Archivo | mayo 2015

En Oncología, los avances se escriben con mayúsculas

Últimamente estoy encontrando muchos blogs y páginas de proyectos audiovisuales…, y he encontrado una web de un concurso de cortometrajes que relatan la vida diaria a la que se enfrentan los enfermos de oncología. Un tema sensible, dado el alcance de esta enfermedad en estos últimos tiempos.
Indagando por la página he encontrado algunos cortos que me han resultado muy conmovedores y que voy a subir porque hacen reflexionar. Creo que las técnicas audiovisuales reflejan muy bien la realidad de los pacientes, aspectos emocionales, cómo son vistos desde la perspectiva del amor, el cariño de la familia, en paralelo a su reflejo real frente al agua transparente, los espejos…
El último enlace titulado El gol de nuestra vida resulta muy interesante porque ejemplifica la batalla de un partido de fútbol, por un lado el equipo lucha y por otro el equipo cáncer, depende de la actitud y las acciones de cada uno el perder o ganar la batalla. Una batalla controlada por el doctor amor, aunque el equipo que encarna al cáncer se salta las reglas, ya que hay que tener en cuenta que los tumores son diferentes de unas personas a otras y a veces no suelen responder a las mismas normas de tratamiento. Espero que os parezcan interesantes los puntos de vista que presentamos a continuación y las iniciativas que tienen en cuenta diferentes profesionales para combatir la enfermedad, de ahí que los avances en oncología se escriben con mayúsculas.

http://cortoscancer.es/contigo-frase-m-h264-75-1024ex576-25p-1500dr

http://cortoscancer.es/guerra-al-cancer

http://cortoscancer.es/dna

http://cortoscancer.es/el-gol-de-nuestra-vida

El Hotel eléctrico (Segundo de Chomón, 1905)

Poniéndome un poco melancólica, me resulta interesante recordar los inicios del cine. En la actualidad, observamos todo como algo de lo más normal, pero en su momento de creación causó gran expectación, como fue en Francia por ejemplo La salida del tren de la estación, mientras que aquí una de las primeras producciones vino de la mano de Segundo de Chomón, director de cine, iluminador y especialista de efectos especiales, así como trucajes de revelado.

Su película más conocida es El hotel eléctrico (1908), primer filme español en el que se utiliza el rodaje de objetos animados fotograma a fotograma y que presenta a un matrimonio que llega a un revolucionario hotel en el cual todo se realiza de forma automática, no han sonidos, no hay diálogos, pero resulta muy interesante el tema de este automatismo, con el que se llevan a cabo las acciones en este hotel, al que llega un matrimonio.

No apreciamos excelentes conversaciones, ni grandes escenarios, ni una gran psicología o conciencia de los personajes, entre otras cuestiones que en películas de la actualidad resultan obvias, sin las cuales, para una gran mayoría de la audiencia, una película es considerada “mala”. No obstante, en esta serie de fotogramas podemos apreciar la magia del cine, realizándose de forma artesanal, a diferencia de cómo se realiza actualmente, por medio de efectos especiales a través de programas de montaje, vídeo, efectos…

En estos tiempos, aún no había evolucionado el lenguaje del cine, como fue sucediendo de la mano de Georges Méliès, Charles Chaplin, Sergéi Eisenstein, Alfred Hithcock y otros muchos, de manera que apreciamos la cámara estática y los personajes que se mueven en torno a un escenario. La parte del final es casi una maravilla, ya que, como digo, que se lograra hacer todo eso de forma artesanal, sin equipos informáticos, es digno de admiración.

Finalmente, podríamos comentar también la forma en que se recrea la historia, con la cámara estática frente a los personajes, que en ocasiones la miran, nos recuerda a la forma de representación del teatro. Algo que se suele emplear también en algunas obras audiovisuales como forma de que el personaje se dirija hacia el espectador, dialogue y reflexione con él, al mismo tiempo que lo hace partícipe de los acontecimientos,  como suele hacer por ejemplo Woody Allen en algunas de sus películas como Annie Hall (1977), o bien que los mismos actores reflexionen con ellos mismos, como el caso de La rosa púrpura del Cairo (1985), donde una chica se enamora del actor protagonista de la película que está viendo, inspirada en algunas obras de Luigi Pirandello o el caso de Balada triste de trompeta (Álex de la Iglesia, 2010), cuando el padre fallecido reflexiona tras la pantalla, frente a su hijo, que entra a la sala de cine con dos metralletas, porque el rechazo de su amada y su trauma infantil le han provocado un estado de psicosis.

