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Scarecrow: la reencarnación del espantapájaros

Hola amigos, a punto de terminar el año y antes de comenzar esta entrada me gustaría desear unas felices fiestas y que el próximo año os traiga felicidad y aprendizaje en todos los sentidos a aquellas personas que me siguen, así como agradecerles su visita a mi blog. Pese a que no puedo escribir a diario por las circunstancias que me rodean y mi dedicación total a la tesis doctoral, y que ya entregaré en el mes de enero.

 

Pues bien, el otro día antes de comenzar a preparar las cosas para Nochebuena me encontré una película inquietante en televisión y no es otra que Scarecrow (Emmanuel Itier, 2002) y voy a exponer un poco su argumento:

 

Lester (Tim Young) es un joven maltratado por sus compañeros en el instituto con motivo de su apariencia física y además tiene una vida familiar complicada. Entre insultos, principalmente “espantapájaros”, conoce a una chica que lo defiende y con la que comienza una amistad: Judy (Tiffany Shepis), hija del sheriff de la localidad. Pero la historia presenta un giro dramático en sus acontecimientos cuando la descubre besándose con un chaval. Cabreado, nuestro protagonista llega a la caravana en la que habita con su madre y la encuentra en el acto con un señor con rasgos chulescos, con el que mantendrá una trifulca y llegarán a un campo donde lo asesinará, pero manipula la escena con intenciones de que parezca un suicidio: lo cuelga en una cruz ubicada en mitad del campo de maíz. Durante esta escena, mientras el chaval agoniza, su mirada se cruza con los ojos del espantapájaros.

 

La rutina de todos continúa de forma normal, pero más adelante, inesperadamente el joven se reencarna en ese espantapájaros y aparecerá en la vida de cada uno de los muchachos que lo maltrató o marginó de alguna manera. Incluso en la vida de su maestra por no haberlo tratado correctamente o su propia madre, por haber sido cómplice de su asesinato y no haber acudido a su funeral. Sembrando el pánico y casi la psicosis en la localidad, los fulminará a todos principalmente con una azada: con un toque mueren de forma sanguinaria.

 

Tras cada uno de los asesinatos se irá ocultando en el campo. No obstante, el dueño del mismo encontrará extraño que el “muñeco” aparezca con restos de sangre en las zonas de las manos, pero lo relacionará con los jóvenes que se reúnen cerca del mismo para jugar o contar historias. Con todo, la última de sus víctimas será Judy y acudirá a su casa. Aunque su padre, el mencionado sheriff asociará el mito de la reencarnación e irá a avisar a su hija. Pero ésta ya estará enfrentándose de múltiples formas con la aterradora criatura, hasta que termina rodeándola de gasolina y prendiéndole fuego. A pesar de todo, y pido perdón por contar el final de la película, pero es trascendental para la reflexión: observamos que este extraño ser se disuelve entre el fuego, pero a través de un corte, nos trasladamos a la escena en la que los jóvenes parecen haber sido quienes han relatado la leyenda y un espantapájaros de las mismas características que el anterior, por no decir que casi se puede tratar del mismo, aparece y de forma implícita entendemos que terminará con la vida de los mismos.

 

Realmente la estructura de la película parece desconcertante. Pues se producen una serie de cortes que no entendemos muy bien la relación que guardan con la escena anterior y con el propio protagonista, así que encuentro que fallaría un poco la continuidad, o tal vez se pueda deber a que el film nos ponga en antecedente respecto a la situación en la que se va a encontrar nuestro protagonista en la siguiente escena, pero algunas situaciones resultan un poco confusas. Aunque ciertamente logra captar la atención, incluso por la inquietud que suscita el hecho de conocer la cara que se les quedará a los jóvenes que lo humillaron cuando se encuentren a esa figur que representa su reencarnación.

 

Incluso hay escenas que se desarrollan de forma muy lenta, como es la agonía del personaje protagonista, cuya mirada y la del espantapájaros se entrecruzan en un montaje en paralelo o bien los momentos en los que Lester pinta sus dibujos y no los vemos hasta el final, suscitando la pregunta ¿qué estará dibujando de esa forma? Lo que le puede suponer una forma de expresión de la rabia interna que siente hacia su exterior.

