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Entrevista en El diario de la Educación

Hola amig@s, recientemente me hicieron una entrevista en El diario de la Educación con motivo de mi libro “Cine español, infancia y memoria histórica. Propuesta didáctica”. Comparto el enlace a través del cual podéis acceder a la misma:

“Me llama la atención la ausencia de alfabetización mediática en chicos de 12 o 13 años”

Un saludo,

Los niños de Rusia, Jaime Camino, 2001.

A continuación voy a hablar del documental titulado Los niños de Rusia, dirigido por Jaime Camino y estrenado en el año 2001, en comparación con la situación actual.  Un documental en el que adquieren relevancia una serie de personas ancianas, que durante la guerra civil española fueron niños. Unos niños llevados por sus padres al barco, rumbo a Inglaterra, Francia o Rusia, donde llegaron para recibir otra educación, otro calor, otros valores… Una serie de valores y disciplina, que los hicieron volver a su lugar de partida con nuevos conocimientos, pero en algunos casos no fueron reconocidos por la familia, por el estado, aunque en otros casos, el propio país que les dio cobijo, les dificultó posteriormente su salida por distintos motivos políticos/burocráticos. A pesar de todo, a su regreso, aunque anhelaban su origen, se sentían en un país extraño, un país que no lo consideraba partícipes, víctimas, eran forasteros que se fueron cuando eran niños por unos motivos que intentaron olvidar desde la Transición hasta nuestros días. Por lo que, algunos, decidieron volver a aquel país, que puede tener algunos aspectos sociales, desagradables, pero fue el estado que les ofreció comida y un techo donde refugiarse del frío. Algo que el suyo no se dignó a ofrecer por cuestiones ideológicas y políticas. Resulta estremecedor oír estos testimonios desgarradores, palabras que quedaron en sus mentes y han permanecido como huellas, procedentes de sus padres, cuando les manifestaban que no llorasen, en un contexto de dolor, llanto y que fuera de su país serían alguien… prácticamente eran hijos arrancados de los brazos de sus padres por motivos económicos, sociales, ideológicos, políticos.

Sin embargo, un contexto muy diferente al que nos encontramos en la actualidad, pero unidos por un mismo punto,  la emigración. Un fenómeno social en auge, para algunos una lacra, como consecuencia de las desastrosas políticas sociales y económicas. Ideas, políticas, pensamientos progresistas frente a conservadores, que separan a las personas, vulneran su libertad, derechos. Hijas, primas, sobrinas, hermanas, que se tienen que separar de sus padres, de sus amigos, de su familia…, no por conseguir metas o ambiciones, sino por necesidad, por hacerse de un futuro que en este presente y en este contexto, resulta tan difícil conseguir. Aunque, sea por el motivo que sea las separaciones debidas al conflicto bélico de las actuales, las situaciones son idénticas: separación, las distancias largas fragmentan corazones, experiencias, momentos, familias, criaturas que crecen y solo pueden ver a la familia en vacaciones…, abrazos y besos que no terminan nunca antes de la partida, pero solo unos segundos bastan para observar el rumbo del vehículo que llegará a otro punto geográfico, mientras una lágrima cae por los ojos de quien se queda, con el conformismo de “ya está, así es la vida, quien se va siempre vuelve”… Toda una serie de sentimientos y emociones que muchos políticos ignoran desde su sillón de poder, cuando tienen que firmar algún documento “por el bien común” y toma decisiones que precarizan el empleo, hunden familias, ilusiones…

Ante esta situación, resulta muy conmovedor el discurso de que hay que luchar contra la emigración, pero lo cierto es que los años pasan y hay quienes intentan luchar por conseguirlo como meta para evitar que el país se quede medio vacío y las personas cualificadas no se vayan, mientras que hay quienes no están dispuestos a perder su juventud por una cuestión para la que no existe un consenso ni un acuerdo social y político, y directamente coge sus maletas, aunque sepa que el proceso de integración no va a ser nada fácil en un entorno extraño.

Sin más tras el comentario, adjunto los cuatro fragmentos que componen el documental de Jaime Camino y espero que haga reflexionar un poco.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Libertad de expresión o protección de la infancia (Una película serbia, Srdjan Spasojevic, 2010)

Para esta entrada, voy a comentar a grandes rasgos un aspecto que trato con mayor profundidad en mi tesis doctoral, como es la integración de niños en contextos de agresividad extrema y a propósito de este tema creo que merece mucha atención el caso de A Serbian Film (Srdjan Spasojevic, 2010), que recibió varios premios a nivel internacional, pero en España fue denunciada ante la Fiscalía General del Estado, durante el Festival de Cine de Sitges. El director del Festival, Ángel Silva, fue acusado de un delito de exhibición de pornografía infantil, al permitir la aparición de menores en situación agresiva que, a su juicio, traspasan la legalidad, y en los que se puede ver la violación de un bebé y un niño de cinco años por parte de su padre, que se encuentra drogado por otros para rodar una película pornográfica por motivos económicos[1]. El fiscal se ampara en el artículo 189.7 del Código Penal, que expresa que será penado con prisión desde tres meses a 1 año, o bien con multa, quien distribuya, exhiba o facilite material pornográfico, aunque no habiendo empleado a menores, se utilice su voz o imagen modificada[2]. Además de esta diligencia, la Fiscalía pensó en requerir al director de la película para tomarle declaración y denunciarle, pero la demanda no prosperó por la dificultad de imputarle el delito y proceder a su localización, porque, no olvidemos que, la legislación en este tema es muy distinta en cada Estado, y se hubiese provocado un debate legal confuso, ante la nacionalidad serbia del director[3].

Ante esta situación legal, podríamos reflexionar y colocar en un peso la importancia de la protección de los niños frente a la libertad de expresión. Introducción en estos escenarios, quizás, con el objetivo de ofrecer una perspectiva metafórica ante ciertas cuestiones sociales y de peligro en el que se encuentran sometidos en muchas ocasiones por legislaciones deleznables que aún siguen vigentes en muchos países subdesarrollados. No obstante, este objetivo simbólico puede, y como ha hecho ya en algunas ocasiones, derivar a una serie de conflictos legales tanto del director de la película como de los directores de los festivales de cine en que es proyectada, ante la severidad y extremo de las precauciones de algunos países en cuanto a la protección de los menores, en donde primaría sus derechos, ante cualquier forma de simbolismo, representación, exhibición…en situaciones violentas, agresivas, dolorosas para los espectadores, ante su incapacidad y frustración de no poder introducirse, como es obvio, en ese escenario para hacer nada y salvar a ese niño de esa situación.

Bien es cierto que en estos casos se utilizan una serie de muñecos, efectos especiales, se sabe que el cine es mentira, es magia, caracterización, es ilusión e imagen en movimiento, es unión de elementos visuales y sonoros para conformar un discurso, una narración, una historia. Sin embargo, en este caso, la intención está en manifestar ese simbolismo, reflejar esa peligrosidad, violencia, agresión… en contextos sociales en los que no se consideran importantes, se usan como objetos, monedas de cambio, de economías y tratos familiares…

Simbolismo que tendría su sentido, en cierta manera, pero en este caso provoca malestar en el espectador, dificultaría el visionado por parte del público, ya que no sería una película agradable a la vista, ni proyectada en un cine, por los delitos legales que conlleva, estas escenas provocarían rechazo visual, inconscientemente el espectador no podría mirar a los ojos a ese niño, se pone en ese papel y no se imagina qué hacer para protegerse, salvaguardar su integridad física y psicológica, es un inocente, un niño que desconoce como actuar, cómo pensar, se fía de lo que le dicen, le hacen, le transforman, le moldean, a voluntad de los adultos, movidos por preocupaciones, sensaciones, intereses personales muy lejanas a los de un inocente.  Más allá del mérito en cuanto a diálogos, guión, elementos visuales, sonoros, narrativos, montaje, movimientos de cámara, vestuario, atrezzo, decorados…, todo muy trabajado, posiblemente, pero  nada más que con leer el argumento, comentarios de algunos blogs y conocer que en esta historia se introduce una criatura de pocos meses y un niño de 5 años en un escenario tan deplorable y humillante para el ser humano, produce dolor, pena, vergüenza, miedo, pudor, compasión… y todo un cúmulo de sentimientos que se hacen manifiestos con lagrimones cayendo por los ojos.

Comprendo que, como analista, debo visualizar una película antes de comentarla, pero personalmente no tengo estómago para ser partícipe de estas imágenes, porque no voy a valorar ni examinar el contenido narrativo, técnico, sino que, teniendo esa información a priori acerca de esas situaciones de los niños, me voy a dejar llevar por los sentimientos y no voy a tener un rato agradable y la sensiblidad me va a aflorar rápidamente. Cosa diferente sería que el niño tuviese mayor edad, aunque tampoco le encontraría justificación, pero al menos una criatura que puede actuar e intentar defenderse de alguna manera, aunque le resultase imposible física o psicológicamente, pero a tan corta edad, me superaría emocionalmente la sensación de aberración humana de incesto que nos transmite esta historia.

