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Comentario de Fuego Gris (Pablo César, 1993).

Hola amig@s, aquí vuelvo a las andadas a comentar una nueva película que he visto últimamente. Antes que nada, me gustaría decir que me estoy acercando al cine experimental e independiente argentino, he estado buscando documentación al respecto y he llegado a la película Fuego gris, dirigida por Pablo César en 1993 y estrenada en 1994.

Se trata de una película que no tiene diálogos y va presentando una serie de imágenes alegóricas, conjugadas con música de Luís Alberto Spinetta, quien compuso 17 canciones para este film, que cumplen un rol sensitivo y que toman como referencia el guion. Unos códigos sonoros y visuales que, en líneas generales, constituyen el eje de la trama. A juicio del director, este film presenta una estructura de recorrido/aventura entre el mundo subjetivo y objetivo, de manera similar a la que puede apreciarse en “Alicia en el País de las maravillas”. Pero a decir verdad, mejor sería decir de horrores en lugar de maravillas. Y más adelante explicaré el porqué. Aunque, ante esta estructura, conviene aclarar que esta película no tiene como objetivo contar una historia tal cual la conocemos (inicio, nudo y desenlace en la estructura Occidental), por tanto, podría desvincularse, en cierta medida, del cine narrativo.

Este será el único texto que aparece en la película: “Estoy por comenzar un viaje interior. Me quedé sin palabras. La gente no habla. El suicidio de mi mejor amiga. La violencia de mi padre y la locura de mi madre. ¿Cuánto tiempo me llevará atravesar el túnel del Silencio?”.

No obstante, antes de destacar algunos elementos de esta película, os voy a acercar un poco a la sinopsis:

La protagonista (María Victoria D’Antonio) trabaja en una oficina donde los empleados se maltratan y luego conduce una moto por una carretera rodeada de violencia. Para profundizar en su personaje, se trata de una joven que fue violada por su padre cuando era una niña. Su madre también ha sido víctima de esta violencia intrafamiliar y el clima de crispación creado por su padre en el hogar se reveló tan insoportable que ha trastornado su mente. Después del suicidio de su amiga, la protagonista se ensimisma y se esconde en un mundo siniestro e inconsistente. Por un momento, logra salir al universo exterior con el fin de comprobar que la realidad es tan o más irracional que su universo subjetivo, cuando se encuentra en medio de una lluvia de sapos que caen sobre ella.

De manera que se encuentra alienada del mundo objetivo y de su entorno más cercano, y su bloqueo mental se hace evidente a lo largo de la película. Una noche pretende asistir al recital de Kakón el Griego, pero no puede entrar porque no quedan entradas. Forcejea, cae por una alcantarilla y comienza a correr por los túneles de la ciudad. Así pues, va percatando que ella misma ha creado los oscuros escenarios que recorre, decide restituir la situación y realizar una catarsis que la libere de los demonios internos. Paulatinamente, comienza a atravesar una serie de procesos psíquicos y simbólicos. Enfrentándose a los traumas de su infancia y los miedos que la han perseguido durante tanto tiempo para liberarse de sus cadenas psicológicas y alcanzar paz interior.

Bien, pues esto es lo que podemos extraer de la película desde el punto de vista informativo. Aunque, como dije anteriormente, este film no tenga como objetivo transmitir una narrativa clásica.

A continuación, voy a describir algunas situaciones que se presentan, porque, desde luego, no pasan desapercibidas, ya que tocan la fibra sensible de uno como ser humano. Si bien es cierto, soy una defensora del cine independiente, experimental, de autor… y todo aquel que se aleje de lo meramente comercial. No obstante, bajo mi punto de vista, las simbologías, imágenes, situaciones que se pueden apreciar en esta película resultan desagradables y turbias, causando aversión, rechazo y repulsa.

