Mis microrrelatos

Amig@s, la literatura supone un medio de expresión de sentimientos, de emociones, de reflejo de problemas sociales… y en este apartado de mi blog me gustaría compartir con vosotr@s algunos de mis microrrelatos, que surgen de mis observaciones, de cierto malestar emocional que transformo en composiciones textuales rodeadas de simbolismos y metáforas. Espero que os guste.

1) La muerte es dulce

Imanol está tumbado en su cama. Cambia la televisión de canal, porque busca colores y risas, pero encuentra bombas, contaminación y máscaras. Un suave y delicado olor a pastel entra por la ventana. Su estómago hace estruendosos borborigmos, mientras su rostro dibuja una sonrisa al sentir ese aroma que recorre sus sentidos. Débiles voces masculinas y femeninas se entremezclan en el exterior. Imanol se asoma sigilosamente a la puerta de su casa y observa que cuerpos amontonados agonizan en la calle. Un turbulento hongo atómico rodea sus frágiles cuerpos. Como si fuera un spray, una lluvia radiactiva tiñe sus cuerpos de gris. Imanol retorna a su habitación, pero la nube nuclear se ha colado por la ventana. Su madre entra, le lleva un trozo de pastel recién hecho, pero su cuerpo está frío y una fina capa de plutonio gris baña sus labios. Los lamentos de dolor impregnan su hogar. La lámpara de lava rojo carmesí ilumina su cuerpo inerte, mientras ríos de sangre se proyectan en la televisión de su habitación. Suena el timbre en la puerta, la guadaña tacha el nombre de la próxima vida que va a segar, pero antes de marcharse no duda en descubrir la procedencia del olor que envuelve la morada.

2) Besos de agua, abrazos de cartón y pasteles de cristal.

La hiedra enreda al robot que cuida de las nubes. Un huevo de sangre dispara una ballesta a un cielo que llora sin lágrimas. La madre tierra estalla de dolor y suplica una limosna. Suplica unos besos de agua, unos abrazos de cartón, unos pasteles de cristal. Las bombonas exterminan con su gas restos del universo. Pero la guadaña recoge los átomos de vida que todavía quedan en la sociedad, los ata con las cadenas del odio, los envuelve en unas sábanas de plata y los lanza con brío al exilio militar.

3) Dinero podrido

Las águilas del terror y sus símbolos como bandera buscan dinero podrido en un mar de terciopelo azul. Sirven a la patria, pero su patria habita en las alcantarillas del odio, de las mentiras y de la oscuridad. Sus huesos se rodean de lujo, de gloria, de humo gris que envuelve su palacio en la madrugada. Su ambición sangra por los pies, que sirven de bizcocho de chocolate a los roedores de su idilio. Su morada de cristal se desvanece con una goma, tan fácil como quien borra recuerdos del pasado y los abandona en una cuneta.

4) Yugo de esclavitud

En la madrugada, un cielo gris estrellado ilumina mis mejillas, mientras unas olas de terciopelo bañan mis frágiles piernas inertes. La brisa marina acaricia mi cintura. El sonido de los pájaros duerme en mis sentidos. Horas después, un arco iris se abre en el cielo. Tus labios rozan los míos. Tus manos toman mi figura. Tu cuerpo y el mio se sumergen bajo el mar. Pero abro los ojos y no te veo. Mi inquietud se hace evidente. Parpadeo y, paulatinamente, te veo venir con el armazón de ruedas entre las manos: yugo de esclavitud que hace de nuestras vidas una odisea. Con delicadeza, tomas mi cuerpo y lo posas en la silla como si fuese una muñeca de porcelana.

5) Cuerpos de papel

Ana abre el buzón. Encuentra una revista de colores, de hipocresía y de publicidad. Entra en casa. Sus débiles manos apenas logran calentar una taza de té. A ritmo lento, pasa las páginas. En color rojo señala todas las figuras femeninas que encuentra. Mujeres de papel, cuerpos no humanos disfrazados, cosmética de colores, labios de plástico, pectorales de plastilina. Se acerca al costurero y toma un metro con el que mide la cintura de los cuerpos dibujados. Se mira al espejo. Está muy lejos de conseguirlo. Su rostro permanece pálido, el contorno de sus ojos se torna violeta. Sus huesos se marcan en la piel. Su obsesión penetra hasta límites insospechados en su subconsciente. Otro día más sin comer. Otro día más sin dormir. Otro día más limpiando las heridas del corazón. El espejo está callado, no habla otro día más.