 

[1] Agencia de noticias Europa Press. (06/11/2010). La película ‘A serbian film’, prohibida por un Juzgado, recibe el premio del público. Enlace disponible: http://www.elmundo.es/elmundo/2010/11/05/paisvasco/1288966768.html

[2] Savall, C., y Albalat, J. G. (11/11/2010) Un fiscal estudia si hubo delito por proyectar ‘A serbian film’ en Sitges. Enlace disponible: http://www.elperiodico.com/es/noticias/cultura-y-espectaculos/20101111/fiscal-estudia-hubo-delito-por-proyectar-serbian-film-sitges/586757.shtml

[3] Ríos, Pere. (01/03/2011). El fiscal denuncia al director del Festival de Sitges. Enlace disponible: http://elpais.com/diario/2011/03/05/cultura/1299279606_850215.html

Balada triste de trompeta: una infancia perdida

Balada triste de trompeta es una película escrita y dirigida por Álex de la Iglesia en el año 2010. Obtuvo el León de Plata por la mejor dirección y el premio al mejor guión en la Mostra de Venecia del mismo año.  Ganó en la categoría de Mejor maquillaje y peluquería, así como Mejores efectos especiales en los Premios Goya.

Se trata de una película difícilmente clasificable en un género concreto, puesto que está compuesta por muchos matices. Tiene momentos de risa, drama, violencia, montaje agresivo… Aunque bien podríamos decir que, a simple vista,  estos peculiares rasgos y características fundamentan el estilo de su director, clasificable en el estilo de la postmodernidad.  Resulta indescriptible lo que supone ver una de sus películas,  porque muchos de sus momentos apelan a nuestra mente, nuestra infancia, nuestra vida, nuestra historia… Además, se tiende a reflexionar cómo actúan sus personajes y cómo podría actuar una persona en esas circunstancias. La grandeza de sus personajes radica en su psicología.  No son personajes planos, como en la mayor parte del cine comercial americano, sino que, sus personalidades evolucionan en la ficción, como los seres humanos lo hacen en la propia vida real.

Pasaremos a analizar algunos detalles importantes de esta producción, pero en líneas generales, la película trata de unos payasos que son secuestrados por el bando republicano durante la guerra civil en el año 1937. El hijo de uno de ellos crecerá con la idea de ser payaso triste como su padre.  Javier, al hacerse mayor, tras ser contratado en un circo, se enamora de una de las chicas, cuyo novio la maltrata.  Ambos payasos lucharán por el amor de la trapecista.

En principio, el bando republicano entra en el circo a imponer el miedo. Tras unas palabras de los payasos con ellos, los rostros de los niños asustados, todos salen con el bando, y el hijo del payaso se queda solo.  A continuación, un león, que vemos está totalmente domesticado, se le acerca por detrás y se sienta.  Se puede interpretar como una muestra de que la guerra hizo daño a todo el país, independientemente del bando al que perteneciera. Los que padecerían este daño serían los niños.

Cada bando actuaba conforme a sus intereses, ignorando a quienes se llevaran por delante. En el caso de nuestro objeto de estudio: los niños. Menores que no tenían culpa de nada y con estas actuaciones eran traumatizados al tener que ver personas fallecidas por cualquier rincón por donde pasaban. Debían crecer en solitario o con solo un progenitor. Pero, años después irían reproduciendo lo que aprendieron en estos años de guerra y la posterior dictadura en nuestro país.

Los créditos del principio salen en pantalla tras el momento en que el niño se queda solo en el circo. La banda sonora que aquí oímos, mientras leemos los créditos, remite  a la Semana Santa, la Iglesia católica, aunque observamos otras figuras como payasos, dioses, republicanos secuestrados por el bando franquista, personajes con el rostro desfigurado… Lo importante aquí es que esta misma banda sonora la oímos hacia la segunda parte, cuando se vuele a apelar a la Iglesia católica y que comentaremos más adelante.

Cuando el chico es adolescente y visita a su padre en la cárcel, éste lo anima a ser payaso cuando sea mayor. Pero mejor payaso triste, porque le expresa con estas palabras: “nunca vas a tener gracia. Nunca has sido un niño, desde muy pequeño te has enfrentado con la muerte”. Es en este momento, donde nos podemos dar cuenta que ha perdido su infancia, con lo que conlleva: juegos, amigos, alegría, ilusiones… La enseñanza de su padre se centra en que debe vengarse, por lo que el niño lo asume y procederá a ello en varios momentos de su vida. Comenzando por atentar en el Valle de los caídos, cuando su padre y otros compañeros lo están construyendo. Todos se asustan y el coronel se pondrá encima de su padre con el caballo, para así matarlo.

Años más tarde, acudirá a un circo a buscar trabajo y mantiene la primera conversación con el jefe del circo, también payaso. Le explica que  a los niños hay que entenderlos, ser uno de ellos, tenerles paciencia. Con estas palabras, podemos intuir que también podría haber perdido su infancia. Le pregunta por qué quiere ser payaso. Javier le contesta con la misma pregunta, y el otro responde que de no haber sido payaso habría sido asesino, respondiendo Javier lo mismo.

Sergio, es un personaje con una doble actitud, porque por un lado proclama ser sensible con los niños. Pero, por otro lado, maltrata a su novia, impone la violencia, todos los compañeros del circo le ríen las gracias y los chistes. Nadie le para los pies para que no siga violentando más a su novia.

En la primera cena de todos los compañeros, Sergio cuenta un chiste de niños muertos, pero Javier no lo entiende y pregunta dónde estaba la madre, por lo que el otro se cabrea y da una paliza a Natalia, que solo intenta calmar sus nervios.  Se queda tirada y sola en el bar y Javier acude por ella, pero por un momento podemos observar que Natalia pasa su lengua por los labios, llenos de sangre. Momento que podemos interpretar como que le gusta que le pegue, no es consciente del daño y le gusta vivir entre golpes y sangre.  Sergio vuelve por ella y allí mismo mantienen relaciones, sobre una pared tras la cual permanece Javier escondido.

Javier y Natalia se hacen amigos y van a un parque de atracciones. Ésta intenta acercársele  en la cama del terror,  pero el joven la rechaza. En una de sus fugaces citas, Sergio los encuentra y le pega una paliza a Javier con un martillo de una de las atracciones. Debiendo ingresar éste en el hospital con varias costillas rotas. Una de las noches mientras está ingresado,  tiene una pesadilla, sale por un escondite del hospital y llega al circo. Encuentra a Natalia con su novio, manteniendo relaciones, mientras la violenta tirándole fuertemente del pelo, y Javier le desfigura el rostro con una trompeta. Huye y llegan las fuerzas de seguridad. Todos van fuera del circo y acuden a un señor para que intente salvar la vida a Sergio, que desfigurado, abre los ojos. Natalia se asusta y sale.

Javier, durante su huida, llega a una cueva, en la que sobrevive un tiempo comiendo los animales que caen por la trampa. Sin embargo, en una ocasión, cae un jabalí y Javier corre. Huye, pero lo encuentra un señor, que está cazando perdices. Salcedo, el mismo que mató a su padre con el caballo. Lo utilizan, junto a los perros, para coger las perdices con la boca y traérselas. Una de las veces, Salcedo va a cazar perdices con Franco, quien le dice a Javier, tocándole la cara: “No permitas esto, hijo mío. No debieras someterte a esta humillación”,  pero Javier la muerde la mano.  Lo encierran en una especie de capilla, mientras planean deshacerse de él.  Un asombro que, este ser, le diga al protagonista que no se someta a esa humillación, cuando durante la guerra y en la dictadura española fue el mismo que hizo torturar, humillar y matar a miles de personas que solo luchaban por sus derechos y por la libertad, que llegó tras su muerte, cuando se instauró la democracia.

En esta capilla, se pone de rodillas delante de una figura de la virgen, figura que se transforma, tal vez en su imaginación, en Natalia, y le expresa estas palabras:   “El día de la ida ha llegado, tú serás mi ángel de la muerte. Sálvame del mal y cumple tu destino amado mío”.  Se desmaya y al levantarse, procede a vestirse con una serie de objetos que encuentra en una caja, untándose en su rostro una mezcla compuesta por sosa caustica. Se disfrazará en una especie de sacerdote-payaso. La banda sonora anterior suena en esta secuencia. Banda sonora, que podría funcionar como leit-motiv, ya que aparece en estos dos momentos en los que se remite a la Iglesia.

Adjunto un montaje para ejemplificar ambos momentos.

Disfrazado de sacerdote-payaso, con ametralladoras mata a quienes lo encerraron. Llega a un bar, donde suena una canción triste: “Balada triste de trompeta, por un pasado que murió”. Dispara a todos, pero un pequeño que fue al baño y sale, se pone frente a él, y el payaso le dice: “No te tengo miedo”. Puede que se lo esté diciendo a sí mismo, como niño, al haber perdido su infancia, y sentir que ahora con violencia no tiene miedo a nadie.