Algunas simbologías pueden interprestarse claramente, como la decoración del salón de su hogar, con animales feroces colgados de las paredes, una muestra de la violencia entre la que ha convivido y convive. Y perdida en los turbios pasillos del túnel, la joven llega a un salón rodeado de televisores y relojes, como signos del paso del tiempo y la manipulación social. En este espacio, se encuentra con el timón de un barco, que puede representar la conducción de su propia vida. Además, en otra estancia de este túnel subterráneo, un señor la guía hacia una asiento. Un señor un poco extraño, pues tiene una trompa como nariz, similar a la de un elefante, y tiene inyectadas unas gomas de plástico hacia una tubería de metal. Comienza a penetrarle por el cuerpo un líquido que desconocemos y este señor comienza a despedazarse, convirtiéndose en una figura de hielo, siendo la chica testigo de ello. Se le acerca y le aparta su cabeza congelada, tirándola al suelo. Otro señor entra en la estancia, con un puro entre los labios, intenta encender una cerilla, pero de su rostro brotan bultos misteriosamente, comenzando a rugir como un león y sorprendentemente, el salón, rodeado de libros, comienza a arder.

Como bien indiqué anteriormente un camino de horrores, pues se yuxtaponen el hielo, el fuego, criaturas o engendros extraños que salen de insólitos aparatos de goma o de metal, no sé definir bien el material, por la turbiedad de los espacios, experimentos extraños, mutaciones, sangre, erupciones volcánicas, bilis, vísceras, gomas de plástico que misteriosamente, brotan desde el fondo de la piel de algunos seres. Desde el punto de vista técnico, igual hay quien considere que los efectos especiales son “malos”, que no son creíbles…no lo sé. Desde luego, considero que el trabajo de montaje, edición y postproducción es admirable, porque no habrá sido fácil trabajar con imágenes de este tipo. En mi opinión, lo que esta película me ha movido es indescriptible, nada bueno, eso sí, pero induce a reflexionar sobre muchos detalles de la vida que aquí se representan. Como la violencia, la penumbra, el dolor y los bloqueos mentales que llevan a una parte de la sociedad al trastorno mental.

Para terminar, esta película se encuentra completa en Youtube, pero no recomiendo que comáis nada mientras tanto ni dos horas antes, porque se os van a mover los intestinos y los jugos gástricos. Y lo digo de verdad, no exagero. Podéis expresar vuestras impresiones enviando algún comentario.

Comparto el tráiler de esta película y, por favor, echen estómago si de verdad desean verla. No es fácil.

 

 

Comentario de Holy Motors (Leos Carax, 2012).

A continuación, voy a comentar una de las películas que tuve la oportunidad de ver en la Filmoteca de Córdoba mientras estudié el Máster. Una de las películas más extrañas que he visto en estos últimos tiempos en que me estoy interesando por el cine con mayor profundidad, como es el caso de Holy Motors (Leos Carax, 2012). Quizás haya otras con mayor complejidad en cuanto a lenguaje, realización…, pero con esta, concretamente, me vinieron a la mente muchos puntos de reflexión.

La historia trata de un señor que acude a diferentes citas, asumiendo la identidad de diferentes personas, haciendo uso del maquillaje, caracterización, vestuario… que se localizan en un vehículo, mediante el que se debe trasladar. Finalmente, la limusina será aparcada en un estacionamiento que lleva por nombre Holy Motors.

Entre los puntos de reflexión que nos encontramos en esta historia, tenemos las relaciones intertextuales, momento en que el protagonista pasa a una sala de cine en la que los espectadores se encuentran viendo una película (el cine dentro del cine); la motivación en el trabajo, ya que el hombre es cuestionado por un señor, quien le pregunta si realmente disfruta con su trabajo, ya que últimamente lo encuentra más cansado. Aquí, podemos apreciar el estrés al que se encuentra sometido la sociedad en la actualidad.

