Archivo | marzo 2013

Sistemas fílmicos no narrativos

Estamos rodeados de historias. Siendo niños aprendemos cuentos de hadas, cuando crecemos, leemos cuentos, novelas, libros de historia… La religión, la filosofía y la ciencia presentan sus doctrinas a través de ejemplares, como la Biblia, la Tora, el Corán… Son amplias narraciones, o bien un descubrimiento científico que se presenta como el relato de las pruebas y los experimentos realizados por un investigador o grupo.

Tal presencia de historias en nuestras vidas es una de las razones por las que necesitamos examinar de qué forma pueden simbolizar la forma narrativa en las películas. Cuando algún aficionado dice de ver una película, quiere decir que va a ver una película narrativa, que cuenta una historia. Puesto que la mayoría de las películas que vemos son ficticias, nos cuentan una historia, narran hechos. El espectador habitual piensa que el cine experimental, llevado a cabo con sistemas fílmicos no narrativos, no es un cine interesante que pueda atraer su atención mediante otro tipo de aspectos alejados del simple argumento.  No es un cine peor o mejor que el comercial, simplemente que se centra en representar otros conceptos diferentes a los que se suele estar acostumbrado.

Consideramos que una narración es una cadena de acontecimientos con relaciones causa-efecto, que transcurren en un tiempo y en un espacio. Es difícil que concibamos como historia una cadena de acontecimientos que suceden de forma fortuita

Sin embargo, existe otra forma fílmica: el cine no narrativo, que es tan importante como la forma narrativa. Las películas educativas, los anuncios políticos, las películas experimentales… puede que no contengan ninguna historia. Tienen sistemas formales no narrativos. La diferencia entre los tipos de forma no narrativa son importantes, ya que cada tipo necesitará distintas convenciones y provocará diferentes tipos de expectativas en el espectador.

Podemos distinguir cuatro tipos de formas no narrativas: categórica, retórica, abstracta y asociativa. A continuación explico brevemente en qué consiste cada una:

-Las películas categóricas dividen un tema en partes. Como por ejemplo, recorrer un hotel y filmar cada una de sus partes. Como ejemplo de este sistema fomal, tenemos estas películas: Let There Be Ligh (John Huston, 1944), Every Day except Christmas (Lindsay Anderson, 1957), algunas películas de Frederick Wiseman, como Hospital (1970).

-La forma retórica, presenta una argumentación y expone pruebas que la apoyen. Como por ejemplo, podríamos exponer la idea de que un hotel ofrece mayores posibilidades que una pensión, mostrando las dimensiones de cada una y opiniones de los clientes de cada tipo de alojamiento. Películas como: Smoke Menace (John Taylor, 1937), Prelude to War (Frank Capra, 1942), Tierra de España (Joris Ivens, 1937).

-Como otra posibilidad, tenemos la forma abstracta. Consiste en intentar atraer la atención del público con las cualidades visuales y sonoras de las formas descritas, como la forma, el color, el ritmo sonoro… Podemos filmar el hotel desde aspectos que suelen resultar bastante vulgares de forma sorprendente, con posiciones de cámara poco habituales, encuadres cercanos, banda sonora disonante. Como ejemplo, tenemos: Fish Fight (Robert Breer, 1964), Critical Mass (Hollis Frampton, 1971).

-Finalmente, como otra posibilidad, tenemos la forma asociativa. Esta forma obra mediante la yuxtaposición de imágenes conectadas libremente para sugerir una emoción, insertando material metafórico para hacer que el público responda de forma negativa ante lo que ve en nuestra particular casa. Mediante asociaciones entre aspectos de la tienda y otros fenómenos, el film podría crear cierto tono o actitud hacia el hotel. Como ejemplo de este estilo, tenemos: To Parsifal (Bruce Baillie, 1963),  L´Etoile de mer (Man Ray, 1928), Breathdeath (Stan Van Der Veek, 1964), Rose Hobart (Joseph Cornell, 1939), À propos de Nice (Jean Vigo, 1929).

De todos los tipos de organización formal, la estructura categórica es la que menos se ha discutido. Está muy generalizada, conforma las bases de muchas películas educativas y promocionales, y requiere de un mayor análisis. Tanto la forma asociativa como la abstracta son características de lo que normalmente se considera cine experimental o de vanguardia.   La forma abstracta se examina normalmente mejor a la luz de los principios de la forma musical o el diseño visual abstracto.  La forma asociativa se puede estudiar en comparación con género como la poesía.  Se puede considerar la forma categórica como una variante de la argumentación verbal, y podemos comprenderla gracias a estudios de retórica como The Uses of Argument (Cambridge, Cambridge University Press, 1958) de Stephen Toulmin.

Tal como mencionamos anteriormente, un ejemplo de sistema formal no narrativo, concretamente de forma retórica, tenemos la película “Tierra de España”, de Joris Evens, del año 1937. Ha sido calificada como la mejor película realizada sobre la Guerra Civil Española.

El director tomó la decisión de que la cámara debía entrar al servicio de una causa. Su función específica sería la de comunicar, dar a conocer, despertar la conciencia de todos, en torno a un enfrentamiento concreto.  Para llevar a cabo esto, el realizador tuvo que acudir al lugar del conflicto, vivirlo desde dentro, situarse en una de las dos trincheras, captar las vivencias, los acontecimientos de su vida cotidiana, rodar “in situ”, recogiendo la fuerza expresiva de los hechos reales.