Encuentra a Natalia, a quien le pregunta si quiere irse con él o con Sergio. Natalia se posiciona junto a Sergio. En esta secuencia, podemos ver que es una mujer maltratada por su pareja, pero aun así prefiere estar con quien la agrede. Tal vez por miedo o porque piensa que su novio no le hace ningún daño, quizás porque le pega “ya que se lo merece”, como piensan muchas mujeres maltratadas.  Sin embargo, Javier va imponiendo el miedo, ha evolucionado a la violencia, como su novio. Por tanto, no entenderíamos por qué decide quedarse con quien la maltrata.

Triste porque Natalia lo ha rechazado, va por la calle y se encuentra a un niño junto a su madre, y le grita al pequeño: “vosotros tenéis la culpa”. Como anteriormente, intenta culpar a otros de su desgracia. Aunque en realidad, fueron otros, como las circunstancias y las personas del momento quienes le ocasionaron el trauma.

Natalia se une con Sergio para distraer a niños en sus fiestas de cumpleaños. Pero, a Sergio le descubren el rostro desfigurado, dándose cuenta que ya no sirve como payaso, pero no sabe hacer nada más. Llorando, podemos intuir que su objetivo sería hacer reír a los niños para evitarles un trauma como el que posiblemente haya padecido él durante su infancia.

El payaso triste llega a un cine. La canción que canta el protagonista de la pantalla es la misma que oímos en otras ocasiones. Canción del año 1960 del cantante Raphael:

Balada triste de trompeta

Por un pasado que murió

Y qué llora,

Y qué gime,

Como yo…

El protagonista de esta película se dirige a Javier, expresándole que se entregue a la policía, que es buena persona y esa chica no le conviene. Sin embargo, se superpone el rostro de su padre, expresándole “el humor es para los débiles. Si no se ríen, acojónalos, ya verás cómo funciona. Recuerda a tu padre, recuerda a tu destino. Solo hay una manera de ser feliz”. Sin embargo, el protagonista de la película le reprocha al padre cómo puede hablar así a su hijo. Un chico de la sala no puede ver la película y se dirige a  Javier, quien le agrede y sale del lugar imponiendo el miedo.
Adjunto un montaje de esta escena,

En esta secuencia observamos una técnica interesante: el cine dentro del cine. Recurso explicado por el teórico Gérard Genette como transtextualidad, definido como: “todo lo que pone al texto en relación, manifiesta o secreta, con otros textos”[1].  Distinguiendo en su estudio cinco categorías de relaciones transtextuales, como son: intertextualidad, metatextualidad, hipertextualidad, arquitextualidad y paratextualidad. En concreto, en este caso, podríamos decir que tenemos metatextualidad: relación crítica de un texto con otro que habla de él, sin citarlo e incluso sin tener que nombrarlo.

Este recurso es empleado en otras películas, a veces apareciendo fugazmente como en este caso, y otras veces pudiendo aparecer en el argumento de toda una película, como el caso de La noche americana  (François Truffaut, 1973) o Un final made in Hollywood (Woody Allen, 2002). En el caso del cine español, observamos este recurso en producciones como Todo sobre mi madre (Pedro Almodóvar, 1999) y Mujeres al borde de un ataque de nervios (Pedro Almodóvar, 1988).

Podemos diferenciar diferentes taxonomías de la categoría metatextualidad. Basándonos en el profesor Luis Navarrete (Universidad de Sevilla), tenemos las siguientes:

-Mostración: el cine como muestra de construcción espectacular y artificiosa.

-Citación: cine como relación intertextual de unos discursos con otros.

-Reflexivo: El cine como discurso reflexivo sobre su propia construcción.

-Atrezzo: mostrándose el cine como un simple decorado o trasfondo argumental.

Específicamente, podemos introducir esta película en el último, ya que podemos contemplar el cine como trasfondo argumental de la historia del protagonista. Que aprende tras la pantalla que la felicidad viene dada por la venganza.

En varias ocasiones, también podemos observar este recurso, pero con la televisión dentro del cine.

Además, el nombre del local en el que trabajan los compañeros después de cerrar el circo se llama Kojak. Nombre que proviene de una serie de televisión de Estados Unidos, del año 1973. Serie protagonizada por Telly Savalas, como el Teniente Teo Kojak de la Policía de la Ciudad de Nueva York. Serie creada por Abby Mann, escritor de guiones cinematográficos ganador del Óscar,  por su trabajo en antologías de drama como Robert Montgomery. La segunda versión de esta serie se estrenó en USA Network y en ITV4 en Inglaterra. En esta versión, es Ving Rhames, un actor afroamericano quien interpreta al teniente Kojak.

Va en busca de Natalia en un camión de helados, cuando la ve en una calle y se baja, coincidiendo este momento con el accidente de Carrero Blanco.

Ambos llegan al Valle de los Caídos, donde están escondidos los compañeros del circo junto con los animales. Al llegar, el payaso triste se dirige a una cama para saltar. Podríamos interpretar que pretende recordar su infancia, sacar el niño que lleva dentro, recuperar lo perdido. Observamos un proyector de cine, que se dirige a una pared en la que vemos a un payaso, posiblemente se trate de la misma película que vio en el cine al que entró. Natalia baila junto a Javier al ritmo de la balada triste de trompeta, pero la joven le expresa que le tiene miedo.  Corre y llegan a una cueva. Javier le manifiesta con estas palabras: “El valle de los Caídos. ¿Lo conocías? Aquí hay 15 cuevas llenas de cadáveres. Uno de estos tiene que ser mi padre. Unos fachas otros rojos. Y al final han acabado aquí todos juntos. Es lo que tiene la muerte. Une mucho”.  Palabras que pronuncia riéndose. Risa a la que no sabemos buscarle respuesta, porque son cadáveres de las víctimas de la guerra. Tal vez porque no sabe cómo actuar ante tal trauma. O porque se ría de quienes lucharon en la guerra, que solo provocó sufrimiento por una simple cuestión de ideologías.  La paradoja de que unos lucharon contra otros, por las ideologías, y finalmente todos han terminado juntos.

Sergio obtiene información de donde se encuentran escondidos los compañeros y animales del cine y avisa a la policía, quien procede a su búsqueda. Recorren los alrededores. Un policía observa a Sergio pintarse la cara de payaso, se le acerca y le expresa que está loco, “como el otro, como todos los que os ganáis la vida haciendo el gilipollas. Si trabajaseis un solo día como el resto de la gente se os pasaba la tontería cagando ostias. Vago de los cojones”. Aprovechando el payaso para quitarle su arma. En este momento, vemos que la profesión de payaso no está valorada. No consideran que los payasos trabajen.

Posteriormente, Javier le expresa que ella lo ha vuelto loco.  Tal vez, por jugar con él y luego rechazarlo al preferir a Sergio.  Le declara su amor y el momento se rompe con la llegada de Sergio. Ambos corren y llegan a la parte superior. Se pelean y caen, colgando de la baranda, al vacío. Javier le pregunta: “¿De qué te sirve ser gracioso cuando te llega la muerte? ¿Te parece la muerte un chiste? Vamos payaso, hazme reír. Demuéstrame que tienes sentido del humor”.  Como desde su infancia, Javier rozando la muerte. Momento en el que podemos ver que el payaso triste puede ser gracioso. Sin embargo, Natalia le dice “no quiero que seas como él, no quiero que seas gracioso”.  Sergio consigue salvarse, al pasar por encima de Javier. Natalia le pega una torta y se lanzará al vacío. Momento de total oscuridad, casi que parecería una película en blanco y negro, pero varios objetos aparecen en color rojo, como la tela que lleva en su cintura. Roja, el color de la sangre. Sangre derramada por las víctimas de la guerra que ahí se encuentran enterradas. Y sangre que derramará la chica al intentar salvarse con uno de sus trucos de trapecista con la tela atada a la cintura. Sergio caerá y la tela en la cintura de la chica le ocasionará la muerte.  Ambos son cogidos por la policía y en la pantalla prevalecerá el color rojo de la nariz de Sergio, el color rojo de la cara de Javier, el color rojo de las letras de la ambulancia, color rojo de una parte del traje de uno de los chicos del circo, muerto por querer volar con su moto. Finalmente, cara a cara, rostros desfigurados, el payaso tonto ríe y el payaso triste llora.

Con esta película, podemos aprender la importancia de una infancia feliz, una infancia realista, pero alegre para los niños. Porque los traumas que son ocasionados durante esta etapa de la vida, aparecerán años más tarde. De ahí la importancia de la educación bajo los derechos humanos. Felicidad e ilusiones, protegidos de la violencia. Sin violencia, siendo observadores de la realidad, conociendo nuestra memoria histórica, para que no vuelva a repetirse.  Un pueblo que no conoce su historia, es un pueblo condenado a repetirla.

