany guarda esa telepatía, y hacia el que el camarero, con sus opiniones  se refiere para hacer crecer más el odio en Jack, para que según él “de su merecido a Wendy y Dany”, quienes, a su juicio, no quieren que progrese en su trabajo. Por tanto, el esposo comienza a ver a su esposa y su hijo como unos enemigos, que se interponen en el camino de su éxito como escritor.

Tras golpear Wendy a Jack con un bate de béisbol, lo encierra en una habitación para que no salga, pero se da cuenta que tanto el coche como la radio no funcionan.  El camarero con el que habló en el baño, ahora lo reta a que de su merecido a su esposa y su hijo, pero en ningún momento lo vemos, está fuera de campo y al no verlo en ningún momento durante la conversación, nos podría dar la sensación que se trata del recuerdo de lo que se produjo en aquel baño.

Mientras la madre duerme, el niño coge el cuchillo y un pintalabios, con el que pinta en la puerta “redrum”, al revés “murder”, asesinato. En ese momento la madre se despierta, oyen los hachazos que está dando el padre en la puerta, coge el niño y se encierran en el baño. El padre se comporta presenta las características propias de un neurótico, quizás, psicópata con mirada de asesino que nos refuerza la sensación de angustia, inquietud, ansiedad e impaciencia, con ansias de que el final nos rebele cómo terminará todo.

El señor, tras muchos esfuerzos en la carretera, consigue llegar al hotel, y Jack, con un hachazo, le arrebata la vida sin más dilación.  La madre sube las escaleras y las sombras, mientras, nos perturban, al mismo tiempo que los sonidos nos inquietan. En una de las habitaciones ve a un señor tumbado en la cama junto a otra persona con un disfraz, una escena algo surrealista, quizás onírica. Perturbada, desesperada, corre por los pasillos, pero de pronto, se queda aturdida al ver el río de sangre que sale por unas puertas. Mientras tanto, el niño sale de la casa  y el padre va tras de él, con un hacha en la mano. Se adentran en el laberinto de arbustos, abarrotado de nieve, y el padre sigue las huellas, pero Dany consigue despistarlo.

Los diferentes planos subjetivos de los distintos momentos a lo largo de historia, nos introducen en la mente de Jack, cómo va percibiendo las cosas en función de lo que las voces y presencias, le van manifestando, variando su conducta. El penetrante blanco de sus ojos nos va reforzando esa sensación de perturbación y pánico, no consigue salir del nevado laberinto, pero la imagen final nos deja consternados, una imagen indescriptible que nos deja sin palabras, mejor verla, porque provoca unas sensaciones imposibles de calificar.

Desde el principio hasta el final vemos una serie de movimientos de cámara, tanto panorámicas por los paisajes a través de los cuales conduce el coche, filmado mediante tomas aéreas, además de movimientos de travellings hacia adelante por los pasillos o los recorridos por el laberinto hacia adelante, hacia atrás…, que nos van inquietando y nos va despertando el nerviosismo propio de un thriller psicológico.  La iluminación y los colores de las habitaciones, los pasillos, nos refuerza más la sensación de excitación, por los colores llamativos de las alfombras, frialdad, debido a la nieve.

Es preciso destacar también, la presencia de imágenes, fantasmas, que no sabemos si están en la mente del niño o se trata de fantasmas que rondan por el lugar y quizás emanen de la espiral de violencia y terror que radican en el lugar, como consecuencia de un posible asesinato en masa, que se vuelve a repetir entre estos nuevos inquilinos del hotel, debido a su emplazamiento alejado, aislado, con influencia maléfica, del que resulta imposible huir.

Nos provoca sensación perturbadora el momento en que el camarero expresa: “yo no he sido vigilante aquí nunca, ha sido usted de toda la vida, yo a mis hijas y mi esposa les di su merecido porque no me dejaban hacer mi trabajo”. Lo que nos hace reflexionar y desconocer en qué época ha transcurrido la historia, si el protagonista estuvo antes en el lugar, el por qué de esas fotografías si en el hotel no ha estado nadie desde que se fueron los empleados y lo dejaron a él a cargo (se dice, que el director confesó, que el de la fotografía no es Jack sino de su antepasado), el por qué de la fiesta con toda esa gente en el salón del comedor si no había nadie en el hotel, el por qué de la pareja que se encuentra en la habitación, uno de ellos disfrazado, el por qué si, realmente el camarero de la barra era testigo de tanta violencia de Jack con su familia no hacía nada por impedirlo, ¿existía realmente o era un fantasma de su mente?

