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La dignidad humana en los fascismos

El concepto de dignidad humana se origina de la antigüedad griega, enriqueciendo su significado y alcance a lo largo de la historia, pasando de un concepto vinculado a la posición social, a expresar la capacidad moral de las personas, constituyéndose en un fundamento de los derechos humanos [1]. Durante la etapa clásica no se reconocía el mismo valor jurídico a todos los seres humanos, ni todos los ciudadanos poseían los mismos derechos. Los amos gobernaban a los seres más desvalidos, como es el caso de las mujeres, los niños y los esclavos, quienes se veían sometidos a la voluntad de sus dueños o señores, los únicos que podía disfrutar de derechos civiles y grados de dignidad [2].

La dignidad humana conlleva una obligación de respeto que descarta el tratar a los demás como objetos, además de las relaciones de dominación [3]. Es este respeto hacia el ser humano, el que no apreciamos en algunas producciones basadas en las etapas de auge de la dictadura franquista en España y el nazismo en Alemania. Caracterizadas, sobre todo, por el uso de la violencia.

Un informe de la OMS titulado World Report on Violence and Health [4], expresa que la violencia es el uso de la fuerza, el poder, contra sí mismo, otra persona o comunidad, que produzca lesiones, muerte, daños, privaciones o trastornos de algún tipo. En este sentido, nos encontraríamos con odios prototípicos [5], que vienen a ser odios públicos o políticos y se parecen a los odios indeterminados, ya que conducen al rechazo hacia tipos de personas.

El caso de los fascismos español y alemán era caracterizado por el rechazo a los considerados “inútiles” para el sistema, entre los que se incluirían los republicanos, y éstos a su vez rechazaban a los fascistas; a las personas de otras razas que no fueran la blanca; los pertenecientes a otras religiones, como los judíos, musulmanes; los enfermos; los homosexuales. Además de, no el odio específicamente, pero la consideración de inferioridad de las mujeres, a quienes encomendaban la labor de casarse y ser sumisa al sexo masculino. Y, en general, aquellos ciudadanos que no defendiesen la ideología con la que pretendían adoctrinar a la sociedad, ya que eran designados “traidores de la patria”, un delito tipificado con penas de prisión o de muerte.

Entre los medios a través de los cuales los “inútiles” o “traidores de la patria” intentaban sobrevivir tenemos: el estraperlo, la prostitución, el sometimiento a formar parte de la doctrina nacional católica a pesar de estar en contra, ofrecimiento para trabajar para las grandes fortunas y así garantizarse un sustento, obedecer órdenes de las autoridades políticas y civiles. Además de una práctica para favorecer a estas grandes familias que no tenían posibilidades de garantizar descendencia: la compra de bebés, arrebatados a sus madres apenas llegaban al mundo. Ignorando la dignidad de esas madres y las de los niños, que crecerían entre mentiras. Creyéndose, unas hermanas de la caridad, con derecho a vender un niño sano y creer el hecho de estar haciendo “una buena obra”.

El estraperlo formaba parte de estos períodos críticos de fascismos. En paralelo a los precios oficiales, se generó un mercado al margen de estos, lo que daría lugar a unos entornos de desorden, ilegalidad, miseria, al mismo tiempo que la resistencia y represión. Algunos hicieron de este fenómeno un medio para enriquecerse, mientras que la mayoría recurrió a él para garantizarse un sustento [6], debiendo abandonar su honor, su “dignidad”, para satisfacer las necesidades más básicas, llevando a cabo actividades de todo tipo, ya fuere este estraperlo, como la prostitución. Sin embargo, el poder toleraba cuando este mercado era desarrollado por sus adeptos, mientras que reprimía si era practicado por los grupos más humildes, esas  clases sociales a las que no prestaba interés para construir su proyecto político. Este mercado negro constituyó un instrumento para garantizar la continuidad del régimen: por un lado, complacía a sus apoyos sociales que les prestarían su apoyo, y por otro, quebrantaba a las clases sociales más humildes, identificadas con un pasado comunista [7].