[1] Wikipedia.

Para profundizar más en el estilo de la Postmodernidad en el cine, se pueden consultar textos como:

Imbert, G. (2010). Cine e imaginarios sociales: El cine postmoderno como experiencia de los límites (1990-2010). Madrid: Cátedra.

Arranz Esteban, V. (2011). El papel del sonido audiovisual en el discurso cinematográfico postmoderno. Actas Congreso Internacional La Latina de Comunicación Social, La laguna. Disponible en:  https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=5278702

 

 

El tiempo en El Sur (Víctor Erice, 1983).

La historia que nos cuenta esta película nos sitúa en el contexto de la posguerra en España. Por la información que nos proporciona la protagonista, sabemos que la historia se desarrolla en el norte de país, donde su padre encuentra trabajo. Como vemos en las imágenes, el temporal característico de esta zona del país es nublado, apagado, árboles secos, con nieve en invierno.
La estructura narrativa de la historia presenta montaje elíptico. Este tipo de montaje basado en las elipsis, consiste en contar determinados acontecimientos y omitir otros que se consideran no importantes o irrelevantes para la historia que se nos presenta.
La historia empieza por el final, por lo que la narración de los sucesos no sigue un orden cronológico. Se producen alteraciones en el orden en que se cuentan los acontecimientos, puesto que oímos a Estrella hablando con voz adulta, mientras que la primera imagen que tenemos de ella es siendo una adolescente tumbada en la cama. Lo que quiere decir que la historia ya ha sido vivida, Estrella ya ha madurado y nos reconstruye sus vivencias o sueños de su pasado como un diario, conforme le van viniendo a la mente, mediante una narración de fragmentos, en los que vemos a esa Estrella niña, inocente, a veces traviesa… El ritmo narrativo se caracteriza por cierta lentitud en algunos momentos. Hay cortes entre algunos fragmentos que terminan con fundidos en negro.
Estrella narra los recuerdos que tiene de su infancia, centrándose en lo poco que conocía el pasado de su padre, sus inquietudes por conocer y aprender los poderes que éste poseía. Cuenta que su familia viajaba de un sitio a otro, mientras su padre Agustín, médico, estaba en proceso de encontrar un mejor trabajo, que encontrará por el norte, donde vivirán en La Gaviota. Su madre le daba clases en casa, pasaba con ella los días enteros. Agustín cuenta con unos poderes, que intentará mostrar a su hija, enseñándola a utilizar el péndulo. El péndulo hace referencia al tiempo, como objeto para adivinar el futuro.
De su adolescencia, la joven cuenta que su padre la invita a comer e intenta recuperar la relación con ella. Allí, Estrella le pregunta por Irene Ríos, de quien vio una imagen en su cajón, pero él no le cuenta la verdad. En otro salón del hotel donde cenan, se está celebrando una boda y suena el mismo pasodoble que bailaron en su primera comunión. Agustín le recuerda el pasodoble, pero Estrella no muestra ilusión. Se va y deja a su padre solo y desolado en la mesa. Después del reencuentro entre ambos, Agustín se suicida y, entre sus objetos, Estrella encuentra dentro de su cartera el recibo de una conferencia telefónica realizada al Sur la misma noche de su muerte. Estrella enferma unos días. Más tarde, cree conveniente un cambio de aires, hace sus maletas y se decide emprender un viaje al Sur, la tierra de su padre que nunca ha visto y donde tal vez pueda conocer información sobre su pasado.
El Sur, como punto geográfico, al no ser filmado, adquiere una simbología diferente en función del personaje. Para Estrella es un lugar maravilloso, como ve en las postales, con buen tiempo, un mundo por conocer en el futuro. Pero, para su padre, el Sur representa el pasado, un pasado oculto al que no quiere regresar y del que tuvo que exiliarse. Vemos otros elementos que nos proporcionan información sobre el tiempo, como es la veleta de La Gaviota, nombre de la casa donde viven, como símbolo de la libertad añorada; el péndulo, objeto que predice el futuro moviéndose en círculos; los viajes en tren de un sitio a otro, como paso del tiempo; las barbas de Agustín, como signo de vejez, paso de la vida. La evolución física y psicológica del personaje principal como es Estrella, marca el transcurso de la vida. El paso de la infancia a la adolescencia se representa con una elipsis temporal, en el momento en que Estrella conduce su bicicleta por un camino, y vuelve siendo adolescente. Vemos que la bicicleta ha cambiado, de una más pequeña a otra más grande, el perro que le ladra ha crecido.
Podríamos considerar varios los exilios de esta narración:
Por un lado, un exilio exterior, provocado por el contexto socio-histórico posterior a la Guerra Civil Española. Los vencidos se ven obligados a trasladarse de un lado a otro, como cuenta Estrella, mientras viaja con sus padres hasta encontrar un trabajo estable para su padre y un lugar donde poder quedarse. Tenemos otro exilio, un exilio interior, marcado por la ruptura familiar y social que sufren los personajes de diferente manera. Todos con puntos en común, como es la tristeza, soledad y la nostalgia provocadas por la Guerra Civil Española.

Referencias bibliográficas:
CARMONA, R. Cómo se comenta un texto fílmico. Cátedra, Madrid, 1996.
BORDWELL, D., y THOMPSON K. El arte cinematográfico. Paidós Ibérica, Barcelona, 1995.
Revista Encadena2. El Sur: un espacio invisible. Enlace: http://www.encadenados.org/nou/todo-lo-demas/el-sur-victor-erice-1983 [Fecha de consulta: 30 marzo 2013].
Revista Cinecritic. GARCIA CUETO, P. Víctor Erice: Una poética del silencio en el cine,http://www.cinecritic.biz/es/index.php?option=com_content&view=article&id=377 [Fecha de consulta: 1 abril 2013].

¿Es la televisión un medio nocivo para la infancia?

El proceso de desarrollo en los seres humanos dura toda la vida, son procesos de cambios y transformaciones que modifican a la persona como podría ser la socialización. En este último aspecto el desarrollo se da por el proceso de socialización, el cual tiene especial importancia en la infancia, ya que los niños aprenden a comportarse y funcionar como miembros de la sociedad por primera vez. Aquí influyen los llamados agentes de socialización, que son: la familia, la escuela y los medios de comunicación.   Dentro de los medios de comunicación, la televisión es el más accesible para los niños, ya que está presente en la mayor parte de los hogares y no requiere de habilidades muy complejas para recibir la información, como sería, por ejemplo leer, en el caso de los libros.

La televisión produce una serie de efectos en la salud de los niños, tanto físicos como psicológicos. Algunas de las áreas de influencia de la televisión en la infancia son por ejemplo la violencia, publicidad y consumismo, cánones y estereotipos de belleza, pérdida del hábito de lectura, dificultades en la memorización, falta de la concentración, nerviosismos en los niños, entre otras.  Todas estas áreas influyen en la infancia en menor o mayor medida, también dependiendo de la educación que le proporciones los padres al niño, pero en gran medida son influenciados por la televisión. En alguna ocasión la familia, se ve sustituida por la televisión, debido a que el niño necesita una comunicación con sus padres y con los demás niños de su edad, si no existe este diálogo familiar, los niños se ven en la necesidad de sustituirlo por la televisión, y de ahí proviene la incomunicación y los menores tienden al aislamiento y les cuesta relacionarse socialmente. El televisor se encuentra encendido en las casas, durante el contacto de la familia por la noche, y dificulta la comunicación, está considerado el centro del hogar

El niño pasa la mayor parte del día delante de un televisor y esto contribuye aparte de a su educación, a su calidad de vida, puesto que en lugar de estar haciendo algún tipo de deporte o actividad extraescolar que enseña al niño a socializarse, se planta delante del televisor y esto es causa de la obesidad, al estar tantas horas sentado, malos problemas alimenticios debido a los anuncios de dulces con gran cantidad de grasa y calorías, y también influye en su rendimiento escolar, ya que en lugar de estar estudiando concentrado está entretenido con la programación, que normalmente durante las horas de la tarde, durante la cual los niños ven la televisión, ponen telenovelas, programas de prensa rosa…que no tienen nada educativo para los niños. Es por esto, que los padres tienen relevancia, y controlar de cierta forma la programación que consumen sus hijos, sobre todo en tempranas edades, ya que durante esta etapa no es muy consciente de lo que es bueno y lo que es malo en su educación.

La televisión en su programación, crea valores, estereotipos sociales, modelos de convivencia, actitudes… que no corresponden con la realidad, y por esto los niños, durante su crecimiento, pueden adquirir un aprendizaje erróneo, que no es el más adecuado sobre aspectos como la moda, la alimentación, el comportamiento de la sociedad, y se educan pensando que lo que ven en la televisión es el mundo real, que es el mundo en el que se está criando, viéndolo de forma equivocada a como es.   Aprende a identificar lo que la televisión considera como la belleza, la fealdad… aunque en la realidad no hay nada objetivo que diga lo que es lo bonito, lo feo, es algo sometido a múltiples opiniones.