 

Además, en lo que a códigos textuales se refiere, tampoco se nos informa, al menos a simple vista, no sé si se me ha podido pasar el dato, el tiempo que transcurre desde que el chaval pierde la vida hasta que aparece en la de los jóvenes. Pues se puede deber a la conciencia de los participantes en su humillación, quienes lo denominaban de forma despectiva “espantapájaros” o incluso a algo sobrenatural que le devuelva a la vida para emprender su venganza, como sucedería en otros filmes como Halloween (John Carpenter, 1978).

 

Finalmente podríamos reflexionar sobre las siguientes cuestiones:

 

¿Cómo puede la joven destruir una criatura que ya está muerta?

¿Se tratará de la conciencia del conjunto de los jóvenes que hicieron su bandera del insulto al “débil”?

En este sentido ¿cómo se puede asesinar físicamente si se está muerto? En todo caso, podría deberse a una cuestión más relacionada con la intranquilidad que persigue sus conciencias.

¿Contamos con suficientes indicios como para afirmar que se trata de unos hechos verdaderos en la propia ficción cinematográfica o forma parte de una leyenda? Ciertamente lo sobrenatural toma vida en este film.

Pero si es una leyenda, ¿por qué se presenta el espantapájaros ante los chavales que parecen relatar la historia junto a la cruz del campo de maíz?

 

Dejo la puerta abierta a sus reflexiones y adjunto el tráiler de la película para invitaros a verla, aunque realmente estamos en unas fechas que no acompañan a estas temáticas tan aterradoras:

 

 

 

 

Además, tal como se cita en los textos de los créditos se aprecia la influencia de Dario Argento. Aunque Mario Bava es catalogado como el creador del cine Giallo, Argento fue quien popularizó este subgénero y lo expandió fuera de Italia, además de su influencia a películas de terror y slashers que vamos a pasar a explicar someramente a continuación.

 

El cine giallo es un subgénero cinematográfico de origen italiano, procedente del thriller y del género de terror, que tuvo fuerza durante la década de los 70. Su nombre (amarillo en italiano) toma como referencia el color de las cubiertas de algunas novelas policíacas que fueron editadas en la década de los años 30 en Italia. En cuanto a su estilo, el giallo se diferencia del thriller policiaco habitual por su tendencia a abusar de clichés psicoanalíticos y otorgar más importancia a lo puramente formal que a la coherencia de la trama, concediendo más consistencia a la parte visual. Otra característica de este género es una tendencia a recrearse en la violencia principalmente explícita. Así pues, mientras que el thriller centra su atención en la búsqueda e identificación del asesino, el giallo lo hace hacia el crimen, presentado en largas secuencias. Sumado a la tendencia de dotar a sus asesinos de ciertas características casi sobrenaturales, como una fuerza mucho mayor a la razonable: en este caso, podemos apreciar que un chaval aparentemente indefenso y débil ha sido capaz de perpetrar los crímenes más horripilantes de la localidad e incluso la capacidad de entrar, actuar y escapar de los espacios de sus crímenes con absoluto sigilo.

 

En cambio, en lo que al slasher se refiere es otro subgénero del cine de terror. El término slasher es un anglicismo derivado de “slash” (cuchillada en inglés). El elemento principal es el asesino, guiado por la sed de venganza hacia quienes le provocaron una humillación. Llevan a cabo sus asesinatos de manera rápida, provocadas principalmente con armas punzantes: cuchillos, machetes o hachas. El asesino cubre su rostro. Precisamente en este caso, el asesino va cubierto con un disfraz de espantapájaros, pues es la figura en la que se ha reencarnado o resucitado. En otro sentido, este tipo de filmes han sido criticados por mezclar el sexo con la violencia, al incluir escenas eróticas entre los asesinatos. Y es lo que podemos apreciar durante la escena que provoca el asesinato de Lester a manos de la pareja de su madre; e incluso en un momento más suave, cuando una joven besa a su novio por la calle, quien precisamente humilló a Lester en algún momento y aparece para romper su momento romántico y terminar con la vida de su pareja ante de sus ojos, para desaparecer como por arte de magia.