Apreciamos esas dualidades en los personajes, el Jack pacífico al principio y el Jack neurótico del final; esa Wendy sumisa y frágil al principio y fuerte, capaz de dar un cuchillazo a su marido cuando intenta entrar al baño dando hachazos; el Dany sensible del principio que piensa que dentro de él tiene a alguien que le habla, y el Dany del final que ve en su mente los más horripilantes de los sucesos habidos y por haber, pero que consigue escapar de su padre, adentrándolo en el laberinto; el camarero que lo acompaña al baño tan amablemente pero que resulta ser quien asesinó a sus niñas en el hotel, las diferentes mujeres que se encuentran en la habitación 237…

Tras la línea argumental principal, son muchas las cuestiones que nos vamos planteando por las representaciones simbólicas que contiene. Hasta aquí en cuanto a lo que he examinado años atrás, pero retomando de nuevo la película, podemos continuar explicando estos simbolismos en múltiples detalles como el jersey de Dany, que indica “Apollo 11, USA”, con un cohete, que recuerda a la misión de la NASA, para lograr que el ser humano pisara la luna, cuya trama podemos apreciar en la película que rodó Kubrick en 1968 “2001: Odisea en el espacio”. La imagen de las gemelas está inspiradas en una fotografía de 1967, titulada “Gemelas idénticas”, de Diane Arbus, fotógrafa y amiga de Kubrick. Una camiseta de Jack lleva escrito “NOTGNIVOTS”, que al revés es Stovington, el nombre de una escuela de prestigio que aparece en la novela de Stephen King en la que se basa esta película. En una ocasión, Jack menciona que no puede dormir porque tiene insomnio, según algunas fuentes, Stephen King llegó a padecerlo. Además, siempre que Jack conversa o trata con un fantasma, aparece un espejo en el que se refleja. Cuando la señora está tras la cortina de la bañera, puede tratarse de una referencia a la película de Hitchcock “Psicosis”. Al mismo tiempo que “redrum” es asesinato al revés “murder”, que pronuncia varias veces y pareciera que dice “red room”, “habitación roja”, esto es, el cuarto de baño rojo. Durante otro momento, vemos que la esposa se acerca a Jack, mientras está escribiendo, para comentarle que el hombre del tiempo ha pronosticado nieve esa noche y él pregunta “¿y qué se supone que debo hacer yo? Palabras un poco distantes, pero lejos de centrar nuestra atención en las mismas, podemos fijarnos en el detalle de la silla que se encuentra pegada a la pared, que aparece y desaparece por instantes, en los cuales se lleva a cabo la conversación, mediante un plano contraplano. Podríamos pensar que se trataría de un fallo de raccord, si no conociéramos la perfección con la que trabaja Kubrick, que, lejos de ser un error, lo podría haber hecho para que el espectador percatase que una presencia se encuentra entre ellos y coloca este elemento.

Finalmente, el director hizo repetir las tomas de algunas escenas en más de 100 ocasiones, como cuando Jack asoma la cabeza por la puerta del baño, entre otras, quedando los actores cansados y, además,  se dice que la actriz principal necesitó ayuda por una crisis nerviosa tras el rodaje.

Inclusive, Kubrick realizó dos versiones de la película, una con una duración de 140 minutos original y otra de 119 minutos, a Europa llegó una versión para televisión con una duración de 114 minutos y a Japón con una duración de unos 154 minutos.  La Warner Brothers tuvo problemas para estrenar en algunos países, como el caso de Corea del Sur, donde está prohibida, además en Australia, Argentina, Finlandia, Italia, Noruega, Suecia, Holanda, Alemania censuraron algunas escenas y en Gran Bretaña fue clasificada como X hasta 1986, después cortaron algunas escenas.

El final de la película dio lugar a múltiples interpretaciones, aunque el director nunca refutó ni admitió ninguna como la “correcta”.

Bibliografía:

www.filmaffinity.com

http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article1068.html/

www.fotogramas.es