Hasta aquí, a continuación les voy a adjuntar el fragmento de la mencionada obra de Chomón, que dura pocos minutos y les animo a verlo:

Libertad de expresión o protección de la infancia (Una película serbia, Srdjan Spasojevic, 2010)

Para esta entrada, voy a comentar a grandes rasgos un aspecto que trato con mayor profundidad en mi tesis doctoral, como es la integración de niños en contextos de agresividad extrema y a propósito de este tema creo que merece mucha atención el caso de A Serbian Film (Srdjan Spasojevic, 2010), que recibió varios premios a nivel internacional, pero en España fue denunciada ante la Fiscalía General del Estado, durante el Festival de Cine de Sitges. El director del Festival, Ángel Silva, fue acusado de un delito de exhibición de pornografía infantil, al permitir la aparición de menores en situación agresiva que, a su juicio, traspasan la legalidad, y en los que se puede ver la violación de un bebé y un niño de cinco años por parte de su padre, que se encuentra drogado por otros para rodar una película pornográfica por motivos económicos[1]. El fiscal se ampara en el artículo 189.7 del Código Penal, que expresa que será penado con prisión desde tres meses a 1 año, o bien con multa, quien distribuya, exhiba o facilite material pornográfico, aunque no habiendo empleado a menores, se utilice su voz o imagen modificada[2]. Además de esta diligencia, la Fiscalía pensó en requerir al director de la película para tomarle declaración y denunciarle, pero la demanda no prosperó por la dificultad de imputarle el delito y proceder a su localización, porque, no olvidemos que, la legislación en este tema es muy distinta en cada Estado, y se hubiese provocado un debate legal confuso, ante la nacionalidad serbia del director[3].

Ante esta situación legal, podríamos reflexionar y colocar en un peso la importancia de la protección de los niños frente a la libertad de expresión. Introducción en estos escenarios, quizás, con el objetivo de ofrecer una perspectiva metafórica ante ciertas cuestiones sociales y de peligro en el que se encuentran sometidos en muchas ocasiones por legislaciones deleznables que aún siguen vigentes en muchos países subdesarrollados. No obstante, este objetivo simbólico puede, y como ha hecho ya en algunas ocasiones, derivar a una serie de conflictos legales tanto del director de la película como de los directores de los festivales de cine en que es proyectada, ante la severidad y extremo de las precauciones de algunos países en cuanto a la protección de los menores, en donde primaría sus derechos, ante cualquier forma de simbolismo, representación, exhibición…en situaciones violentas, agresivas, dolorosas para los espectadores, ante su incapacidad y frustración de no poder introducirse, como es obvio, en ese escenario para hacer nada y salvar a ese niño de esa situación.

Bien es cierto que en estos casos se utilizan una serie de muñecos, efectos especiales, se sabe que el cine es mentira, es magia, caracterización, es ilusión e imagen en movimiento, es unión de elementos visuales y sonoros para conformar un discurso, una narración, una historia. Sin embargo, en este caso, la intención está en manifestar ese simbolismo, reflejar esa peligrosidad, violencia, agresión… en contextos sociales en los que no se consideran importantes, se usan como objetos, monedas de cambio, de economías y tratos familiares…