Además, en una de sus citas, se encuentra con una chica que desarrolla su mismo trabajo y debe interpretar a una joven que vive el último día de su vida, aquí podemos reflexionar sobre la muerte, lo que seríamos capaces de hacer si tuvieramos conocimiento de nuestro último día. Esta chica está preparada para encarnar un papel de novia, que debe cortar con su pareja, ambos caen de una azotea y nuestro protagonista, Óscar, observa la situación desde abajo. Aquí, apreciamos la situación de observador, esa persona que mira lo que pasa a su alrededor, pero no hace nada por ofrecer ayuda humanitaria, desarrollando un papel pasivo. Podemos reflexionar si realmente está ocurriendo de verdad o forma parte de una planificación idéntica a como ocurre en el universo cinematográfico, es decir, en el rodaje de las diferentes tomas de las escenas de una pelicula.

Entre algunos de los roles que encarna tenemos a un asesino, un vagabundo que se enamora de una modelo y la secuestra, un anciano que agoniza, un padre que discute con su hija tras recogerla de una fiesta…, así, tenemos la presencia de la muerte, del amor, de la violencia, de la poca o excesiva preocupación de los padres por los hijos, la situación de necesidad de algunas personas que se viven en la indigencia, sin techo y su olvido por parte de algunas administraciones públicas, que les conviene mantener el tema a un lado u ocultarlo por intereses económicos o políticos. Y, la limusina, como medio de transporte, dentro de la cual suceden una serie de hechos que son desconocidos y ocultos a la sociedad.

Por otro lado, retomando la cuestión de la interpretación, Óscar ejecuta los diferentes papeles que le son encomendados haciendo uso de la caracterización, maquillaje, vestuario…, elementos que se usan en el propio cine, en el teatro, las performances…, al igual que las personas en la vida real, para ocultar al resto de la sociedad su verdadero carácter, forma de ser, de pensar… alimentando así toda una cadena de mentiras, hipocresia, usurpación de personalidades  con diferentes objetivos lícitos o no, morales o no, no vamos a entrar en esta cuestión, que se aleja de nuestro análisis en este momento, pero esa doble cara de la gente, que se comporta de una determinada manera en un interior, mientras no es visto por la gente y en un exterior, cuando están siendo observados por la sociedad.

Sin más, con este breve comentario, espero haberos animado a ver esta película, de la que adjunto un enlace del tráiler para que os hagáis una idea de lo que os podéis encontrar:

 

La homosexualidad en el cine

Con motivo de la aprobación del matrimonio homosexual en Estados Unidos, en esta entrada comentamos un poco cómo ha sido su representación en el medio fílmico y mencionaremos algunas producciones que toman este asunto como objeto de reflexión y crítica, que se ha recreado en comedias, cine experimental, terror o de denuncia social.

La homosexualidad ha estado presente en el cine desde sus inicios, una de las primeras escenas homosexuales que se conserva, viene de la mano de un ensayo experimental de Edison de 1895, en la que se puede ver a dos hombres bailando juntos mientras otro toca el violín, aunque, a priori, no tenía precisamente esa intención.

Ademas, podemos comentar una escena de la película de Chaplin, Detrás de la pantalla (1916), donde el actor besa a una mujer vestida de hombre conociendo su verdadero sexo, mientras otro hombre que lo ve comienza a revolotear alrededor de ellos de forma manifiestamente afeminada para captar su atención, y Chaplin lo aparta de la escena con una patada en el trasero.

En el film Marruecos (Josef von Sternberg, 1930),  Marlene Dietrich se viste con un esmoquín, en un club nocturno y es aplaudida por todos los asistentes cuando da un beso en la boca a otra mujer. Otra película con guiños al lesbianismo fue La reina Cristina de Suecia (1933), donde a pesar de que se cambió la historia para no hacer alusión directa a la homosexualidad de dicha monarca, se mostraba la estrecha amistad que le unía a una de sus sirvientas.

La forma en que Hollywood y la sociedad americana de los 50 percibían a los gays quedó retratada en el largometraje Té y simpatía (1956) de Vincente Minnelli, en el que una familia bien situada socialmente, intenta corregir el afeminamiento de su hijo para acallar los rumores sobre su supuesta homosexualidad.