Hoy en día existe un Código de Autorregulación sobre contenidos televisivos e infancia. Si se atiende a lo que se expone aquí se puede observar que desde el año 1997 las instituciones comunitarias han estado intentando regular la programación televisiva, y especialmente la tarea de llevar a cabo una política de protección de los menores y de la dignidad humana en los medios audiovisuales , en concreto la televisión, pero es el 19 de septiembre del año 2000 cuando el Parlamento Europeo establece que es urgente que todos los sistemas de televisión europeos tengan un código de autorregulación para proteger a los menores que proponga un importante control social acompañado de sanciones aplicadas en el caso de su incumplimiento.

Este Código de Autorregulación en España presenta unos principios básicos tomados de la Constitución Española,  concretamente del artículo 39.4, y del Convenio de Naciones Unidas en relación a los derechos del niño que tratan de la protección que plantean los derechos de la infancia. La intención de este código es fomentar una libertad de expresión que respete los derechos de personalidad, una intervención en la difusión de los contenidos violentos, la discriminación y la intolerancia y una apuesta por la protección de los derechos de la infancia y de la juventud.

El código propone  una  mejora de la franja horaria de protección infantil comprendida entre las seis de la tarde y las diez de la noche al establecer que los contenidos emitidos por televisión durante este intervalo tienen que ser respetables para los niños y menores de edad que estén viendo a esas horas la televisión. Dentro de dicha franja hay una distinción entre el público infantil y el juvenil menor de edad. Se considera público infantil al menor de trece años y juvenil al segmento comprendido entre los trece y los diecisiete. Una de las ayudas en las que se basa ese plan de mejora de protección de contenidos televisivos en esa franja horaria a la que se hacía alusión anteriormente es la obligatoriedad de incorporar una señalización al comienzo de un programa que muestre la edad para la que se recomienda dicho programa, de esta manera,  los padres podrán establecer una buena educación televisiva sobre sus hijos. Por otra parte, la protección del menor ante ciertos contenidos o mensajes publicitarios tiene también un papel importante y, por ello, la ley establece también que debe haber un correcto uso de la publicidad para estos dos segmentos de edad. No obstante, desde el gobierno no se puede hacer mucho si los padres y educadores no son los primeros en aplicar una correcta educación televisiva. Si esto se consigue en nuestro país habría un elevado número de personas que tuviesen un correcto uso del medio televisivo. La realidad es que en nuestro país hay un mayor número de personas que hacen un mal uso de la televisión frente a un menor número de personas que hacen un buen uso del medio.  Para solucionar ésto, las televisiones deben cumplir con las normas del Código señalizando la recomendación por edad de los contenidos televisivos y emitiendo una programación perfectamente protegida dentro de la franja horaria de protección infantil, y por otra parte, los padres y educadores deben ser conscientes de la protección de los menores ejerciendo su autoridad frente a lo que tienen o no tienen que ver por televisión.

La clasificación por edades de los contenidos televisivos que es mostrada al inicio de cada programa se fundamenta en las clasificaciones propuestas por el ICAA en películas, por ello, no debe haber un desajuste en la clasificación de contenidos idénticos o similares de diferentes medios como la televisión, el cine, el vídeo o los videojuegos. Se siguen unos mismos principios en la clasificación de todos estos medios para establecerla de manera apropiada. En la página web propuesta por el Ministerio de la presidencia se recogen valores como la protección del menor, los derechos infantiles, el control de los padres a los niños, la evitación del lenguaje malsonante en televisión, la promoción de una buena salud evitando emitir aspectos relacionados con el culto a la delgadez o el consumo de drogas, el contenido sexual o violento no justificado, la omisión de contenidos relativos a las ciencias ocultas o sectas y la preparación de profesionales educativos en el ámbito televisivo que creen programas didácticos en el horario infantil.

Con respecto a la aparición del menor en televisión, no deberá aparecer realizando actividades propias de los adultos, ni consumiendo drogas, ni relacionado con temas sexuales, etc. En los telediarios si ha sido testigo de algún caso desagradable o víctima de una agresión debe aparecer protegido, se debe proteger su imagen y no identificarse.  Cuando un menor está viendo la televisión en los informativos se deben evitar las imágenes excesivamente crueles, violentas, sexuales o de trato vejatorio. No se deben tampoco emitir secuencias tanto en series como en películas de contenido explícitamente violento o sexual. Cuando se hacen programas para todos los públicos se está diciendo que los programas van a ser  vistos tanto por niños como por adultos y, por ello, se muestran comportamientos adultos pero no conflictivos. Si el niño no entendiese el contenido de lo que se expone en ese programa, tampoco se sentiría perturbado en su desarrollo porque se trata de cuidar este detalle. En este tipo de programas puede haber violencia pero en cantidades mínimas y normalmente en un tono paródico o humorístico

Un programa atiende a la clasificación de mayores de siete años cuando se describen comportamientos que puedan crear desconcierto en el menor, cuando se exponen valores como la intolerancia o actitudes contrarias a los derechos humanos, la igualdad y el medio ambiente de una manera no justificada, y cuando se muestran drogas o consumo de ellas sin ninguna justificación o intención pedagógica. Puede haber un uso de la violencia verbal o física pero siempre en una clave de humor o siempre con alguna justificación. En temáticas conflictivas hay que tener en cuenta si los contenidos aluden a la caricatura o a los dibujos animados que restarían miedo o angustia en el caso de ser estos valores expuestos en los programas. Una película donde aparezca un exorcismo, un vampirismo o cualquier fenómeno paranormal podría afectar al niño.

Si el programa tiene la clasificación no recomendada para menores de trece años quiere decir que es la etapa donde el niño se encuentra en la pre-adolescencia y por ello se le deben mostrar las drogas, el tabaco, la anorexia y temas fáciles de ser tomados por los menores, de una manera crítica. Nunca se utilizará uno de estos temas sin intención crítica. También es una edad donde la intolerancia, la discriminación… están a la orden del día y por ello, hay que exponer estos temas con una intención crítica también. Por otra parte, el uso de la violencia no podrá ser justificado. Solo los “malos” de la historia podrán ejercerla y no de una manera brutal. Un personaje “positivo” no podrá utilizarla en ningún caso, a no ser que sea en defensa propia. Se valorarán también los comportamientos de castigo ante quien ha utilizado la violencia. Tampoco podrán utilizarse los conflictos emocionales graves como la violencia, el maltrato doméstico, la venganza…sin una actitud moralizante o injustificada. El miedo deberá siempre ser atenuado con situaciones humorísticas. Tampoco deberá haber conceptos que atenten contra la religión, la cultura o la ideología política y social de una persona.

Una cuestión importante es que la programación infantil ha desaparecido de la programación de grandes cadenas de lunes a viernes. Solamente permanece en La 2 que es la cadena nacional que tiene un mayor número de programación adecuada para el público infantil. En las cadenas autonómicas como Canal Sur 2 se mantiene también un número elevado para un perfil infantil. Un análisis del año 2003 indica que el 8,3% de las cadenas generalistas emiten programación infantil, un porcentaje bastante bajo. Para solucionar este inconveniente los especialistas en el tema han decidido promover mensajes positivos y diseñar programas importantes para los niños que ofrezcan seguridad en los padres acerca de lo que ven sus hijos como por ejemplo contenidos que fomenten la creatividad y la imaginación tipo “Art Attack”.

La televisión tiene influencias tanto positivas como negativas en los niños, por esto es importante analizar estas influencias y sus efectos para así saber cuáles son los efectos negativos e intentar socorrerlos y también los positivos para intentar fomentarlo. Este medio ha modificado profundamente las costumbres y los hábitos y ésta modificación es más significativa para la edad infantil. Es un poderoso avance tecnológico y  oponerse a ella es ser retrógrado.  Este medio no es malo en sí, más bien  el uso que se hace de éste. En estos tiempos los especialistas hablan del mal uso que se está haciendo de la televisión por parte de los niños y de las familias.  Básicamente se trata de no considerarla más como un medio inofensivo de entretenimiento, de controlar muy específicamente cuanto tiempo ve el niño la pantalla, y sobre todo a adecuar lo que ve el niño a su edad.