«¿Dónde queda entonces la objetividad?». Ivens dijo: «El documental, cuando uno lleva la cámara allí donde la gente está arriesgando su vida o su salario, no pueden ser lo que llaman «objetivo». Si un film es objetivo, no es nada… Reportaje objetivo es aquel en el que el cineasta toma una posición…»

“Tierra de España”, muestra una estructura tripartita, jerarquizada: el núcleo central lo constituye la guerra civil, el enfrentamiento bélico, simbolizado por dos datos concretos: la defensa de Madrid y los combates en torno a la carretera de Valencia, que los militares sublevados pretenden cortar para aislar de esta forma a la población de la capital. Ivens introduce un segundo elemento, que es el que da a la película su fuerza expresiva: la lucha que mantienen los habitantes de Fuentidueña de Tajo para regar las tierras resecas y asegurar el abastecimiento de víveres a los combatientes. El tercer elemento es el personaje de Julián, que sirve para hilvanar la narración, marcando esa vinculación total entre los dos frentes. La conclusión se basa en que es el mismo pueblo, el que lucha contra la sublevación. La batalla por el pan es la batalla por la libertad. Con las armas, el pueblo lucha de modo por defender la tierra de España.

A continuación pongo el enlace del documental.

Parte de esta información ha sido extraída de las siguientes fuentes:

BORDWELL, D., y THOMPSON, K. (1995): El arte cinematográfico. Paidós Comunicación. Barcelona.

Más información de este documental en este enlace:

Sociedad Benéfica de Historiadores Aficionados y Creadores: http://www.sbhac.net/Republica/TextosIm/TDH/TierraDe/TierraDe.htm

Apuntes sobre análisis y crítica cinematográfica

A la hora de opinar sobre una película, podemos tener en cuenta muchos aspectos formales de la misma. Mucha gente piensa que su criterio es el único o el mejor. Pero ¿Por qué para unos una buena película es “Crepúsculo” o “El señor de los anillos”, y para otros “Fresas Salvajes” o “Vértigo”?

Cada espectador busca unas cosas diferentes en una historia. Podemos pensar que la preferencia personal es la única base para juzgar la calidad de una obra cinematográfica. Sin embargo cada espectador se basa en unos criterios diferentes a la hora de opinar sobre lo que verdaderamente piensa que es una buena película.

Algunas personas valoran las películas a partir de criterios “realistas” considerando que una película es buena si se ajusta a su visión de la realidad. Los aficionados a la historia militar podrían juzgar un film basándose en el hecho de que en las escenas de batalla se utilice o no un armamento adecuado desde el punto de vista histórico; la narración, el montaje, el sonido, la interpretación y el estilo visual de la película podrían tener poco interés para ellos.

Los espectadores  pueden servirse de criterios morales  para valorar las historias. Sin embargo esta forma no es totalmente objetiva. El cine se considera, entre otras muchas cosas, un arte, el arte es subjetivo, y cada espectador considera una obra de arte un determinado tipo de historia. Y por tanto, cada espectador valora la significación global de una película de una forma determinada y diferente en función de los gustos.

Se puede considerar que una película es buena por su visión general de la vida, su deseo de mostrar puntos de vista opuestos o su alcance emocional. Todo ello varía en función del tipo de espectador.

Algunos criterios en los que se debe basar el analista y el crítico cinematográfico para valorar una película son la coherencia, la complejidad, la originalidad. Una película original no quiere decir que sea mejor o peor que otra que no tiene tanta originalidad, sino que debe considerarse diferente y juzgarse por su forma y contenido, no sobre lo que opinamos de ese tipo de director o actor.

Por esto, no puede juzgarse ni valorarse igual una película comercial de una película independiente. No porque una sea mejor que otra, sino porque cada una va dirigida a un tipo de público que busca conceptos diferentes en una historia.

Hay quien piensa que las películas de Woody Allen son bazofia y otros piensan que “Pretty Woman” es genial. Una no es mejor que la otra. Simplemente una va dirigida a un público independiente y otra va dirigida a un público general que quiere soñar un rato.

Hay un cine que está hecho para venderse al gran público y otro cine que está hecho para consumirse a pequeña escala, dirigido a analistas, investigadores cinematográficos que ven en una película algo más allá del simple argumento, o bien aficionados que buscan algo más que un argumento. Cada espectador considera arte unas películas distintas. Unos piensan que el cine es un negocio y otros que el cine es un arte. Pero en definitiva, ¿Qué es el arte? ¿Qué es el cine-arte? ¿Hay algo escrito sobre lo que se considera arte o lo que se considera no-arte? El arte es subjetivo. No hay nada escrito. El arte es un libro de gustos que está en blanco y cada uno rellena en función de sus opiniones. Como dijo un profesor de una asignatura del Máster en Cinematografía: “Hay veces que uno pregunta a otra persona si una película es buena o mala. Y si es mala no ir a verla. Al contrario, si dicen que es mala, hay que ir a verla, para ver por qué es tan mala”.

Según los análisis, hay obras más buenas y obras no tan buenas en función de sus aspectos formales, técnicos y estéticos, pero al fin y al cabo, toda obra requiere un grupo de personal técnico, humano, económico, que se esfuerza y sacrifica por dar lo mejor de sí mismo a un público que busca evadirse, soñar y encontrar puntos de estudio/reflexión.

Parte de esta información está contenida en el libro:

BORDWELL, D., y THOMPSON, K. (1995): El arte cinematográfico. Paidós Comunicación. Barcelona.