A finales de los años 50 comenzaron a insinuarse relaciones sexuales entre personas del mismo sexo en algunas películas, y fue entonces cuando la censura empezó a funcionar de forma más notoria. Films como Ben-Hur (William Wyler, 1959) pudieron sortearla gracias al tratamiento casi subliminal de la relación gay que sugiere la película. En Espartaco (Stanley Kubrick, 1960),  la censura eliminó una escena en la que se podía ver a Tony Curtis bañar a su amo Laurence Olivier, mientras conversan de su homosexualidad, aludiendo al gusto entre ostras o caracoles.

De principios de los años 70, tenemos películas como Los chicos de la banda (1970) de William Friedkin, el primer film gay con final no-trágico producido en Hollywood, aunque su visión estereotipada de este colectivo, no fue bien recibida entre los activistas LGBT. La película muestra a un grupo de homosexuales en el que prima la amistad y la camaradería, pese a que en momentos del metraje algunos personajes reflexionan acerca de su condición sexual con cierta autocompasión. La cinta Cabaret (1972) dirigida por (Bob Fosse) mostró a Michael York como un gay sensato y sin sentimientos de culpa hacia su condición sexual.

En los años 80, el cine dirigido al gran público de Hollywood comenzó a producir películas que trataban con respeto a los homosexuales, como pioneras podemos mencionar Su otro amor (Arthur Hiller, 1982), que retrataba una relación entre dos hombres y Personal Best  (Robert Towne), que giraba en torno al amor entre mujeres.

Hollywood produjo varias películas en las que los personajes y las relaciones homosexuales, especialmente lésbicas, se representaron de forma diversa. Si en Silkwood (Mike Nichols, 1983) el personaje interpretado por Cher vive su homosexualidad de forma abierta en otras películas como El color púrpura (Steven Spielberg, 1985), Tomates verdes fritos (John Avnet, 1991) o El silencio de los corderos (Jonathan Demme, 1991) este colectivo no se muestra como tal en comparación a las novelas en las que se basan. Otra representación del lesbianismo en este periodo se encuentra en Instinto básico (Paul Verhoeven, 1992), con la que se repitieron las manifestaciones de las asociaciones LGBT estadounidenses por presentar el personaje homosexual encarnado por Sharon Stone como una asesina. También la profunda amistad entre las protagonistas de Thelma y Louise (Ridley Scott, 1991) ha sido interpretada a menudo como una relación lésbica.

Desde mediados de 1990, la industria norteamericana presenta una línea de comedias que abordan la homosexualidad como argumento central o secundario, con personajes amables y positivos, como en El banquete de bodas (1993), dirigida por Ang Lee, que empleaba la estructura de comedia de enredo al estilo de George Cukor en la que uno de los miembros de una feliz pareja homosexual se casa con una chica, con la complicidad de su auténtica pareja, para guardar las apariencias antes sus tradicionales padres.

Una de las primeras películas sobre travestismo que se rodaron al margen de la industria de Hollywood fue la producción de serie B Glen o Glenda(1953), dirigida y protagonizada por Ed Wood, quien basó su argumento en su propia vida y en la de Christine Jorgenson, uno de los primeros transexuales que se sometió a un cambio de sexo.

Durante la segunda mitad de los 60, el director Paul Morrissey con la producción de Andy Warhol, rodó en la Factory numerosas películas experimentales que trataban la homosexualidad y la transexualidad sin reparos, entre las que destacan Lonesome Cowboys (1968), un western ambientado en un pueblo habitado únicamente por hombres, y especialmente la trilogía Flesh compuesta por Flesh (1968), Trash (1970) y Heat (1972), películas que fueron pioneras en mostrar el cuerpo masculino como objeto erótico y que convirtieron al actor Joe Dallesandro en un símbolo sexual gay.