Comenta Kant [8], en su Metafísica de las costumbres, que la dignidad es un derecho y un deber de todo individuo, como miembro de la humanidad. Un valor intrínseco del ser humano, que le otorga derecho a no ser instrumentalizado ni despreciado. El desprecio consiste en atribuir a algo carencia de valor y es este ultraje y humillación el que padecían los considerados inferiores, por no defender unos ideales afines. Sin embargo, puede considerarse desprecio o bien, amor a la vida humana, la compra de bebés en ambos puntos geográficos dictatoriales. Compra y venta, tras las que hemos descubierto que existió todo un entramado de personas que prestaban su conformidad con la venta de la vida humana, como si de un producto de consumo se tratase. Sin embargo, consista en un acto de amor o de desprecio, en Alemania irrumpen voces sobre el caso de los niños fecundados o apropiados por la institución Lebensborn, creada por Himmler durante el Tercer Reich, con el objetivo de facilitar y controlar el nacimiento y la posterior educación de niños arios, engendrados por mujeres seleccionadas para este fin y oficiales de la SS. Para este propósito, se crearon una serie de granjas, en países ocupados, como Noruega, donde nació la escritora Gisela Heidenreich, quien desde 2002 hasta 2011 ha presentado varias novelas en las que relata su traumático pasado y donde encontramos también sus investigaciones sobre los silencios de su familia acerca de su origen y las mentiras con las que creció. Estos niños eran adjudicados a familias, con certificados falsos. Los niños descartados eran enviados a campos de concentración infantiles (Kalish, Dzierzazna y Litzmannstadi) o bien a campos de exterminio. Hace unos años, sale a la luz un trabajo publicado en 2012, titulado Niños robados y adopciones forzadas, su presencia en la memoria colectiva en España y Alemania (Arno Gimber y José Manuel Rodriguez), en el cual los autores comparan las acciones del franquismo con las llevadas a cabo por la República Democrática Alemana para castigar a ciudadanos disidentes [9].

Del mismo modo que la condena de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa a España, en marzo de 2006, a causa de la dictadura fascista. Condena que, supuso un reconocimiento internacional al caso de los niños desaparecidos del franquismo. Retenidos a madres republicanas o solteras, para entregárselos en adopción a familias defensoras del régimen a cambio de una retribución monetaria. Menores, que, en la actualidad ya son adultos, que desconocen su verdadera identidad, y están siendo buscados por familiares, a través de asociaciones y plataformas de colaboración, ya que resulta patente el olvido por parte de las Administraciones del Estado, para cumplir la obligación de reparación e indemnización por los daños ocasionados. A diferencia de Alemania, que ha llevado a los tribunales a los últimos desertores nazis hasta hace pocos años [10].

En principio podríamos comentar la serie Sin identidad, en la que una chica de 27 años tiene conocimiento que es adoptada en una visita rutinaria a la ginecóloga y ésta le comenta los problemas de su madre, que tuvieron que operarla dos años antes de su nacimiento, tras lo que no podía quedar embarazada. Hecho que no le cuadra y llega a la conclusión que fue adoptada. Acude a su padre a pedir explicaciones y le pregunta por qué no se lo dijeron, a lo que él responde: “Y, eso, ¿qué importancia tiene?”. A lo que la chica vuelve a preguntar: “¿Tan denigrante fue mi nacimiento como para tener que ocultármelo toda la vida?”.  Creyéndose con autoridad para no proporcionarle la información de sus padres biológicos.

Entre las producciones que vamos a pasar a comentar, se encuentran, en principio, La voz dormida (Benito Zambrano, 2011), donde apreciamos que las hermanas que bautizan a los niños nacidos en el pabellón de madres, son las encargadas de controlar que las prisioneras obedezcan la palabra del señor y quien no siga ese camino, será agredida, vejada e insultada. Como a una mujer, a quien una de las monjas grita “roja sacrílega, que no te mereces ni el aire que respiras”, obligándola a besar una figura de Dios en la que no cree. Más que prestarles un servicio, observamos un adoctrinamiento forzado. Escena que terminará con la figura en el suelo, rota, y varias monjas y encargadas agreden a esta mujer con una porra, mientras le expresa “puta, vas a arder en el infierno eternamente, con todos los de tu calaña”. Sacan a la mujer del salón y dirigiéndose a todas las demás, la monja les expresa “en este país no habrá paz hasta que todos los rojos estén en la cárcel o muertos”. Finalmente, una de las encargadas que agredió a esta mujer, le entrega a Pepita el certificado de bautismo de su sobrina. Somos testigos de las humillaciones a la vida humana, pero tras el nacimiento se procede al bautismo del bebé, para que comiencen una formación como “buen cristiano”. Ignorando si los familiares tienen esa creencia o si desean iniciar a un bebé en la religión católica. Mientras que se cumple el mandamiento “Amarás a Dios sobre todas las cosas”, se incumple el relativo a “No matarás”, ya que todas las encerradas terminarán asesinadas a manos de los oficiales. No obstante, una de las encargadas, con algo de humanidad, deja que Hortensia abrace a su bebé hasta el momento de su fusilamiento.