La mayoría de los niños en el mundo, según un estudio de la UNESCO  pasan un promedio de 3-4 horas diarias viendo televisión. Es decir que pasan 1.500 horas por año frente al  televisor, y apenas 800 horas en la escuela.  Cuando lo que necesitan a esa edad es salir a la calle, rodearse de sus amigos, leer, jugar en el parque y hablar, en definitiva, interactuar con el mundo.  De esta forma la televisión se ha convertido en una influencia muy poderosa en la creación de valores en la persona, en la formación del carácter y en la conducta de los niños y adolescentes. Numerosos estudios sobre los efectos de la violencia en la televisión en los niños y adolescentes, han encontrado que los menores pueden volverse “inmunes” al horror de la violencia.  Los niños son perfectos imitadores, desde la infancia ya copian expresiones faciales de sus padres o personas más cercanas. Y el problema surge cuando un niño menor de 7 años es incapaz de separar la fantasía de la realidad. Se debe saber que el lenguaje oral es abstracto mientras que el de la imagen es concreto. El lenguaje se va eliminando  del cerebro o no se presta atención porque la atracción por la imagen es más fuerte y de ahí que muchos adolescentes tengan problemas en el lenguaje oral. Detrás de todo programa hay valores, creencias, actitudes  que, al ser vistos por un número masivo de niños adolescentes crean moda. Según el psicólogo Alejando Clausell Edo, está demostrado que un excesivo número de horas ante el televisor genera pasotismo e influye negativamente en el rendimiento escolar. Hay un paralelismo entre el tiempo pasado viendo la televisión y la caída del rendimiento académico, ya que habría un declive en la capacidad de atención y distraimiento en la hora de estudio, que afecta a la desconcentración.  La televisión impide que los niños puedan tener un tiempo de estudio diario serio y pausado.  El fracaso escolar es debido a la falta o la poca concentración, las dificultades a la hora de memorizar los contenidos, el nerviosismo y la agitación o nerviosismo de los niños unido al permanente contacto de los niños con la televisión mientras hacen sus deberes. La televisión desvaloriza la lectura y estimula el aprendizaje solo por la imagen audiovisual, despreciando así todo lo que es el razonamiento, y empujando a que los niños rechacen cualquier forma de disciplina, de esfuerzo y de iniciativa propia o personal.

Según la American Academy of Pediatrics, un niño estadounidense pasa de promedio unas cuatro horas al día delante del receptor de televisión, tiempo que sobrepasa a lo que la Academia recomienda, que no sería más de una o dos horas por día.

Un estudio realizado por la Universidad de Otago, en Dunedin, Nueva Zelanda, y publicado por la revista llamada “Archives of pediatrics & Adolescent Medicine”, revela que los niños que ven más la televisión en su infancia son más propensos a abandonar los estudios o no finalizar la educación en la universidad. Según los investigadores, los resultados de este estudio indicaron que, dedicar más tiempo en la infancia y adolescencia, están asociados con un nivel menor de logros en la preparación educativa. Como indica otro estudio realizado en España por varios autores, como Francisco Javier Barbancho, Francisco Tirano Altamirano, entre otros, los niños de los países occidentales industrializados dedican más tiempo a estar delante de un televisor que  a realizar cualquier otra actividad. Varias publicaciones tanto nacionales como internacionales evidencian que la televisión favorece el sedentarismo.

La televisión también disminuye la comprensión de la lectura en los niños como demuestra otra investigación llevada a cabo por la universidad alemana de Würzburg que la llevó a cabo durante 4 años. Los autores fueron Marco Ennemoser y Wolfgang Schneider examinaron  a más de 350 niños de 4 a 8 años, concluyeron que el exceso de televisión tiene una nefasta incidencia en la incapacidad de los menores a la hora de comprender lo que están leyendo y posteriormente, esto afecta a su rendimiento académico. Los investigadores dividieron a los niños en tres grupos: los altos consumidores de televisión, que  veían una media de 117 minutos diarios, los espectadores medios, que  dedicaban a la TV unos 69 minutos al día como media y los bajos, que consumían sólo 35 minutos al día. A todos ellos se les aplicó un examen de lectura al inicio de la investigación y otro al cabo de los cuatro años. Los menores de 4 a 6 años de edad y que eran altos consumidores lograron 24 puntos en el primer test, resultado que decayó aún más después del período estudiado: tras cuatro años, su rendimiento se situaba en 29 puntos.

En la medida que se elevan las horas frente a la pantalla, los niños pierden capacidad de atención y de concentración. “La televisión no estimula el desarrollo de áreas del cerebro, como el lóbulo frontal, donde radican el lenguaje, la interacción social, la concentración, deducción y atención.  Como no se estimulan esas áreas terminan  atrofiándose”, explica Valeria Rojas, presidenta del Comité de Medios y Salud Infantojuvenil de la Sociedad Chilena de Pediatría.

No hay estimulación porque la televisión tiene un lenguaje bastante básico y simple: para comprender una conversación cotidiana en la pantalla, el espectador necesita conocer sólo 6.000 palabras, sin embargo para entender un libro son necesarias al menos 66.000 palabras. Además, la televisión implica una actitud pasiva, es decir, el televidente atiende a múltiples códigos e imágenes sin participar activamente en su procesamiento, como si se lo dieran todo hecho para que no se preocupe en pensar ni en razonar.

Otro dato preocupante es el observado en otro estudio llevado a cabo con más de 1.700 niños de unos seis años de edad. En estos escolares se evaluó su capacidad de comprensión en lectura y en matemáticas, al mismo tiempo que se comprobó las horas que habían pasado frente a la televisión antes de los tres años y hasta los cinco años. Lo que se descubrió fue que ver la televisión antes de los tres años se relaciona con peores resultados cognitivos a los seis y siete años. Sin embargo, cuando se ve la televisión entre los tres y cinco años se relaciona con un efecto más beneficioso, al menos en los resultados de las pruebas de lectura y de memoria a corto plazo. Programas como “Barrio Sésamo” que tienen contenidos dirigidos especialmente a esta edad, poseen un efecto positivo para estos menores.

Casi todas las investigaciones realizadas en este ámbito concluyen que ver la televisión antes de los tres años, o tener un televisor en el dormitorio del niño, empeora el rendimiento escolar durante la edad infantil. Sin embargo, cuando se seleccionan los programas educativos en función de la edad de los niños, éstos pueden mejorar su desarrollo cognitivo.

SUGERENCIAS PARA ENSEÑAR A VER LA TELEVISIÓN CORRECTAMENTE

Las indicaciones que se han publicado sobre este tema hasta ahora, son muchas. En la guía infantil para padres se recogen algunas de las recomendaciones que se dieron en la conferencia “Televisión: ¿Instruye o Destruye?” por Joaquín Arozamena, para educar a los niños a ver la televisión. Estos consejos están, sobre todo dirigidas a los padres, ya que son el grupo más importante en la educación de los niños.  Las recomendaciones son las siguientes:

-Los padres deben tomar conciencia de los contenidos de televisión que pueden ser inadecuados para los niños, y asumir la responsabilidad de elegir los más idóneos para cada edad. No solo debe ser una función de la cadena calificar por edades sus contenidos sino que esta función debe estar compartida por los padres. Ya que, en muchos casos, los contenidos o programas pueden estar mal calificados o situados en una franja horaria inadecuada.

-Es importante ver la televisión con los hijos, y aprovechar este momento para crear una comunicación familiar en torno a los programas y sus contenidos. Crear una especie de debate o dialogo sobre lo bueno y malo del programa o contenido que se esta visionando. Esto sirve para enseñar al niño a tener una capacidad crítica con la información y contenidos que se le suministran a través de la televisión. De esta forma, el niño cuando sea adulto tendrá el conocimiento necesario para valorar y diferenciar, lo que nos enriquece y nos educa de la televisión, y lo que nos perjudica.

-Es conveniente explicar al niño la diferencia entre realidad y ficción, vincular los actos a las consecuencias, y contrarrestar todo aquello que atente contra valores elementales. Esto ayudará a que el niño no pierda sus valores, su ética. En la actualidad, es normal ver en la televisión a multitud de gente que se vende, que cambia sus valores, su manera ser o pensar, solo por salir en pantalla. Gente que ocupa un lugar en un plató sin ser periodista o comunicador. Personas que se enriquecen fácilmente, perdiendo toda ética profesional y moral. Por lo tanto, todo esto puede afectar al niño, ya que este puede tener una visión equivocada. Por ejemplo, puede pensar para que voy a estudiar si solo con decir que he tenido una relación con X famoso/a puedo conseguir dinero.

-Los padres deben controlar el tiempo que los niños ven la televisión, y ser un referente para ellos. Deben dar ejemplo y mantener un horario no solo para sus hijos sino también para ellos. Según una encuesta del CIS, los niños entre 4 y 12 años pasan al año 960 horas en el colegio, las mismas que ante el televisor.

-A veces, no sólo puede ser contraproducente lo que ven los niños, sino lo que ven los niños que ven los padres. Consumir televisión de manera ilimitada y sin críticas, no es el mejor ejemplo. Como hemos apuntado anteriormente, los padres deben dar ejemplo ya que sus conductas y acciones casi siempre son imitadas por lo hijos. No es aconsejable ver la televisión sin un control, sobre todo en presencia de los hijos.