También durante los años 70, John Waters, se convirtió en un referente básico en el cine independiente y en un cineasta de culto gracias a sus comedias groseras, satíricas e irreverentes, en las que la homosexualidad, el travestismo y lo camp están presentes en todas sus películas, muchas de las cuales fueron protagonizadas por su compañero sentimental, el drag queen Divine. Su película más emblemática fue Pink Flamingos (1972), en la que la familia de Divine compite con otra por ser la familia más repulsiva del mundo, seguida por otros trabajos notables como Polyester (1981) y Hairspray (1988).

Posteriores al New queer cinema, como Yo disparé a Andy Warhol (Mary Harron, 1995), basada en la vida de la feminista radical Valerie Solanas; Boys Don’t Cry (Kimberly Pierce, 1999), en la que se relata la historia real de Brandon Teena, una mujer joven que desea ser un hombre y que es asesinada por homofobia.

También se han filmado comedias románticas sin esa carga dramática, tratando la temática LGBT desde el punto de vista de la cotidiano: Tres formas de amar (1994), Jeffrey (1995); Persiguiendo a Amy (1997); Bésame Guido (1997); Trick (1999); El club de los corazones rotos (2000); Eating Out (2004) (y secuelas posteriores: Sloopy Seconds de 2006; All you can eat de 2009 y Drama Camp de 2011); ¡Salvados! (2004); La otra pareja (2001),Brokeback Mountain (2005), entre muchas otras. Como película inclasificable, hay que mencionar Las cadenas del deseo  (1992), en la que una serie de historias y personajes se unen entre sí por el “deseo”.

En cuanto al cine europeo, en 1967 se estrena  El baile de los vampiros de Roman Polanski, una comedia negra en la que su protagonista es perseguido por un vampiro homosexual desquiciado. La película Víctima (Basil Dearden, 1961), además de haber sido la película pionera en abordar la temática en Reino Unido, también fue la primera en emplear la palabra homosexual. También en el cine de Ken Russell se ha analizado la homosexualidad en películas como Mujeres enamoradas (1969) que contenía una escena de lucha entre dos hombres con alto contenido erótico.

Otro género típico británico en el que se ha integrado la temática homosexual ha sido el cine social heredero del Free Cinema, en el que se muestran los problemas y la vida cotidiana de la clase trabajadora. Un cineasta homosexual que se ha movido en este campo ha sido Terence Davies en sus películas de inspiración autobiográfica como Distant Voices, Still Life (1988) y The Long Day Closers (1992). También uno de los representantes más significativos del cine británico contemporáneo, Stephen Frears, ha combinado ambas temáticas en Mi hermosa lavandería (1985), largometraje con guion del escritor Hanif Kureishi en el que exponía la relación entre un joven anglo-pakistaní de clase media con un británico de clase trabajadora. Repetiría temática poco más tarde con Ábrete de orejas (1989), basada en la vida del dramaturgo Joe Orton y en su tortuosa relación con su compañero sentimental. Desde una mirada más politizada, el cineasta de origen irlandés Neil Jordan ha contado las dificultades a las que se enfrentan los transexuales utilizando como telón de fondo el conflicto norirlandés en Juego de lágrimas (1992) y Desayuno en Plutón (2005), dos de los títulos más representativos de temática transexual. Otro título clave en la cinematografía británica de los 90 fue Beautiful Thing, una película sobre adolescentes también de clase obrera que logró traspasar barreras y ayudó, junto con la salida del armario de actores como Antony Sher, Simon Callow, Stephen Fry,Rupert Everett o Ian McKellen, a que el público mayoritario británico fuera más receptivo hacia la homosexualidad y se interesara por el cine de temática LGBT.

Jean Cocteau dirigió varios largometrajes protagonizados por su amante Jean Marais, siendo uno de ellos Orphée (1949), una traslación en clave homoerótica del mito griego Orfeo al París de postgerra. Otra de las primeras películas de temática gay en el cine francés fue el mediometraje Una canción de amor (1950), la única incursión en el cine de Jean Genet, en la que mostraba las relaciones homosexuales entre los reclusos de una cárcel.