Por estas y otras actuaciones, comprobamos que el amor a Dios es superior al de la vida humana, la cual no tiene precio si no profesan la creencia que imponen, por lo que su dignidad e integridad física parece importarles muy poco. Por tanto, consideraban necesario ultrajar a las prisioneras, forzándolas a realizar actos que no deseaban, porque, lo importante para ellas no era la voluntad o el deseo de los seres humanos, sino imponer la doctrina nacional católica, ya que, a su vez, era impuesto por su superior.

También, podemos hablar de Silencio roto (Montxo Armendáriz, 2004), en la que el teniente de la Guardia Civil obliga a un niño, Juan, a cavar una fosa, con una azada, en la que piensan enterrar a su padre. Expresándole que lo deberá hacer cada día, al salir del colegio, hasta que encuentren a su padre, que no va a tardar en caer. Momento que apreciamos varias veces durante la historia y que al final servirá para enterrar a algunos miembros de la familia, pero no a su padre, que permanecerá con su lucha en el monte. De la misma forma que se desprecia la vida de estas personas, se desprecia su muerte, ya que cualquier lugar les parece normal colocar o introducir los cuerpos de quienes no consideran de interés para la sociedad, como vemos también cuando alguien yace muerto bajo una manta, en un lugar cercano a las dependencias de la Guardia Civil. No conocemos quién es, pero a nadie le importa tampoco, los rostros, los nombres y apellidos, nada que esté relacionado con los antifascistas parece tener valor para los defensores de la dictadura franquista. Son sus objetos, a través de los cuales conseguir su objetivo: imponer la voluntad del dictador, para así terminar con cualquiera que no obedeciese el orden nacional católico.

Como observamos igualmente en El laberinto del Fauno (Guillermo del Toro, 2006), que se repudia a las víctimas del franquismo, por motivos de religión e ideologías, que alejan a las personas. Al comienzo de esta historia, una voz nos relata la huida de una princesa de un mundo subterráneo y por un momento apreciamos unas imágenes de unas vértebras abandonadas, ubicadas en las ruinas de Belchite [11], de forma cruel e inhumana. De la misma manera en que fueron enterrados los cuerpos de las víctimas de la Guerra Civil y posterior dictadura, en fosas comunes, sin merecimiento, por parte de las autoridades, de una dignidad o respeto, porque según su opinión, ese mérito solo lo podía disfrutar los vencedores. Hacia el final de la historia, el oficial del ejército franquista, el marido de Carmen, le expresa al médico que si tiene que escoger, salve al bebé. Ha cuidado a mujer durante su embarazo, forzándola a moverse en silla de ruedas, solo para proteger al niño que llevaba en su interior. Sintiéndose con autoridad para proponer, más adelante, la muerte de uno u otro. Aunque, al descubrir las acciones del doctor, que ha estado ayudando a los republicanos en el monte, procede a quitarle la vida, antes del alumbramiento. De igual forma que, con un tiro, termina con la existencia de Ofelia. Una criatura que no ha tenido culpa de ningún hecho en esa España de dolor y sufrimiento. Ha vivido alejada de odios, rencores o conocimiento de vencedores y vencidos. Simplemente se dejó llevar por su imaginación infantil, como forma de escape de ese mundo de  resentimiento y enemistad causados por las ideologías o repulsiones a determinados colectivos sociales. De la misma manera que podemos apreciar en La lista de Schindler (Steven Spielberg, 1993) cuando el cuerpo de una niña con chaqueta roja es trasladado en una carreta, entre escombros, por prisioneros de los campos, obviando que se trata de una niña de corta edad, ajena a las ideologías extremistas, cuyo único objetivo es protegerse de la contienda.