-Es necesario que padres y profesores conozcan la programación y mantengan una actitud crítica respecto a los programas que promueven estereotipos y modelos sociales inadecuados para los más jóvenes. Aquí debemos implicar a los profesores ya que pasan mucho tiempo con lo niños, y son, también, una base importante en su educación. Por ejemplo, en la mayoría de los casos la televisión promueve estereotipos como es el caso de los inmigrantes o de los gitanos. Deben intentar que esto no llegue a los niños, que no recojan ese concepto o estereotipo y lo tomen como válido.  En la actualidad, el Ministerio de Educación esta tomando medidas con respecto a la educación de los niños en relación a la televisión. Por ello, ha incluido en el nuevo plan de la LOE, el tratamiento de la información como uno de los aspectos importantes dentro de esta política en la educación.

-La televisión no es madre ni niñera; se debe evitar la tentación de acudir a ella como única forma de entretenimiento o diversión. La televisión tiene que educar de forma positiva, tiene que ser beneficiosa para el niño. Debemos evitar mandar al niño a ver la televisión, como forma de distraerlo para nosotros descansar.

-Antes de encender la televisión, es importante saber lo que se va a ver, y no encenderla para ver lo que hay, sin saber cuándo apagarla. Debemos evitar el zapping ya que esto no nos aporta nada, tan solo nos salva vagamente del aburrimiento.

-Intentemos que la televisión no sea el centro del hogar; no debe ser la única que hable, sino un lugar de encuentro y comunicación del entorno familiar. No debemos considerar la pantalla de la televisión como la parte central de nuestras vidas. Se debe evitar el “embobamiento” y sustituir el diálogo y la comunicación familiar por una pantalla. Es muy común que mientras comemos o cenemos la televisión ocupe el centro en nuestras familias, dejándonos a todos paralizados ante ella. No se habla, no se interrumpe, solo se escucha. Esta actitud debe ser borrada de nuestras vidas. Los padres deben crear un ambiente de comunicación con sus hijos y entre ellos. De esta forma, conoceremos más a nuestros hijos, sus problemas, sus dificultades, inquietudes, opiniones, etc.

-Cuando los niños ven la televisión en su habitación, disminuye la capacidad de los padres para supervisar los contenidos. Según el CIS, el 31,3% de los niños entre 4 y 12 años tienen televisor en su dormitorio. El campo de las nuevas tecnologías y de la comunicación, es cada vez más amplio y en la actualidad para casi imposible tener una sola televisión en nuestras casas. Lo que convierte a los niños en victimas o beneficiarios de esto. Cada vez, los niños se familiarizan antes con los medios, por lo que disponen de televisión en su habitación. Esto hace que los padres no puedan saber que ven sus hijos ni durante cuanto tiempo. Es imposible saber si sus hijos respetan los horarios para menores o si ven contenidos inadecuados.

-Los niños deben aprender a ver la publicidad. Son los padres y los educadores los que deben enseñar a los más jóvenes la realidad del mundo comercial. La publicidad es ficción en cierta medida por lo que los padres deben enseñar a sus hijos a ver adecuadamente los contenidos publicitarios. Deben enseñarles los valores que se manejan en ese mundo, al igual que la ley de oferta – demanda o la necesidad de las empresas por vender. Los niños deben adquirir un conocimiento crítico.

-La televisión no debe utilizarse nunca como premio o castigo. Al hacerlo, la convertimos en regulador de la vida familiar y transmitimos al niño una idea equivocada sobre su verdadera entidad o función.

-Los niños tienen que dormir. La televisión no debe interferir en los horarios de sueño de nuestros hijos en los que, además, se concentran los contenidos menos indicados. Se debe respetar la franja horaria establecida por las cadenas para transmitir horario infantil. Una vez terminada esa franja horaria es misión de los padres supervisar o controlar que sus hijos no visionen la televisión durante esas horas.

Además, también podemos encontrar una serie de parámetros que debemos seguir para ver la televisión.

-Aprovechar sus posibilidades de comunicación y socialización, en la familia y en la escuela. La televisión educa no solo entretiene, y debemos aprovechar su poder global para transmitir valores y conocimiento.

-Las instituciones se deberían de dotar de organismos de vigilancia y control de la formativa existente sobre televisión. Debería haber sanciones para aquellas cadenas que no cumplen con la normativa.

-Deberíamos ser capaces de seleccionar los contenidos de acuerdo a nuestros intereses y valores.

Pero no solo se cuenta con estas recomendaciones, sino también podemos destacar a nivel internacional, FEDEPADRE una asociación que reúne a 150 familias chilenas, la cual ha redactado una serie de posibles consejos sobre la educación de los niños respecto a la televisión:
1. Los padres debemos enseñar a nuestros hijos, tanto a ver espacios televisivos enriquecedores, como a no ver aquellos que puedan ser inconvenientes o que puedan afectarlos en su desarrollo integral como personas. Si los padres no enseñamos a ver televisión a nuestros hijos, ¿quién lo hará por nosotros?
2. Podemos enseñar a los hijos a que no hay que “ver televisión”, sino que ver programas de televisión. Así podremos desarrollar la capacidad de selección y de discriminación, que los habilitará para ver aquello que nos conviene visionar y lo que no. Debemos preguntar a nuestros hijos ¿Qué programa quieren ver?, en lugar de ¿Quieren ver televisión? No olvidemos que la televisión utilizada con el criterio de ayudar a la educación de los hijos puede ser una herramienta muy eficaz.
3. Para crear un criterio de selección al momento de ver televisión, es preciso evitar tener prendida la televisión cuando no hay nadie viendo un programa determinado. Siempre es positivo preguntarse: ¿Es necesario que en este momento esté prendido el televisor? Cuantas veces la televisión permanece horas funcionando sin que nadie esté realmente viendo un programa determinado. Si la apagamos, cuando no es necesario que esté prendida, no solo ahorramos energía y dinero, sino que lo más importante, ganamos silencio y tiempo para nosotros mismos y para la familia.
4. El “zapping”, o la costumbre de cambiar permanentemente de canal de televisión, son contrarios al criterio de selección que debemos desarrollar en nuestros hijos. Es conveniente enseñar que todos tienen derecho a opinión, y que la selección del programa no es monopolio del mayor, el más fuerte o el dueño de la televisión, para así enseñarles a respetar los derechos y los gustos de cada uno de los miembros de la familia.

5. No es conveniente que nuestros hijos tengan un aparato de televisión en su habitación. Esta costumbre incentiva el aislamiento de nuestros hijos, provoca una adicción a la televisión y es contrario a la vida de familia. No fomenta el desarrollo de los niños, la comunicación y la interrelación con otros niños. Impide el juego de nuestros hijos, el crecimiento de su creatividad y afecta inevitablemente la convivencia familiar.
6. Es siempre conveniente tener un horario preestablecido para ver programas de televisión. Nuestro día sólo tiene 24 horas, y si le restamos el tiempo en que dormimos y trabajamos o estudiamos ¿cuánto tiempo libre nos queda? ¿Es necesario dedicar el escaso tiempo libre que tenemos sólo a la televisión? Donde queda el tiempo para el juego, la amistad, la cultura, la imaginación y la convivencia familiar.
7. La capacidad de imitación que tiene el niño debemos orientarla hacia el conocimiento de personajes reales y ejemplares, por ejemplo deportistas, hombres ilustres, héroes de nuestra historia, personas destacadas en la ayuda a los demás, poetas, etcétera, y no hacia “héroes imaginarios”, “monstruos”, o personajes inexistentes. De esta forma, pondremos a su alcance las vidas de personas que merecen ser imitadas.
8. Los padres debemos tratar de acompañar a nuestros hijos a ver televisión. De esta forma podremos conocer verdaderamente los contenidos de los programas para tener juicios más apropiados al momento de emitir nuestra opinión sobre la televisión.
9. No conviene que los padres renunciemos a la posibilidad de que en la casa se vea siempre buena televisión, teniendo presente que en la programación de la televisión, si buscamos, podremos encontrar casi siempre buenos programas, y que nos corresponde a nosotros el deber y la responsabilidad de ser los principales formadores de nuestros hijos.
10. La experiencia demuestra que no es conveniente que los niños y jóvenes puedan ver el programa que se les antoje, sobre todo los más pequeños. Tampoco conviene dar por sentado que todos los programas llamados infantiles o de dibujos animados tienen un contenido adecuado para su edad. Por ejemplo, en Hamas Tv utilizan a niños junto a la figura de Mickey Mouse para transmitir mensajes islamistas, violentos, que propagan la guerra y los ataques terroristas con la excusa de morir por la religión. En este caso, podríamos pensar que es un programa infantil ya que aparecen niños y una figura infantil como es Mickey Mouse, sin embargo cuando vemos su contenido podemos comprobar que no es inofensivo ni infantil sino todo lo contrario.
11 Los padres debemos informarnos del contenido de los programas de televisión. Cualquier espacio que incluya sexualidad, violencia, maldad, permisividad, delincuencia, racismo, etcétera, no es apto para niños. Y los padres deben saberlo, y evitar que sus hijos los vean. Para lograr esto, se pueden consultar las guías de calificación de la programación de la televisión que se publican a instancias del Ministerio de Educación, del Consejo Nacional de la Televisión, y en revistas especializadas de educación de los hijos, como por ejemplo “Hacer Familia” o “Educar”.
12. Respetemos la señalización de los programas infantiles: – para todo niño; – para niños mayores de 7 años; y para niños mayores de 12 años, establecida por los canales de televisión, y difundida tanto por el Ministerio de Educación como por el Consejo Nacional de Televisión, para el cuidado de los niños.
13. Hay que tener presente que los hijos deben aprender valores antes que nada en el ámbito de la familia. Los padres deben explicar a sus hijos que los principios e ideales de los héroes o heroínas de la televisión son difíciles de aplicar en la vida diaria, donde cada acción tiene un coste y unas consecuencias positivas o negativas para ellos mismos.
14. Con imaginación y creatividad los padres de familia deben  esforzarse en buscar alternativas a la televisión, fomentando el deporte, las visitas a museos y parques naturales, las sesiones de teatro, la proyección de videos, las conversaciones familiares, las prácticas de acciones solidarias a favor de los demás, etcétera.
15. La “cultura de la imagen” debe llegar a los niños por medios que no sean exclusivamente la televisión. Enseñándoles que fuera de la pantalla existen los paisajes, las puestas de sol, los jardines, los museos y exposiciones, los libros, etcétera, que son infinitamente más bonitos y reales que lo que puedan ver en la televisión.

