Archivo | septiembre 2014

La criatura (Eloy de la Iglesia, 1977).

Una película basada en el contexto de la dictadura franquista como trasfondo, pero protagonizada por una mujer (Ana Belén) y un perro.
La joven viaja con su marido, pero el susto de un perro le provoca un aborto. Por tanto, deciden acoger un animal de compañía de estas características con el fin de superar la fobia. Sin embargo, la protagonista considera el perro como un individuo con el cual mantener una relacion estrecha, adquiriendo éste capacidades humanas, y se le echa encima en celo, con el ánimo de mantener un momento íntimo antinatural y aterrador. Saltando a la línea de lo monstruoso y desequilibrado.

Ello se consitituye como unos hechos ignorados por su marido, porque percata que está más pendiente del animal y busca como amante a su compañera de trabajo.
Relaciones prohibidas, antinaturales y enfermizas de la mujer con su perro, al que otorga mayor dedicación y se siente algo “celosa” cuando su marido le regala una perra, para que este animal tenga con quien jugar y así tener mayor intimidad. Perra que aparecerá muerta, pero desconocemos realmente si la habrá matado el perro o su dueña, al sentirse mosqueada por su compañía.
El perro parece que tiene un sexto sentido, pues ladra efusivamente cuando el marido abusa sexualmente de su esposa, cuando le grita… Sin embargo, deciden darlo en adopción. Aunque los lazos que se crean entre la mujer y él suscitan su vuelta posteriormente. Tendremos conocimiento de que está embarazada días después del suceso en el que el perro se le echó encima y de que el marido abusase de ella. Por tanto, resulta un misterio y un milagro el estado de gestación. La esposa se mudará de la vivienda y se instalará en el chalet alejado de la ciudad. Su intención es poner al niño el nombre del perro.
Una historia ciertamente desagradable, que puede interpretarse como que su soledad, dado que su marido otorga más importancia a la política y su trabajo, hace que sienta un vacío emocional interior que solo puede llenárselo su animal de compañía, con el que comparte momentos. Aunque también puede suponer una crítica social al matrimonio tradicional que, con en los primeros años de Transición Política y los nuevos valores de la democracia, se instala en la sociedad española. Pues recordemos que “la movida madrileña” llevada a cabo en estos años supuso una ruptura cultural y social, con la apertura a las nuevas sexualidades que durante los años  de la dictadura franquista pretendieron acallar.
Os adjunto un fragmento de la película para que reflexionéis sobre el porqué de las relaciones antinaturales, producidas posiblemente como trauma de la ausencia de libertad de la época franquista, el sexto sentido de los perros.

Ana y los lobos (Carlos Saura, 1972).

Este comentario, intenta analizar algunas cuestiones de la película Ana y los lobos. Comentario en el que se intenta interpretar algunas imágenes del contenido audiovisual de la historia, sometido a mi visión, pero que no se trata de nada objetivo, universal e irrefutable, solo un intento de explicación.
Una película que menciona la guerra civil española en varias ocasiones. Guerra, que provocó perversiones mentales y aterradoras en la sociedad. El ritmo de la historia es lento, como la impresión social de lentitud ante la dictadura, que parecía no iba a terminar nunca.
Esta producción fue rodada en 1972, cuando todavía estaba en auge la dictadura franquista en nuestro país. La historia nos presenta a unos hermanos: José, pobre de espíritu, colecciona trajes militares. Fernando, persigue incansablemente la unión con Dios. Juan, escribe cartas eróticas a la nueva muchacha que llega a la casa. Ana, inglesa de 25 años, muchacha contratada para cuidar de las niñas, nietas de la matriarca, que no camina. Las otras muchachas que cuidan la casa, la mueven sentada en un sillón.
Ana se encuentra en una atmósfera inquietante y extraña, en la que intenta seguir la corriente a los tres hermanos, cada uno de ellos marcados por patologías enfermizas. Sentirá miedo, y tras discusiones, peleas y trifulcas, sentirá deseos por irse del lugar. Lo que marca este miedo es el momento es que las niñas encuentran en el campo una de sus muñecas enterrada y torturada. El padre de las niñas no le dará importancia a lo sucedido. Sin embargo, Ana le expresará que quiere saber la verdad del asunto o se marchará.
Los hermanos no salen del entorno, no van al pueblo, a la ciudad. Encerrados en el campo y en la casa, sin acudir a la civilización. Ante esta ausencia del resto de la sociedad, podemos decir que se intenta remarcar la soledad que provocó la guerra, y la que está generando la dictadura. O bien, que el poco contacto con el exterior, provoca una patología mental en quien está mucho tiempo sin relacionarse, encerrado…, y sentirá deseos de violentar y asesinar, como podemos ver años más tarde en otras películas, como por ejemplo, la estadounidense El resplandor (Stanley Kubrick, 1980), cuyo protagonista sentirá deseos de asesinar a su mujer e hijo, al no poder salir del hotel que se encuentra vigilando mientras escribe su novela.
La matriarca expresará a los hermanos que es mejor que Ana se vaya, porque está destrozando la relación familiar, ya que la esposa de uno de los hermanos intentará arrojarse desde el tejado de la casa.
Lo terrible de esta historia es el final. Inquietante, cruel, doloroso. La muchacha decidirá irse, pero entre los hierbajos del campo, los hermanos la acorralarán y la violarán cada uno de ellos, cortándole el cabello con unas tijeras, y finalmente, asesinándola con un tiro. Final cruel, pero que podría simbolizar que, ante la ignorancia de Ana a los deseos de cada hermano, prefieren terminar con su vida, ya que la mujer en esta época estaba sometida a las pretensiones del sexo masculino, y no poseían libertad.
Un discurso cinematográfico en el que, como decimos anteriormente, se menciona la guerra civil. La cual podemos interpretar como la principal causa de las patologías enfermizas de los tres hermanos, protegidos por la madre. Convirtiéndose en lobos, ya que persiguen a Ana, le envían cartas expresándole sus deseos sexuales, no le dejan libertad, actúan como animales buscando su presa, a la cual violentarán, y con la que saciarán sus perversiones y depravaciones mentales.
Os adjunto un fragmento de algunos momentos de la película, algo doloroso para sensibles, como yo. No espero que os guste, porque no es agradable visualmente, pero sí que reflexionéis acerca del mensaje que creo que se pretende transmitir.