Extremismos como el de el maestro Enning, en la película Alemania, año cero (Roberto Rossellini, 1948), cuando, tras la Guerra, influye a Edmund, expresándole que los inútiles y enfermos son una carga para el sistema, ya que solo los fuertes vencerán. Siguiendo esta idea, el niño envenena a su padre, y mientras se produce la agonía, no puede mirarlo a los ojos, baja su mirada, ya que no encuentra la valentía para hacerlo. Tras el fallecimiento, los residentes del condominio se plantean qué hacer con el cadáver, si quitarle la ropa o introducirlo en un saco, para sacarlo del lugar. Tras la destrucción de las infraestructuras urbanas durante la II Guerra Mundial, se ha provocado también la pérdida de humanidad y respeto al cuerpo recién fallecido de una persona, que pretenden introducirla en un saco, como si de un objeto se tratase. O quitarle la ropa, para quedársela entre todos, ante la ausencia de recursos para sobrevivir, y con la que podrían obtener algo de dinero para comprar en el mercado negro. Finalmente, el niño se dejará caer por unas ruinas, bajo las que yacerá sin su familia, que no estuvo ahí para educarle en valores de tolerancia y respeto. No les proporcionaron esa confianza, para poder revelarles las ideas que el maestro le estaba enseñando y poder corregirlas. Lo vivió en silencio, hasta que no pudo con esa carga sobre su conciencia y decidió salir de ese mundo de la caridad, la ignominia y degradación humana. Sin embargo, a diferencia de los casos anteriores, a Edmund no le quitaron la vida por odios e ideologías, sino que prefirió desaparecer por voluntad propia, por negarse a pertenecer a ese mundo. Decisión, tal vez, influida por las acciones recomendadas por otros, pero con la que reflexionó sobre cómo reparar un daño atroz. Quizás, después de asesinar a su propio padre, algo surgió en su interior, para descubrir que no podía vivir con dignidad con ese acto en su conciencia. A su corta edad, asumió su culpa, a diferencia de aquellos adultos, que asesinaron a cientos de personas, por adorar a una persona que les imponía una doctrina, como tenemos en El niño con el pijama de rayas (Mark Herman, 2008), en la que alguien con la cara cubierta les lanza los polvos con los que van a ser exterminados. Varios planos consecutivos recogen esa frialdad con la que el oficial terminará con sus vidas y los ojos de sorpresa de Bruno durante ese instante. O Amén (Constantin Costa-Gavras, 2002 ),  donde se planeaba el asesinato de miles de personas, gaseados en las cámaras de gas de los campos, donde llegaban en trenes, a ser explotados a trabajar o a morir directamente. Fueran niños, mujeres, enfermos…, con médicos, que experimentaban con ellos, o monjas que eran testigos de todo por estar de acuerdo con el sistema o, quizás, forzadas a ello. A pesar de que religiosos llegaban al Vaticano a informar de lo que sus ojos habían visto y eran ignorados.

Hasta aquí, espero haber movido un poco la reflexión acerca del concepto de dignidad humana y el uso que se le hace al mismo por parte de los diferentes sectores de la sociedad en las películas mencionadas, basadas en la etapa histórica de su apogeo. Algunas de las producciones mencionadas son basadas en aquellos contextos, realizadas años después, aunque Alemania, año cero (Roberto Rossellini), 1948 se rodó en los escenarios originales, de Alemania, destruidos por la II Guerra Mundial. Conflicto, que provocó esta destrucción tanto a nivel de infraestructuras materiales de un país, como a nivel de la moralidad y dignidad humanas.

Referencias:

1. Martínez Bullé-Goyri, Victor M. Reflexiones sobre la dignidad humana en la actualidad. Biblioteca jurídica  virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM,  nº 136, 2013, p. 39.

2. Boladeras, Margarita. Vida, vida humana, vida digna. LOGOS. Anales del Seminario de Metafísica. Vol. 40 (2007), p. 105.

3. Pereira-Menaut, Antonio-Carlos y Pereira Sáez, Carolina.  De nuevo sobre la dignidad humana. Cuadernos de Bioética XXV 2014, 2ª, p.   p. 241.

4. Colina, Carlos. Las paradojas del odio. Razón y palabra, nº 71. (2010).

5. Op. cit. Colina, Carlos.

6. GÓMEZ OLIVER, Miguel., y DEL ARCO BLANCO, Miguel Ángel. El estraperlo: forma de resistencia y arma de represión en el primer franquismo.  Ediciones Universidad de Salamanca, nº 23, 2005, p. 181.

