La chispa de la vida y la ética periodística

La chispa de la vida es una película de Álex de la Iglesia del año 2012.

Este film nos acerca a la historia de Roberto, un publicista en desempleo. Acude a su antiguo jefe a rogarle un empleo, pero le comenta que no hay nada para él. Se decide a coger su coche para dirigirse al hotel de Cartagena en que pasó su aniversario de bodas. Sin embargo, se da cuenta que no hay hotel. Recorre una serie de pasillos y se cae, pero se sujeta a una estatua que está cogida por una grúa. Llega a parar, por desgracia, en una zona de hierros, y no se puede levantar porque se ha clavado un hierro en el cráneo. El guardia lo observa y acude a por ayuda. Pero el alcalde se encuentra mostrando el espacio a los medios de comunicación, un espacio compuesto por ruinas romanas. Aunque un periodista se enfrenta al alcalde, preguntando qué pasa fuera, porque necesitan informar de ello. Entonces percatan que este señor se encuentra en una situación arriesgada, pero no lo pueden ayudar. Llegan ambulancias, servicios de emergencias, bomberos, policía, pero nadie puede tocarlo. Roberto llama por teléfono a su mujer varias veces para informarle dónde se encuentra. Se pone en contacto con un antiguo amigo para intentar hacer de su desgracia un producto mediático. Es en este momento donde surge la problemática de la ética periodística. Algunos medios especulan que se pudo tratar de un posible suicidio.

Roberto contrata a un publicista para que lo representa, que intenta negociar con la desgracia ajena. Pidiendo miles de euros a las cadenas para que Roberto ofrezca una entrevista. Hace que firme un contrato para aparecer en Rumore Rumore, pero el publicista y el jefe de la cadena negocian que si muere en directo le podría pagar 2 millones de euros. Si sale del lugar ileso no valdría nada. Se observa cómo cada uno actúa conforme a sus intereses. El alcalde al principio muestra su urgencia para que lo saquen del lugar, y que ello no afecte a su vida política, aunque más adelante, aprecia más conveniente que no, porque le daría más publicidad.

Por otro lado, el publicista introduce una caja de cervezas como product placement, con el fin de que aparezca en las imágenes en directo. La directora del museo tiene urgencia porque lo saquen, pero en principio no quiere mover una piedra del lugar, para que no repercuta negativamente en la infraestructura de las ruinas.

La esposa de Roberto está en contra de todos lo que quieren negociar con su marido. Trasladan una sala de operaciones al lugar y le realizan una radiografía. La mujer quiere que lo saquen lo antes posible, pero pregunta al doctor los posibles riesgos. Aunque nos encontramos con una serie de profesionales médicos que no saben cómo actuar en estos momentos de riesgo en los que haga lo que hagan pueden cometer un error. Tras la intervención, Roberto muere, y uno de los jefes de una cadena se dirige al lugar con un maletín, suponemos que de dinero, y la esposa lo deja de caer con una patada.

Las reflexiones de esta película podrían incluirse en asignaturas como Filosofía, Moral y Ética, y ética periodística. En torno a esta película se puede debatir acerca de:

¿Qué es la ética y la deontología periodística?

¿Debe un profesional pensar como trabajador o como persona?

¿Se puede sentir empatía ejerciendo un puesto de trabajo de estas características o debemos ser objetos, alejándonos de nuestros principios? ¿O quizás nuestros únicos principios se centran en obedecer órdenes como un esclavo para tener el sueldo sin más a final de mes?

¿Le gustaría a un profesional de la información que se negocie con la vida de un familiar de esa forma? ¿Cómo actuaría si estuviera en el lugar de la víctima?

¿Es coherente o razonbale hacer un espectáculo con la vida privada de una persona anónima que está agonizando?

Lo cierto es que el tema principal que movería el diálogo en este film es que se pone de manifiesto cómo los medios de comunicación están dispuestos a negociar con la vida de un ser humano, para que les proporcione mayores beneficios económicos si pierden la vida en directo. Exigen que si muere pueden ofrecer una cantidad importante y de lo contrario, no ofrecer nada, pues no les supondría ningún rédito. Utilizando las desgracias de las personas como mero espectáculo, y es ahí donde el profesional de la comunicación debería preguntarse si es trabajador o persona. Específicamente en los medios de información una decisión tal vez buena o no tan buena te puede dejar sin trabajo o te puede dejar a la altura ética del betún.¿Qué harías tú? ¿Habrías hecho lo mismo que estos periodistas?

Comparto el tráiler de la película y os invito a verla para que os hagáis vuestras propias conclusiones.

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