En la parte final de la década, la comedia La jaula de las locas (Edouard Molinaro, 1978), trataba temas como el travestismo a través de una pareja de homosexuales maduros, obtuvo gran repercusión internacional, llegándose a realizar dos secuelas, varias adaptaciones teatrales y posteriormente un remake en Estados Unidos.

La homosexualidad también fue determinante en el cine de Pier Paolo Pasolini, quien la utilizó de forma política y la presentó como lo opuesto a la forma de vida burguesa. En su Trilogía de la vida compuesta por El Decamerón (1971), Los cuentos de Canterbury (1972) y Las mil y una noches (1974) adaptó textos clásicos dejando de lado la política explícita para mostrar el fascismo y la dominación por medio del erotismo.

Si Visconti y Pasolini hicieron de la homosexualidad una parte importante de su discurso, otros directores gais como Franco Zeffirelli o Bernardo Bertolucci han hecho mención a ella menos frecuentemente, de toda su filmografía, su película más abiertamente homosexual fue El conformista (1970), en la que durante la dictadura de Mussolini, un hombre gay reniega de su condición sexual, contrayendo matrimonio con una mujer y afiliándose al partido fascista para intentar parecer heterosexual. También ambientada en el mismo periodo de la historia italiana, Una jornada particular (Ettore Scola, 1977) muestra la amistad entre Sofia Loren, casada con un miembro del partido fascista fanático y autoritario, y un homosexual interpretado porMarcello Mastroianni y que representa lo contrario a su marido.

Durante la dictadura franquista en España, inexplicablemente hubo un título que se escapó de la censura: Diferente (1962). Se trata de un musical de temática homosexual repleto de referencias homoeróticas. Un caso opuesto al del protagonista de Los placeres ocultos (1977), de Eloy de la Iglesia, un hombre integrado y de clase alta que asume su orientación sexual, aunque la oculta a la sociedad, pero que sufre por el desamor y la perspectiva de la soledad. Del mismo año es A un dios desconocido dirigida por Jaime Chávarri y Elías Querejeta ambientada en la postguerra.

Dentro de la cinematografía de temática LGBT española, sin duda destacan los trabajos que han venido realizando directores como  Ventura Pons y  Pedro Almodóvar. De Ventura Pons, tenemos el documental dedicado a la vida y obra del pintor José Pérez Ocaña: Ocaña, retrato intermitente(1978), Caricias (1998); Amigo/Amado (1999), donde un homosexual en la cincuentena reflexiona sobre la vejez, la muerte y su legado; y Manjar de amor (2002), en la que nos narra el despertar de la sexualidad de un joven músico. En cuanto al cine de Almodóvar, la temática homosexual está presente muchas de sus películas, aunque hay cuatro en las que son el eje central de la trama: Laberinto de pasiones; Entre tinieblas; La ley del deseo y La mala educación; todas ellas entremezclando el drama y la comedia.

En los países nórdicos abundan las películas iniciáticas, muestra de la apertura que se vivía en esos países, como la sueca Fucking Åmål (1998), la coproducción noruega Sebastian (När Alla Vet, 1995). También se han explorado temas como la integración de los gais y la salida del armario en películas como la islandesa ‘Fuera del vestuario (2005) y la aceptación social del matrimonio homosexual en la sueca Patrik 1,5 (2008). En el antiguo bloque del este se han realizado interesantes propuestas como la fábula rusa You I Love (Ja Lublju Tebja, 2003 o la durísima película checa Mandragora (1997).

En el cine de temática LGBT producido en Iberoamérica, destacan películas como la cubana Fresa y chocolate (1994) (producida con participación de España, Cuba y México);  El callejón de los milagros (1995)No se lo digas a nadie (1998); o Plata quemada (2000). Esta última está basada en una novela de Ricardo Piglia, y fue una producción que contó con una serie de actores de fuerte imagen heterosexual en su país de origen, lo que a su vez, transformó a esta película en polémica.