7. Op. cit., GÓMEZ OLIVER, Miguel., y DEL ARCO BLANCO, Miguel Ángel, p.199.

8. Op. cit., Boladeras, Margarita, pp. 106-107.

9. Wamba Gaviña, Graciela. Discursos de la memoria, holocausto y apropiación de hijos, nazismo y dictadura en Argentina. Puertas Abiertas (7). 2011, En Memoria Académica. En Memoria Académica. Disponible en: http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/art_revistas/pr.5732/pr.5732.pdf

10. Rodríguez Arias, Miguel Ángel. 2008, El Caso de los Niños Perdidos del Franquismo. Crimen Contra la Humanidad, Tirant lo Blanch, España. En: http://dialnet.unirioja.es/servlet/libro?codigo=336874

11. Nicolás Messeguer, Manuel. Criaturas de la guerra. Memorias traumáticas de la Guerra Civil en el cine español contemporáneo. Aletria, nº 2,  v. 23, 2013, p. 53. Según indica este autor en la publicación.

Steven Spielberg

Steven Spielberg es un director, guionista y productor de cine estadounidense, cursó estudios de cine en la Universidad Estatal de California, en Long Beach. En 1969, el Festival de Cine de Atlanta proyectó su corto “Amblin”, con una duración de 22 minutos, lo que le supuso un contrato con Universal.

Realizó un largometraje para televisión llamado “El diablo sobre ruedas”, del que posteriormente se hizo una película, que tuvo mucho éxito. Revitalizó el género de aventuras, llega a todo el mundo, es un “crack” en los efectos especiales.

En 1984, creó su propia productora, Amblin Entertainment. de más de doce películas que fueron auténticos éxitos como “Gremlins”, “Regreso al futuro I, II y III”, “En busca del valle encantado”, “Los Picapiedra”, “Casper”, entre otros. En octubre de 1994, Spielberg, anunció la creación de DreamWorks SKG, un nuevo estudio en el que se asociaba con Jeffrey Katzenberg y David Geffen.
Es fanático del cine desde niño. Desde los 12 años inventaba historias y en algunas escenas trabajaba con salsa de tomate para imitar la sangre. El 1959 realiza su primer intento de película, que dura 3 minutos y le costó 8 dólares, en 8 mm.

Las características que marcan su cine son que muestra las fantasías creíbles, los sucesos ocurren desde el exterior, no son filosóficos, ni intimistas, (a diferencia de Woody Allen y casi todo el cine europeo). Los temas que trata son relacionados con Dios, el más allá, extraterrestres, inocencia que se deja a un lado para dar lugar a la  madurez, se preocupa por hacer del cine algo más que la vida. Spielberg está influenciado por otros directores como Hitchcock, David Lean, Akira Kurosawa, Fran Capra, Stanly Kubrick.

Su primer gran éxito fue “Tiburón”, basada en una novela de best seller de Peter Benchley, presente durante todo el rodaje en calidad de “asesor”, no estaba de acuerdo con la interpretación que hacía Spielberg de su novela y se pasaba el día interfiriendo y quejándose ante el director. Es considerado el primer blockbuster de la historia. La banda sonora es muy importante en la película, porque marca la presencia del tiburón aunque no lo veamos. Comienza con tomas submarinas, planos generales de unos chicos en una playa, haciendo una barbacoa. Una chica se mete en el agua y va a ser devorada por el tiburón, y a partir de aquí van a comenzar al rescate de este animal submarino. Podemos apreciar un poco de terror psicológico, como utilizaba Hitchcock: que el monstruo no se viera hasta casi el final. Maneja el suspense y la elipsis. Los productores de la película le dijeron que rodase en un estanque, pero él prefirió rodar en el mar, en una playa de Massachusetts, donde se hace pie hasta 20 km. Tuvieron muchos problemas con los tiburones, porque el agua salada influía en su mecanismo. Se construyeron 3 tiburones. Spielberg pidió a la productora que no se mostrara el tiburón hasta haber transcurrido una hora de película, para así mantener el miedo y el suspense entre el público, ya que el espectador no tendría una imagen o figura a la que temer, cosa que según el propio Spielberg da muchísimo más miedo.