 

Y, hasta aquí me despido amigos. Un saludo.

 

Apuntes sobre análisis y crítica cinematográfica

A la hora de opinar sobre una película, podemos tener en cuenta muchos aspectos formales de la misma. Mucha gente piensa que su criterio es el único o el mejor. Pero ¿Por qué para unos una buena película es “Crepúsculo” o “El señor de los anillos”, y para otros “Fresas Salvajes” o “Vértigo”?

Cada espectador busca unas cosas diferentes en una historia. Podemos pensar que la preferencia personal es la única base para juzgar la calidad de una obra cinematográfica. Sin embargo cada espectador se basa en unos criterios diferentes a la hora de opinar sobre lo que verdaderamente piensa que es una buena película.

Algunas personas valoran las películas a partir de criterios “realistas” considerando que una película es buena si se ajusta a su visión de la realidad. Los aficionados a la historia militar podrían juzgar un film basándose en el hecho de que en las escenas de batalla se utilice o no un armamento adecuado desde el punto de vista histórico; la narración, el montaje, el sonido, la interpretación y el estilo visual de la película podrían tener poco interés para ellos.

Los espectadores  pueden servirse de criterios morales  para valorar las historias. Sin embargo esta forma no es totalmente objetiva. El cine se considera, entre otras muchas cosas, un arte, el arte es subjetivo, y cada espectador considera una obra de arte un determinado tipo de historia. Y por tanto, cada espectador valora la significación global de una película de una forma determinada y diferente en función de los gustos.

Se puede considerar que una película es buena por su visión general de la vida, su deseo de mostrar puntos de vista opuestos o su alcance emocional. Todo ello varía en función del tipo de espectador.

Algunos criterios en los que se debe basar el analista y el crítico cinematográfico para valorar una película son la coherencia, la complejidad, la originalidad. Una película original no quiere decir que sea mejor o peor que otra que no tiene tanta originalidad, sino que debe considerarse diferente y juzgarse por su forma y contenido, no sobre lo que opinamos de ese tipo de director o actor.

Por esto, no puede juzgarse ni valorarse igual una película comercial de una película independiente. No porque una sea mejor que otra, sino porque cada una va dirigida a un tipo de público que busca conceptos diferentes en una historia.

Hay quien piensa que las películas de Woody Allen son bazofia y otros piensan que “Pretty Woman” es genial. Una no es mejor que la otra. Simplemente una va dirigida a un público independiente y otra va dirigida a un público general que quiere soñar un rato.

Hay un cine que está hecho para venderse al gran público y otro cine que está hecho para consumirse a pequeña escala, dirigido a analistas, investigadores cinematográficos que ven en una película algo más allá del simple argumento, o bien aficionados que buscan algo más que un argumento. Cada espectador considera arte unas películas distintas. Unos piensan que el cine es un negocio y otros que el cine es un arte. Pero en definitiva, ¿Qué es el arte? ¿Qué es el cine-arte? ¿Hay algo escrito sobre lo que se considera arte o lo que se considera no-arte? El arte es subjetivo. No hay nada escrito. El arte es un libro de gustos que está en blanco y cada uno rellena en función de sus opiniones. Como dijo un profesor de una asignatura del Máster en Cinematografía: “Hay veces que uno pregunta a otra persona si una película es buena o mala. Y si es mala no ir a verla. Al contrario, si dicen que es mala, hay que ir a verla, para ver por qué es tan mala”.

Según los análisis, hay obras más buenas y obras no tan buenas en función de sus aspectos formales, técnicos y estéticos, pero al fin y al cabo, toda obra requiere un grupo de personal técnico, humano, económico, que se esfuerza y sacrifica por dar lo mejor de sí mismo a un público que busca evadirse, soñar y encontrar puntos de estudio/reflexión.

Parte de esta información está contenida en el libro:

BORDWELL, D., y THOMPSON, K. (1995): El arte cinematográfico. Paidós Comunicación. Barcelona.