16. Inevitablemente habrá contenidos televisivos contrarios a nuestros valores, que nos parezcan inconvenientes o negativos para nosotros o nuestros hijos. Por ello fomentemos en familia el análisis crítico del contenido de los programas de la televisión. Para eso, acostumbremos a nuestros hijos a saber ver y distinguir lo bueno y lo malo que pueda contener un determinado programa de televisión.
17. Las familias pueden crear una videoteca con películas y documentales de interés para los niños, que contengan temas variados y entretenidos. Fomentando el gusto por la cultura y el entretenimiento en familia, sino que les servirá para ir creando un criterio selectivo al momento de ver televisión.
18. Algunos anuncios publicitarios pueden ser tan peligrosos como los malos programas de televisión. Los padres debemos estar muy atentos para que la televisión no convierta a nuestros hijos en personas superficiales o consumidoras de todo lo que se anuncia, algo muy difícil ya que excesivo consumo. Debemos manejar de forma inteligente, la gran oferta de bienes que existe en la televisión, viéndolo como algo positivo para educar a nuestros hijos en un “consumo responsable”, basado en la satisfacción de las necesidades reales.
19. Los padres de familia, tenemos el derecho y el deber de iniciar a nuestros hijos en una positiva y prudente educación sexual, que evite que una imagen distorsionada del amor y el sexo les sea trasmitida a través de cualquier medio.
20. No podemos permitir que nuestros hijos vean televisión de mala calidad. Debemos evitar que confundan realidad con ficción.  Si dejamos que los niños vean programas inadecuados nos hacemos cómplices de la transformación de los valores que le servirán de fundamento para el resto de su vida.
21. Los padres de familia deben exigir una televisión de calidad, especialmente en horarios infantiles. Las actitudes violentas, los hábitos y comportamientos antisociales, el uso incorrecto del lenguaje, la pérdida del sentido de la autoridad, la vulgaridad y la frivolidad, la discriminación de la mujer o su utilización como objeto sexual y cualquier menosprecio a la vida humana, deben ser eliminados, especialmente de los espacios que tengan a los niños como principales espectadores.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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http://www.isftic.mepsyd.es/w3/recursos2/e_padres/html/tv_inv.htm

La invención de Hugo, Martin Scorsese

El cine es la materia prima de esta películaInspirándose en un relato de Brian Selznick. Esta película recapitula fotogramas coloreados a mano por Méliès, con tono de fantasía, en una época en la que crece el cine digital y 3D.  Una pequeña lección de la historia del cine. De igual forma, que los hermanos Lumière también están presentes, conjugándose la proyección de La llegada del tren a la Ciotat con con la recreación de un célebre accidente ferroviario producido en la estación de Montparnasse.

Hugo es un niño huérfano, fascinado por los mecanismos de relojería y los autómatas, que vive  en la estación, y emprenderá una aventura que le llevará a descubrir la verdadera identidad de un anciano vendedor de juguetes, Georges Méliès, considerado padre de los efectos especiales.

La película comienza con un estupendo plano-secuencia que nos muestra la ciudad de París, y nos lleva al lugar en el que se producirá la historia, hasta llegar a los ojos del protagonista situados detrás en el reloj de la estación.   Al ver la Torre Eiffel en el plano secuencia y oír la música de la banda sonora, ya sabemos que nos encontramos en Francia. La música refuerza los momentos de tensión, los momentos más dramáticos.

Cargada de primeros planos y planos cortos, para irnos situando en la psicología de los personajes y invitándonos a ser partícipes de sus acciones. Planos subjetivos, picados, contrapicados, travellings. Puede dar lugar a confusiones en varios momentos, como la carrera del perro en los primeros minutos, que costaría identificar si se trata de un travelling de acompañamiento o steady cam. Son maravillosos los planos generales de todo nevado y leves rayos de sol de fondo. Es interesante el plano en que la niña cae al  suelo y es captada desde arriba y a la vez la sobreimpresión de los pies de los figurantes que pasan por ese camino.

Sobre el color, sobresalen los colores oscuros  del vestuario de la mayoría de los personajes, en contraste con el color azul de los uniformes de los guardias, con algún tono rojizo, azulado… de algunos detalles del vestuario en general  de los personajes secundarios y figurantes. Filtro azulado, para destacar los ambientes fríos de nieve.

Cuando los niños entran en el cine, vemos imágenes de archivo de una película en blanco y negro, parecer ser un guiño a  los filmes de Charles Chaplin. También, volvemos a ver imágenes de archivo cuando los niños comienzan a leer un libro en la biblioteca sobre las primeras películas, y nos presenta imágenes de La llegada del tren a la ciudad, uniendo estas imágenes con cortinillas rojas con las mostradas en el cine con gente de clase alta asustada, porque pensaban que el tren se va a  salir de la pantalla y arrollarlos. Interesante el momento en que el niño mira la imagen de arriba de la biblioteca y ve que la figura del hombre rodeado de estrellas señala algo iluminándolo, y nos lleva a una proyección de cine, en la que volvemos a ver imágenes de archivo en blanco y negro, abiertas con cortinillas rojas. En estas imágenes, observamos otro clásico, La salida de los obreros de la fábrica, mezclándolas con otras imágenes, algunas mostradas con filtros verde, rosa, violeta-azulado. A lo largo de la secuencia en la que los niños tienen el libro en sus manos, van leyendo algunos textos y viendo algunas imágenes, se van mezclando con imágenes de archivo de la época, tanto en blanco y negro, como algunas con filtro amarillo, verde, rosa… que se van sucediendo de forma acelerada. Ambos niños, descubren cosas interesantes de la historia del cine, como que George Méliès descubre que las películas tienen el poder de capturar los sueños. Seguimos viendo varias veces más imágenes de archivo a lo largo de la película, tanto en blanco y negro, como en color, con momentos de fantasía, efectos especiales, que ahora son normales, pero en la época eran novedad. Así como también vemos, el proceso de revelado de la película en el cuarto oscuro.

Emocionante el momento en que el niño se cuelga del reloj, para que el guardia no lo encuentre,  iluminando la escena con tonos azulados y con los bellos paisajes de la ciudad de París con sus luces y su Torre Eiffel. En esta escena del niño colgándose de la aguja del reloj y posteriormente sentado en la parte exterior de la ventana, observamos unos puntos de vista y unas perspectivas increíbles e impactantes.  La película termina con un plano secuencia, haciendo un recorrido desde la calle mostrando de lejos el lugar, hasta pasar por los personajes presentes en la fiesta de la gala, terminando con un plano de la joven escribiendo su libro llegando al autómata sentado en la mesa, con la voz en off de la joven narrando lo que va escribiendo en su libro.  Terminando como empezó, con la presencia del tren pasando detrás del edificio y el interior del mismo rodeado de relojes. Los créditos del final de la película son dignos de Martin Scorsese, con esa elegancia tanto en formas, presentación y banda sonora.

En general, una película con un lenguaje audiovisual muy preciso, mostrando el cine dentro del cine, y bien realizada en todos sus aspectos, planos, puntos de vista, movimientos de cámara, música y banda sonora, vestuario, iluminación y filtros de color, creatividad en la presentación de las imágenes de archivo, sobreimpresiones, respetando la ley de tercios en la presencia de los personajes principales… dominio y perfecta utilización del lenguaje audiovisual propio de uno de los directores de cine actual que hacen historia en el cine independiente.