Esta película fue un taquillazo y le valió la fama internacional con este film. Como curiosidades de esta película, la selacofobia o miedo a los tiburones, muchos psicólogos la atribuyen especialmente a esta película. Según mi punto de vista la banda sonora es inquietante y me parecen muy buenos los efectos especiales. La música que suena cuando el tiburón parece que va a actuar me resulta angustiosa.

“Encuentros en la tercera fase”, donde se ve su carga ideológica hacia lo sobrenatural, la otra dimensión. El protagonista siente la presencia de alienígenas. Un experto intenta comunicarse con estos seres mediante la música, una serie de notas musicales. Se ve una escena de película de “Los diez mandamientos”, en una de las escenas en la que el niño juega con unos trenes eléctricos que los hace chocar, aquí recuerda Spielberg a su niñez, y se da un auto homenaje. El responsable de los efectos especiales es Douglas Trumbult, las nubes del cielo las realiza a base de agua dulce y salada, inyectándole pintura blanca y permanecen en el aire. Las cabezas de los marcianos son unas máscaras. El perfil de niño que trata con ovnis se ve en otras de sus películas, como por ejemplo “ET el extraterrestre”, que es más infantil, tiene diálogos simples, no comunica nada, solo es un extraterrestre que se ha perdido en la tierra y desea volver a su planeta, vemos reflejados dos mundos: el infantil y el adulto. El extraterrestre fue un diseño de Carlo Rambaldi, quien se inspiró en los rostros de Albert Einstein, Carl Sandburg y Ernest Hemingway. Spielberg decidió rodar toda la película de forma cronológica, incluidos los planos de cada secuencia, prescindiendo de story-boards e improvisando mucho, logrando naturalidad y verosimilitud. Logró terminar la película con varios días de antelación respecto al plan de producción. El director cuidó cada detalle al máximo para lograr dar privacidad, intimidad y espontaneidad a sus niños. Percibimos música ciertas de suspense y en otras ocasiones los sonidos y la música pueden llegar a provocar terror y nerviosismo, y las atmósferas nublosas son inquietantes visualmente.

“La lista de Schindler”, es una película mucho más seria, con una temática conmovedora, que intenta reflejar unos hechos que sucedieron en la historia de la humanidad. Se retrata al ejército nazi, los soldados actúan con extrema crueldad y muestra el holocausto judío. Spielberg rodó con la cámara en mano, es un film en blanco y negro con momentos en color. Un momento dramático es en una imagen que aparece una niña con una chaqueta roja, chaqueta que luego aparecerá tirada. Construye una réplica de un campo de concentración. Con esta película Spielberg renunció a cualquier derecho económico y lo donó a asociaciones que se dedican a las víctimas del holocausto nazi.

“Indiana Jones, en busca del arca perdida”, protagonizada por Harrison Ford. El guion fue escrito por Lawrence Kasdan. Indiana Jones es un profesor universitario de arqueología, que para conseguir reliquias históricas. Tras regresar de una misión en  Sudamérica, el gobierno estadounidense le encargará un nuevo cometido: la búsqueda del Arca de la Alianza, lugar en donde se cree que los hebreos depositaron los mandamientos que Dios había otorgado a Moisés, y cuya leyenda atribuye un invencible poder a quien lo posea y los nazis también van detrás de ella. La temática de este film es sagrada. Los personajes son estereotipados, como escenarios vemos el desierto, la selva, los efectos especiales tienen más peso que el guión en sí. Tiene primeros planos y planos medios para diálogos, claroscuros, travelling, panorámicas, planos largos para describir lugares. El montaje tiene cortes rápidos para dar sensación de dinamismo. Esta película fue rechazada por diversas distribuidoras, ya que sus ejecutivos consideraban que el argumento era demasiado extravagante y era muy costosa para producirla. Paramount Pictures decidiría financiar el filme. Debido a las altas temperaturas y al riesgo de contracción de enfermedades, el rodaje en el lugar resultó una experiencia severa. Varios actores y personal técnico se enfermaron, aunque Spielberg fue uno de los pocos que no lo hizo, porque consumía comida enlatada. Los efectos especiales son muy interesantes.