El cine asiático, en especial el chino, tampoco ha sido ajeno a retratar la homosexualidad. Dos películas clásicas más importantes que tratan el tema son La calle mayor (Sun Yu, 1934) y Dos hermanas sobre el escenario (Xie Ying, 1965), y en 1993, Adiós a mi concubina (Chen Kaige), que narra la historia del triángulo amoroso entre dos actores de la ópera de Pekín y una prostituta. El cine taiwanés no está sobrado de películas sobre homosexuales, aunque la coproducción entre Estados Unidos y Taiwán El banquete de bodas (Ang Lee, 1992), obtuvo una considerable repercusión en todo el mundo. Fue la primera aproximación al cine de temática homosexual de Ang Lee y obtuvo el Oso de Oro del Festival de Berlín. La película relata la boda fingida de un emigrante asiático en Nueva York con una mujer, con la que pretende esconder a su familia su relación amorosa con un joven neoyorquino. En Filipinas destaca Gil Portes, quien ha realizado películas con tintes activistas como Miguel/Michelle (1998) o Markova:Comfort gay. Otro director importante fue Mel Chionglo, muerto a causa del sida en los años 90. En su film Midnight dancers. Sibak aborda la historia de unos jóvenes go gós que se prostituyen, reflejando también importantes problemas de la sociedad filipina, como la corrupción policial. En Corea, Memento Mori (II Yeogo goedam II) de Kim Tae-yong (1999) trata sobre la relación lésbica entre dos estudiantes de secundaria que termina  con el suicidio de una de ellas. La trama de la historia plantea un triángulo amoroso entre la fallecida, la ex-pareja de esta y una chica que accidentalmente encuentra el diario amoroso de ambas. La película sintetiza brevemente el descubrimiento sexual en la adolescencia y su exploración a través de una amistad obsesiva.

En Australia el gran salto del cine de temática LGBT australiano se dio gracias al éxito de la película Las aventuras de Priscilla, reina del desierto (1994), de la que al año siguiente Hollywood haría un “remake”. También del cine australiano de temática LGBT destaca el drama De cabeza (1998). Del cine israelí destacan dos películas en las que confluyen temas como el servicio militar obligatorio: Yossi & Jagger (2002) y la persecución de nazis escapados de la justicia: Caminar sobre las aguas (2004), ambas del director Eytan Fox. En Canadá encontramos gran cantidad de películas, en lo masculino la francófona C.R.A.Z.Y. (2005), presentada a los Oscars o la polémica Prom Queen (2004), que levantó gran polvareda en la iglesia católica. En la temática lésbica Floored by love (2005) o La turbulencia de los fluidos (La Turbulence Des Fluides) (2002).

Por mencionar una película más actual que toma como base esta condición sexual, tenemos la inglesa The Weekend (Andrew Haigh, 2011), de la que vamos a presentar el tráiler y animamos a ver para reflexionar un poco en esta cuestión,

Fuentes:

https://es.wikipedia.org/wiki/Homosexualidad_en_el_cine

http://www.raco.cat/index.php/analisi/article/viewFile/248762/333008

http://www.ehu.eus/zer/es/hemeroteca/articulo/la-representacin-de-la-homosexualidad-en-el-cine-de-la-dictadura-franquista/558

http://www.cinegay.org/p/historia-cine-gay-homosexual.html

http://www.academia.edu/7289807/La_representaci%C3%B3n_de_la_homosexualidad_en_el_cine_de_la_dictadura_franquista_Homosexualitatearen_errepresentazioa_diktadura_frankistako_zineman_The_representation_of_homosexuality_in_the_cinema_of_Franco_s_dictatorship

http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/la-representacion-de-la-cuestion-gay-en-el-cine-espanol–0/html/ff9e1938-82b1-11df-acc7-002185ce6064_2.html