Simbolismo que tendría su sentido, en cierta manera, pero en este caso provoca malestar en el espectador, dificultaría el visionado por parte del público, ya que no sería una película agradable a la vista, ni proyectada en un cine, por los delitos legales que conlleva, estas escenas provocarían rechazo visual, inconscientemente el espectador no podría mirar a los ojos a ese niño, se pone en ese papel y no se imagina qué hacer para protegerse, salvaguardar su integridad física y psicológica, es un inocente, un niño que desconoce como actuar, cómo pensar, se fía de lo que le dicen, le hacen, le transforman, le moldean, a voluntad de los adultos, movidos por preocupaciones, sensaciones, intereses personales muy lejanas a los de un inocente.  Más allá del mérito en cuanto a diálogos, guión, elementos visuales, sonoros, narrativos, montaje, movimientos de cámara, vestuario, atrezzo, decorados…, todo muy trabajado, posiblemente, pero  nada más que con leer el argumento, comentarios de algunos blogs y conocer que en esta historia se introduce una criatura de pocos meses y un niño de 5 años en un escenario tan deplorable y humillante para el ser humano, produce dolor, pena, vergüenza, miedo, pudor, compasión… y todo un cúmulo de sentimientos que se hacen manifiestos con lagrimones cayendo por los ojos.

Comprendo que, como analista, debo visualizar una película antes de comentarla, pero personalmente no tengo estómago para ser partícipe de estas imágenes, porque no voy a valorar ni examinar el contenido narrativo, técnico, sino que, teniendo esa información a priori acerca de esas situaciones de los niños, me voy a dejar llevar por los sentimientos y no voy a tener un rato agradable y la sensiblidad me va a aflorar rápidamente. Cosa diferente sería que el niño tuviese mayor edad, aunque tampoco le encontraría justificación, pero al menos una criatura que puede actuar e intentar defenderse de alguna manera, aunque le resultase imposible física o psicológicamente, pero a tan corta edad, me superaría emocionalmente la sensación de aberración humana de incesto que nos transmite esta historia.

 

[1] Agencia de noticias Europa Press. (06/11/2010). La película ‘A serbian film’, prohibida por un Juzgado, recibe el premio del público. Enlace disponible: http://www.elmundo.es/elmundo/2010/11/05/paisvasco/1288966768.html

[2] Savall, C., y Albalat, J. G. (11/11/2010) Un fiscal estudia si hubo delito por proyectar ‘A serbian film’ en Sitges. Enlace disponible: http://www.elperiodico.com/es/noticias/cultura-y-espectaculos/20101111/fiscal-estudia-hubo-delito-por-proyectar-serbian-film-sitges/586757.shtml

[3] Ríos, Pere. (01/03/2011). El fiscal denuncia al director del Festival de Sitges. Enlace disponible: http://elpais.com/diario/2011/03/05/cultura/1299279606_850215.html

La importancia del tiempo: Un día inesperado.

Un día inesperado (Gil Junger, 2004) es una producción, quizás con malas opiniones, con comentarios de algunos “críticos” de medios de comunicación que, más que sacar a relucir lo bueno o malo que tiene, se quedan en lo superfluo con expresiones del tipo “no queda claro a qué género se apunta”. Tal vez, para el tema que vamos a tratar, haya otras películas que ejemplifiquen mejor este tema. En mi opinión, no merece una concepción tan simple de buena o mala o quedarse con el género en que se apunta. Creo que va un poco más allá, aunque, un poco comercial, drama romántico o la adscripción al género que cada uno interprete, esta película nos viene a ofrecer una visión de lo que significa el tiempo. Mezcla lo real, la vida de los personajes, con lo onírico, sus sueños, mediante una serie de flash back, recuerdos del pasado, por instantes, o flash forward, en los que se vuelven a repetir en el futuro las acciones que vivieron en sus sueños. Y, con todo esto, la importancia del tiempo, el tiempo que va, viene…, sin pensarlo y sin que percatemos. A veces queremos a las personas, tenemos una serie de sueños, ilusiones por cumplir, tenemos un día a día, unas obligaciones y responsabilidades, pero si realmente mañana se nos acabase la vida, llevaríamos a cabo una serie de acciones totalmente diferentes a las que realizamos comúnmente, y si pudiésemos volver atrás, seríamos conscientes y le daríamos más importancia a los temas que realmente la merecen.

Nos transmite la idea de que vivamos el día como si fuese único, como si se fuese a acabar mañana, expresar lo que realmente sentimos a los demás, ya que realmente nos sentiremos satisfechos y mejor con nosotros mismos.