“El color púrpura”, basada en una novela de Alice Walker. Es una película más intimista y perspectiva más madura. Nominada 11 veces a los óscar, aunque finalmente no ganó ninguno. Cuenta la vida de una mujer que negra que sufrió de niña abusos por parte de su padrastro, con el que tiene 2 niños, fruto de estas violaciones, tiene una actitud pasiva, resignada, sumisa, fe en Dios, encarnada por la actriz Whoopi Goldberg, que se da a conocer con esta película. Como temática trata la religión, el racismo, la violencia de género, pérdida de la infancia, la muerte como escapatoria, la esclavitud. El nombre de la película se asocia al sufrimiento, al dolor, a los golpes que reciben las mujeres, la divinidad, la sabiduría, esta película marcó una diferencia respecto a sus películas anterior, pero la academia no la reconoció como mejor director. Muestra entornos de paisajes naturales que contrastan con la violencia que llevan a cabo diferentes personajes. Vemos primeros planos del buzón relevantes en el argumento de la historia. Aparecen ceremonias cantando, típicas de la cultura negra.

“Salvar al soldado Ryan” es una película bélica, que retrata a las minorías, Kaminski realiza la fotografía, y ganó el óscar a la mejor fotografía, los decorados están bien confeccionados y detallados. Tenemos primeros planos, planos detalle en los que se ve el sentimiento y miedo de cada uno de los personajes, hay un cambio en la intensidad de la luz, vemos siluetas casi negras. Como recursos sonoros, oímos sonidos ambiente de tanques, gritos, disparos, lluvia, el montaje tiene una estructura clásica, con transiciones entre batalla y batalla, otros temas son la religión, dolor, miedo, compañerismo, lealtad, el patriotismo, humanidad, critica la guerra y al nazismo, enfatiza la crueldad de la guerra. Al poco de terminar “Salvar al soldado Ryan”, Spielberg y Tom Hanks, ambos como productores ejecutivos, se hicieron cargo de la miniserie “Hermanos de sangre”, para HBO y DreamWorks Television.

“El imperio del sol”, que es de género bélico. Parte de la película fue rodada en España, en la localidad andaluza de Trebujena, y parte del reparto de extras donde se rodó la película pertenecen a ese lugar. Lo que me resulta interesante de esta película es la banda sonora, la misma música suena tanto al principio como al final, presente también en una ocasión en la mitad de la película, cantada por el niño, y le da cierto toque de dramatismo y sentimiento. Me resulta muy buena la interpretación del niño en toda la película.

“Atrapame si puedes” basada en la vida de Frank Abagnale Jr., encarnado por Leonardo Dicaprio, quien antes de cumplir 19 años consigue millones de dólares haciéndose pasar por piloto de una empresa aérea, por médico y por abogado. Su principal modo de operar era la falsificación de cheques, delito en el que logró tanta habilidad y experiencia, que el FBI finalmente lo reclutó como asesor en ese tipo de fraudes. La banda sonora me parece interesante, los créditos parecen muy estudiados y planificados, adelantan sobre lo que puede tratar la película. Me resulta graciosa la escena en la que el protagonista consigue engañar al policía que lo anda buscando. Es interesante el plano de cuando lo capturan, se monta en el coche de la policía y se ve su cara en el espejo retrovisor del interior del coche, y la luz roja del coche de policía contrasta con la iluminación oscura de la noche.

Podemos comparar a Spielberg con Shyamalan. Uno de los motivos visuales más usuales en las obras de ambos es el del plano que muestra a sus protagonistas mirando al cielo, lo que provoca un inmediato efecto metafórico en la imagen de sus espectadores, que observan la pantalla con la misma expectación que los héroes del film. Ambos quieren devolver el cine a sus procedimientos narrativos clásicos del cine de la industria de Hollywood. Shyamalan se inclinó por las películas con contenido sobrenatural, como Spielberg, y no por las comedias románticas como otros directores americanos. A la película “Señales”, de Shyamalan algunos críticos le encuentran parentesco con “Encuentros en la tercera fase”, de Spielberg, pero es precisamente en la creación del misterio, la revisión de los mitos y la presentación de los extraterrestres donde Spielberg logra un éxito rotundo y sin embargo Shyamalan fracasa. Una de las películas que he visto de Shyamalan es “La joven del agua”, pero no me resultó una historia interesante, aunque en  otra de sus películas como “El sexto sentido”, el argumento es interesante, la forma de contar la historia con las elipsis y flashs back.

Spielberg se convirtió en el director más joven de la historia en firmar un contrato a largo plazo con uno de los grandes estudios de Hollywood. Uno de los maestros de los efectos especiales.