6) Una ratonera

Marta estudia Derecho en la Universidad. La invitan a la fiesta de la primavera. Un suave aroma a jazmín rodea el ambiente festivo, pero un estruendoso olor a heroína inunda sus sentidos. Marta reside en un palacio de cristal, de joyas, de lujo, de perfección. Sin embargo, cae en las garras de ese fino pastel de sangre, de esa lacra que azota a la juventud. Acude a un polígono donde alimentan su dependencia, pero en una ocasión observa a su padre por uno de esos rincones. Su mundo se cae al descubrir que su morada de cristal se ha nutrido de la sustancia que la ha condenado a vivir en una ratonera, entre paredes blancas y camisa de fuerza que no la dejan respirar.

7) Robot de metal

Marcos retorna de París, pues sus padres le regalaron el viaje con motivo de su 18 cumpleaños. Ansía reencontrarse con ellos para hablarles de sus experiencias y abre la puerta con brío. Pero la oscuridad acecha todas las habitaciones. Alguien esposa sus manos, oculta sus ojos y lo guía al salón. En torno a su figura se colocan cientos de seres no humanos. Marcos se convierte en carne de aberraciones malignas, dispuestas a sacrificar su alma. Sacuden su cuerpo, azotan su espalda con un cinturón de hierro y extirpan sus intestinos rodeados de sangre. Sigilosamente, sus padres se incorporan al acto. Le confiesan que no existe, pues fue concebido en un laboratorio bajo las características de un robot de metal. De sus ojos descienden lágrimas como puños. Todos ríen como alimañas, sus restos mortales yacen en el suelo junto a la insignia “La élite no siente”. Los vecinos perciben un olor desagradable al salir de sus hogares. Hilos de sangre y barrotes de madera rodean la vivienda. Por las noches, alguien observa el rostro de un payaso reflejado en la ventana. Marcos abre los ojos y desciende por las escaleras del avión.

8) Frío y calor

Nicole abre sus ojos con el murmullo de un gato que resuena por la azotea. Sus hombros son como dos pesadas y frías piedras que no puede levantar. Sus brazos, dos frágiles ramas de olivo apunto de romperse. Su corazón, su corazón está ahí, pero ¿Quién lo escucha? Eso se pregunta cada noche, cuando pesan más las voces externas que la hacen sentir un chivo expiatorio de la precariedad laboral. Entre leves gemidos de dolor y malestar, sus pies la guían al baño, donde se despoja fervientemente de su pijama. Su blanca piel se estremece y se enrojece al sentir que el agua hirviendo recorre su cuerpo. Calor, solo los elementos del agua y una manta de calor le proporcionan ardor como para dar vida a sus sentidos.

9) Estrella de mar

Una estrella de mar de terciopelo amarillo reposa bajo la mejilla de Nicole, su rostro parece acomodado en la almohada, pero su cuerpo convulsiona de frío en la madrugada. Cambia de posturas para intentar coger el sueño. Un pijama polar, cuatro mantas y un radiador la envuelven cada noche, pero sus manos solo encuentran un poco de calor al rozarse con la Estrella de mar de terciopelo. Y Nicole abre sus ojos, sus pies la llevan frente a un espejo donde puede contemplar su cuerpo languidecido. Cuerpo languidecido que va perdiendo la alegría al verse rodeada de personas que la hacen sentir en la más absoluta soledad.

10) Melodías

Nicole lee Alicia en el país de las maravillas, pero mira a su alrededor y se pregunta ¿Dónde están esas maravillas? No las encuentra. Sin embargo, abre sus ojos y descubre una melodía que le hace sonreír el corazón. Una melodía que resuena cada tarde a eso de las 19:30 y procede de los alrededores de las mazmorras de un Castillo. Una melodía compuesta por voces y acordes que narran experiencias de un pasado que algunos pretenden silenciar. Una melodía que parece dar sentido a su vida y genera en su interior un oleaje de emociones difícil de controlar. Una melodía que proporciona paz a su caos interno y elimina los pensamientos negativos que se acumulan en su subconsciente a lo largo de su día. Una melodía que calma su ansiedad y no quiere que termine nunca, porque disuelve todos esos miedos que la paralizan en su camino.

11) Alimañas y libros

Nicole está rodeada de alimañas rastreras que la persiguen cada día. Alimañas que absorben su energía. Alimañas que destrozan su adolescencia. Alimañas que empequeñecen su corazón. Sin embargo, logra escapar de sus garras escondiéndose en los libros. Unos libros que la transportan a cualquier parte del mundo, a cualquier parte de la Historia, y crean en ella la ilusión y el afán por aprender. Libros que le enseñan que igual esas alimañas no son tan malas, solo infelices. Años después las saluda con una leve sonrisa en la cara, no de hipocresía, no de resentimiento, no de odio, sino de bondad y de agradecimiento.